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Ser alérgico a un fruto seco no excluye otras variedades de la dieta en niños

Es la principal conclusión de un estudio en el que ha participado el servicio de Neumología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia, que abre la puerta a mejorar la dieta de los más pequeños.

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Comer frutos secos a diario es una de las mejores decisiones que se pueden tomar en relación a la alimentación. Actualmente existe un amplio consenso en fomentar su consumo moderado (unos 25 o 30 gramos al día) y en crudo, es decir, sin haber sido sometidos a transformación industrial que haya podido añadir sal a la ecuación o menguar su aporte nutricional, ya que tienen un alto contenido en grasas saludables, proteínas, vitaminas, minerales y fibra.

El problema son las inoportunas alergias, que privan de un alimento de indudable valor a quienes las sufren, pero se abre una nueva vía para no renunciar a uno de los ingredientes más apreciados de la dieta mediterránea. Y es que una nueva investigación en la que ha partucipado el servicio de Neumología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia, en colaboración con la Fundación NHS de Guy's and St Thomas Hospital de Londres y el Hospital Universitario de Ginebra, demuestra que menores con alergia a un fruto seco pueden comer de manera segura, de promedio, otros nueve frutos secos, cacahuete o sésamo, de los once probados.

Los resultados del trabajo, publicado en la revista 'Journal of Allergy and Clinical Immunology', suponen una nueva forma de afrontar las alergias en menores ya que cuando un niño era alérgico a un fruto seco, se recomendaba con frecuencia que eliminaran todos los otros frutos secos, así como los cacahuetes y las semillas de sésamo de su dieta.

"Estas restricciones dietéticas reducen la calidad de vida de estos niños y, a menudo, son una fuente de ansiedad para las familias, ya que implican tener que excluir muchos alimentos de la dieta y controlar de cerca la composición de las comidas que se comen fuera del hogar", explica el doctor Antonio Nieto, responsable de la Unidad de Neumo-Alergia Infantil de La Fe y director de este estudio.

Estudio Pronuts

  • El estudio Pronuts se inició en el año 2012 y se incluyeron, inicialmente, 159 menores de 0 a 16 años, con alergia confirmada al menos a uno de los siguientes: almendra, anacardo, avellana, cacahuete, coquito de Brasil, nuez, nuez de Macadamia, nuez pecana, piñón, pistacho, sésamo.
  • Se realizaron pruebas de provocación oral, que consisten en darle a comer esos alimentos uno por uno, bajo supervisión médica, en función de pruebas en la piel y análisis de sangre.
  • Las pruebas se llevaron a cabo primero en el hospital bajo supervisión médica, y luego se les pidió a los padres que introdujeran regularmente en la dieta de sus hijos los frutos secos que toleraban en la consulta.
  • El estudio Pronuts ha demostrado, en primer lugar, que los niños con alergia a un fruto seco pueden comer, en promedio, otros nueve tipos de fruto secos.
  • También mostró que el 60% de menores con alergia a un fruto seco tienen o tendrán alergia a más de uno y que la coexistencia de alergia a ciertos frutos secos difiere de una región geográfica a otra.
  • Así, en Valencia las alergias más frecuentes (en orden descendente) fueron a nuez, nuez pecana, avellana y cacahuete.
  • En Londres, a cacahuete, nuez, avellana y anacardo y, en Ginebra a anacardo, cacahuete, pistacho y avellana.
  • La frecuencia de consumo y la edad de introducción de los frutos secos, así como los pólenes presentes en el medio ambiente (por reacciones cruzadas) podrían explicar estas diferencias.
  • Durante este estudio las pruebas y la provocación con los alimentos se llevaron a cabo bajo estrecha supervisión médica. De hecho, pueden causar reacciones alérgicas graves. Los padres de niños alérgicos no deben en ningún caso intentar reproducir este programa sin supervisión médica especializada.

Este estudio muestra que, con un programa de introducción cuidadoso, bajo supervisión médica, es posible descubrir con precisión a qué tipo de fruto seco, cacahuete o sésamo tienen alergia esos menores. Esto les permite no tener que evitarlos todos y reducir considerablemente las restricciones alimentarias", concluye el doctor Antonio Nieto.