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Qué es la prediabetes y cuándo debes preocuparte

El término ‘prediabetes’ se utiliza para identificar a personas que cuentan con niveles de glucosa más elevados de lo normal, pero no lo suficiente como para representar un diagnóstico de diabetes tipo 2.

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El término ‘prediabetes’ se utiliza para identificar a personas que cuentan con niveles de glucosa más elevados de lo normal, pero no lo suficiente como para representar un diagnóstico de diabetes tipo 2. Esta situación de riesgo, presente en el 12,6% de la población española, puede revertirse con cambios en el estilo de vida.

Y es que pese a la incidencia de la diabetes, según un estudio de Cigna, solo a 1 de cada 10 españoles le preocupa sufrir esta enfermedad en el futuro. Y uno de los principales problemas a la hora de diagnosticarla es que no suele presentar síntomas, más allá de contar con un nivel de glucosa en sangre alterado: según indica la Organización Mundial de la Salud, 100 a 125 mg/dl en ayunas, (tal y como lo recoge la redGDPS2).

Señales de la prediabetes

La diabetes pueda evolucionar de manera silenciosa y sin ser diagnostica durante unos 10 - 12 años. En algunos casos aislados, esta situación se puede presentar con un oscurecimiento de ciertas partes del cuerpo, como cuello, axilas, codos, rodillas o nudillos.

Cómo combatir la prediabetes

Y pese a la gran incidencia de esta enfermedad en España, el 13,8 % de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, el último estudio de Cigna ‘360 Wellbeing Survey 2019: Well and Beyond’, muestra que solo a 1 de cada 10 españoles le preocupa sufrir esta enfermedad en el futuro. Los expertos médicos de Cigna recomiendan seguir estas pautas:

Dieta baja en azúcares y rica en frutas y verduras. "Para revertir esta situación de riesgo, es importante apostar por una alimentación con un bajo contenido en azúcares refinados y grasas saturadas, y rica en frutas, vegetales, frutos secos, granos integrales y aceite de oliva. También es importante reservar el consumo de carnes rojas a una o dos veces a la semana, como mucho, y sustituir el resto de las raciones semanales por carne blanca (cortes magros del cerdo, pollo, pavo o conejo) y pescado", señalan.

Recuperar el IMC normal. "Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar resistencia a la insulina es la obesidad y el sobrepeso, presentes en más de la mitad de la población española", según la última Encuesta Nacional de Salud 3 del Instituto Nacional de Estadística.

Realizar 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico. "La actividad física aumenta el gasto calórico, ayuda a mantener los niveles de colesterol y, al utilizar la glucosa como energía, mejora la tolerancia a la misma", resaltan.

Descansar adecuadamente. "Dormir lo necesario ayuda a equilibrar los ritmos circadianos. Si estos ritmos son irregulares, la tasa metabólica no trabaja de la forma correcta y la glucosa se eleva rápidamente. Además, la falta de sueño puede provocar un aumento de peso, alterar las rutinas alimenticias y producir una pérdida de energía, factores de riesgo que también influyen en el desarrollo de la diabetes", resaltan.

Controlar el estrés. "Se ha demostrado que una de las consecuencias el estrés crónico es la incorrecta metabolización de la glucosa. Para reducirlo y controlarlo, es importante reservar tiempo para uno mismo, realizar ejercicios para relajarse y ser capaces de organizar y equilibrar las obligaciones profesionales y personales", explican.

Supervisión médica y control de la presión arterial o el colesterol. "Es importante realizarse periódicamente pruebas de medición de glucosa, especialmente en aquellas personas mayores de 45 años con sobrepeso. También es aconsejable medirse de forma habitual la tensión arterial y realizarse analíticas de control de otros factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y los triglicéridos", finalizan.