Las personas obesas perciben menos el sabor que las no obesas
Una investigación a cargo de expertos del CIBEROBN establece una relación inversa entre la percepción del sabor y el peso, y la presencia de factores genéticos en la ecuación.
Una investigación pionera a cargo de expertos del CIBEROBN, con la colaboración con el Human Nutrition Research Center de Boston, ha establecido por primera vez una relación inversa entre la puntuación en la percepción total de todos los sabores (total taste score) y el peso, obesidad y perímetro de la cintura en una población de 381 hombres y mujeres de entre 55 y 75 años, concluyendo que las personas obesas perciben menos el sabor que las no obesas.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition, avanza además en los factores genéticos y ambientales que condicionan las preferencias e ingestas de alimentos identificando, por primera vez, el gen LRRC32 asociado a la percepción total del sabor, relacionado previamente con inmunidad, y, curiosamente, con asma y otras enfermedades pulmonares.
“Al ser transversales, nuestros resultados no permiten saber si esta relación es causa o consecuencia y actualmente estamos trabajando en estudios de seguimiento. En este sentido, conclusiones recientes en ratones de laboratorio han demostrado que la inflamación que suele existir en la obesidad es capaz de destruir las papilas gustativas y ésta sería la consecuencia de que las personas obesas percibieran menos el sabor”, apunta Dolores Corella, que ha liderado la investigación.
“Partimos de la hipótesis de que una menor capacidad para percibir el sabor en determinadas personas determinaría que tuvieran que comer más alimentos para conseguir que llegara al cerebro una información suficiente de sabor para desencadenar las señales de saciedad y así parar de comer”, añade.
Gen LRRC32
Como hemos comentado antes, el equipo de investigación, mediante la técnica de GWAS (estudio de asociación de genoma completo) ha investigado si existe una influencia genética en la percepción del sabor. “Los resultados de GWAS nos han permitido replicar los resultados para el sabor amargo y sugerir nuevos genes para cada uno de los demás sabores. Queremos destacar por su novedad e interés los resultados obtenidos para la percepción total del sabor, ya que nunca se había planteado identificar un gen común, denominado LRRC32, relacionado con mecanismos de percepción para todos los sabores”, celebra Corella.
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