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¿Qué es el síndrome biológico de fragilidad en el anciano?

El largo período de confinamiento puede acarrear importantes consecuencias para la salud de las personas mayores, que necesitan prestar una atención especial a la actividad física y la alimentación.

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Carlos Ortega EFE

Uno de los grupos poblacionales que más ha sufrido durante el confinamiento obligado por la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 ha sido, junto al de los niños, el de las personas mayores cuya situación, renunciando a muchos de los hábitos que incluso les han sido prescritos como la actividad física, se ha visto agravada.

En este sentido, los expertos alertan sobre la posibilidad de que sufran el denominado síndrome biológico de fragilidad. “Es un estado fisiológico que se caracteriza por hacer mucho más vulnerables a quienes lo padecen y reduce sus posibilidades de recuperación ante enfermedades”, explica el doctor José Alejandro Medina, jefe del servicio de Medicina Interna de Quirónsalud Tenerife.

“Pasar tanto tiempo sin ningún tipo de actividad física puede provocar la pérdida del 10% de la masa muscular y que en los ancianos esta debilidad, además de exponerles en mayor medida a sufrir fracturas, hace que la respuesta de su organismo a, por ejemplo, las infecciones, sea mucho más pobre”, añade el experto.

El doctor Medina explica que en los casos más leves, la recuperación paulatina de las rutinas les ayuda a recuperar la forma física, pero en que “en los cuadros más graves, que se corresponden con personas que tienen dificultad para levantarse de un sillón o que no son capaces de recorrer cuatro metros en menos de 10 segundos, es muy importante que un profesional en la materia le paute una serie de ejercicios para tratar de recuperar su autonomía y funcionalidad”.

"Este entrenamiento tiene que ir siempre acompañado de una buena planificación nutricional basada en una hidratación adecuada y en alimentos nada procesados; sobre todo si tenemos en cuenta que la alimentación es otro de los aspectos que muchas personas han descuidado durante esta crisis sanitaria crisis sanitaria", señala el doctor Medina.

El peligro del sedentarismo a cualquier edad

Las consecuencias negativas que el aumento del sedentarismo tiene sobre la salud no es exclusiva de los ancianos, también afecta a las personas en edad laboral como recuerda el doctor Medina:

  • “Las rutinas positivas que se mantenían antes de la pandemia, como hacer ejercicio varias veces a la semana, han quedado en suspenso. Todo esto perjudica nuestra salud y aumenta las probabilidades de acumular daño vascular y/o en el aparato locomotor"
  • "Existe una relación dosis-respuesta entre el número de horas sentados y la morbi-mortalidad cardiovascular, lo que quiere decir que a más sedentarismo más se acumula el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un ictus o isquemia en los miembros inferiores."
  • "Nos hemos atrofiado, hemos perdido hábitos y reflejos y a la hora de recuperar la actividad tras el confinamiento, pueden aparecer problemas que antes no tenías, como una insuficiencia venosa crónica, o que seamos más propensos a sufrir lesiones como traumatismos, algunos de ellos peligrosos como son las fracturas de cadera en el anciano. Por ello hay que retomar la actividad de manera gradual".