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La temperatura a la que lavas la ropa puede no estar matando los patógenos

Una investigación de la Universidad de Bonn (Alemania) alerta de que los patógenos resistentes a los antibióticos se pueden transmitir a través de lavadoras en programas de bajas temperaturas.

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as.com

No es un tema baladí. Y puede tener una gran trascendencia sobre todo en el ámbito sanitario, aunque también en el doméstico. Y es que un grupo de higienistas de la Universidad de Bonn (Alemania) han descubierto la transmisión de patógenos resistentes a los antibióticos a través de lavadoras al certificar que en un hospital infantil un tipo de 'Klebsiella oxytoca' se transmitió repetidamente a los recién nacidos ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatales, aunque afortunadamente no fueron infectados. Una transmisión que cesó cuando se retiró la lavadora.

Los investigadores recogen sus conclusiones en la revista 'Applied and Environmental Microbiology' y alertan sobre las posibles consecuencias ya que el episodio supone “un caso muy inusual para un hospital, ya que se trata una lavadora de tipo doméstico, y lo normal es que se usen lavadoras especiales y procesos de lavado en los que se lava a altas temperaturas y con desinfectantes”, pero no deja de ser una advertencia para usuarios en entornos no hospitalarios.

En los últimos años las temperaturas del agua utilizadas en las lavadoras domésticas han disminuido, para ahorrar energía, a muy por debajo de 60°C, lo que las hace menos letales para los patógenos. De este modo, los genes de resistencia, así como los diferentes microorganismos, pueden persistir en las lavadoras domésticas a esas temperaturas reducidas.

"Si las personas mayores que requieren atención sanitaria con heridas abiertas o catéteres de vejiga, o personas más jóvenes con lesiones supurantes o infecciones viven en el hogar, la ropa debe lavarse a temperaturas más altas o con desinfectantes eficientes, para evitar la transmisión de patógenos peligrosos. Este es un reto cada vez mayor para los higienistas, ya que el número de personas que reciben cuidados de enfermería por parte de familiares aumenta constantemente", explica Martin Exner, director del Instituto de Higiene y Salud Pública de la Universidad de Bonn.

Cambios en el diseño

En el caso de los recién nacidos, los investigadores descubrieron que la fuente de los agentes patógenos era la lavadora, después de que no pudieran encontrar la contaminación en las incubadoras o encontrar transportadores entre los trabajadores de la salud que tuvieron contacto con los bebés. Mientras que la a ropa que transmitía 'K. oxytoca' de la lavadora a los bebés eran gorros y calcetines, utilizados para mantener la temperatura corporal.

Cómo llegaron los patógenos a la lavadora es todavía un misterio, pero los investigadores tiene la hipótesis de que se diseminaron a la ropa después del proceso de lavado, a través del agua residual en el cierre de goma de la lavadora y/o a través del proceso de aclarado final, que hizo correr agua sin calentar y sin detergente a través del compartimento de detergente.

Por ello, los investigadores sugieren cambios en el diseño y el procesamiento de las lavadoras para evitar la acumulación de agua residual donde el crecimiento microbiano puede tener lugar y contaminar la ropa.