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NUTRICIÓN

Comer y cenar tarde puede hacerte engordar más o no adelgazar tanto

Cuándo nos alimentamos tiene importantes consecuencias sobre el metabolismo y los últimos estudios científicos recomiendan adelantar en la medida de lo posible nuestros horarios.

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Cada vez son más las evidencias que otorgan una importancia capital no solo al tipo de alimentación sino también a cuándo se produce. La crononutrición, un concepto muy vigente en los últimos años, alerta sobre la necesidad de tener muy en cuenta los horarios en la configuración de nuestros hábitos alimenticios y no menospreciar aspectos como el momento idóneo para la absorción de nutrientes, u otros como el gasto energético o el metabolismo.

La relación entre los horarios y la predisposición a padecer obesidad y otras enfermedades es evidente aunque no es menos cierto que determinados factores de la vida laboral o personal pueden obligarnos a mantener unos hábitos concretos aún a sabiendas de que no son los más beneficiosos para nuestro organismo.

Una reciente investigación a cargo de expertos de Harvard, con la participación de la doctora Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia, pone de manifiesto precisamente cómo unos pequeños cambios pueden surtir un gran efecto. “No solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Hemos descubierto la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso", explica la doctora Graulet.

Diferencia sustancial de kilos

Los resultados de la investigación, publicados en la revista la 'International Journal of Obesity', incidían precisamente en este hecho: de las 420 personas objeto de seguimiento durante 20 semanas, quienes comían a comieron sobre las 14:30 horas perdieron aproximadamente 12 kilos y los que lo hicieron pasadas las 15 horas perdieron sólo 8 kilos comiendo lo mismo, haciendo el mismo ejercicio y durmiendo las mismas horas.

"Del mismo modo, cenar tarde hace que puedas engordar más o que adelgaces menos consumiendo las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas", añade la doctora Marta Garaulet, que según sus investigaciones la hora en que mejor toleramos los azúcares es alrededor de las 12 del mediodía, mientras que, por la noche, la tolerancia a los carbohidratos disminuye hasta cuatro veces.

"Vimos que el reloj periférico del tejido adiposo regula la sensibilidad a la insulina. Cuanta menos sensibilidad a la insulina, mayor riesgo de acumular las calorías de los carbohidratos consumidos en exceso en forma de grasa", concluye.