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NUTRICIÓN

5 recomendaciones básicas para identificar y comprar pescado fresco

El pescado es uno de los alimentos más delicados debido a la proliferación de bacterias una vez muerto y al rápido avance de la degradación y descomposición de los tejidos y moléculas del animal.

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Con buena parte de la población española disfrutando de los placeres del verano en la costa, el consumo de pescado se incrementa exponencialmente pero se trata de uno de los alimentos más delicados a la hora de su consumo y conservación. La proliferación de bacterias nada más morir el pez y el rápido avance de la degradación y descomposición de los tejidos y moléculas del animal convierten su comprar en un verdadero reto.

La Organización de Conusmidores y Usuarios (OCU) comparte una serie de recomendaciones encaminadas a elegir adecuadamente el género en pescaderías, supermercados y grandes superficies para que podamos disfrutar de uno de los manjares más apreciados en estas fechas.

5 trucos para reconocer el pescado fresco

  • El color de la agalla tiene que ser tirando a rojizo, nunca marrón. Pídele al pescadero que te enseñe siempre la agalla.
  • Los ojos han de estar vivos, brillantes y salientes. Nunca hundidos.
  • El pescado cuanto más tieso, más terso y más firme, mejor. Pasadas las horas el rigor mortis se va perdiendo y el pescado tiende a ablandarse.
  • Mucho mejor si brilla. Cuanto más lo haga más fresco será.
  • El recubrimiento de la tripa ha de estar completo y brillante.

5 señales en el lugar de compra

Además de lo anteriormente expuesto, la disposición del producto en las pescaderías y, otros factores de importancia, también pueden darte una idea de si el proveedor es de confianza y ofrece calidad.

  • Es un buen signo que el pescado esté envuelto por hielo o, al menos, que esté sobre una base de hielo.
  • En la pescadería no debe haber grandes montones de pescado.
  • Se debe colocar en cajas, sobre una superficie inclinada, para permitir la salida de líquidos.
  • Las fuentes de calor, como unos focos de luz dirigidos al pescado, no facilitan la conservación.
  • No es una buena práctica que se riegue o pulverice el pescado con agua. Puede ser una forma de enmascarar la falta de frescura, pues gracias al agua el pescado brilla más y no parece reseco.