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El drama de Emilia Clarke, Daenerys en Juego de Tronos, tras sufrir un doble derrame cerebral

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MARK RALSTON

AFP

La actriz británica ha escrito un artículo en The New Yorker en el que revela que le fueron detectados dos aneurismas cerebrales, que acabaron complicándose y pusieron en serio peligro su vida.

Justo cuando todos los sueños de mi infancia parecían haberse hecho realidad, casi perdí mi mente y luego mi vida. Nunca he contado esta historia públicamente, pero ahora es el momento”. Quien habla no es otra que Emilia Clarke, la actriz de 32 años mundialmente famosa por interpretar a Daenerys Targaryen en Juego de Tronos, que ha revelado en una carta publicada en 'The New Yorker', titulada 'A battle for my life' (una batalla por mi vida), dos graves episodios que hicieron que su vida pendiera de un hilo.

“En la mañana del 11 de febrero de 2011, estaba cambiándome en el vestuario de un gimnasio en Crouch End, en el norte de Londres, cuando empecé a sentir un fuerte dolor de cabeza antes de entrenar. Con los primeros ejercicios sentí como si me oprimieran el cerebro con una banda elástica. Traté de ignorar el dolor, pero simplemente no pude. Le dije a mi entrenador que tenía que tomarme un descanso, pero el dolor empeoró. De alguna forma sabía lo que estaba pasando: mi cerebro estaba dañado”, relata Emilia Clarke, que tuvo que ser trasladada al hospital y allí descubrieron la causa. Tenía aneurisma cerebral y había sufrido una hemorragia subaracnoidea.

En aquel momento, Emilia Clarke tenía 24 años, acababa de rodar la primera temporada de Juego de Tronos y la vida la sometía a una dura prueba de la que no todo el mundo consigue salir airoso. En su caso, la rápida actuación de los servicios médicos evitó males mayores. Fue sometida durante tres horas a una intervención por vía endovascular y tocaba recuperarse.

"Cuando desperté, el dolor era insoportable. No tenía idea de dónde estaba. Mi campo de visión estaba reducido. Había un tubo en mi garganta y sentía náuseas. Me trasladaron de la Unidad de Cuidados del Intensivos del Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de Londres después de cuatro días y me dijeron que el gran obstáculo era superar las dos semanas. Si lo lograba sin complicaciones mis posibilidades de una buena recuperación eran altas”, explica en su misiva la actriz.

Y efectivamente superó la marca de las dos semanas, aunque además de las molestias propias de la intervención a Emilia Clarke le había quedado una secuela muy evidente: sufría afasia. No era capaz ni de decir su nombre. La afasia es un trastorno del lenguaje expresivo y comprensivo que altera la capacidad de comunicación. Un drama más para una actriz ante la oportunidad de su vida. Pero afortunadamente, después de una semana, los síntomas de la afasia remitieron.

Durante su estancia en el hospital, una de las resonancias a las que fue sometida mostró que tenía un segundo aneurisma en la parte opuesta del cerebro por lo que los médicos le recomendaron someterse a controles y pruebas con frecuencia para evitar otro episodio similar.

El segundo episodio, más grave

Y así trascurrieron dos años hasta que en 2013, después del rodaje de la tercera temporada de Juego de Tronos en una visita rutinaria para someterse a un chequeo médico, descubrieron que el tamaño del aneurisma había aumentado y acordaron realizarle otro procedimiento sencillo por vía endovascular para tratar el problema. Pero lo que debía haber sido algo más liviano que el episodio de 2011, se convirtió en una pesadilla.

“Cuando me despertaron, estaba gritando de dolor. El procedimiento había fallado. Tuve una hemorragia masiva y los médicos dejaron claro que mis posibilidades de sobrevivir eran precarias si no operaban de nuevo. Esta vez necesitaban acceder a mi cerebro de la manera tradicional, a través de mi cráneo. Y la operación tenía que ocurrir de inmediato”, asegura Emilia Clarke en su carta, pero de nuevo volvió a esquivar la bala que le había preparado el destino.

“La recuperación fue aún más dolorosa de lo que había sido después de la primera cirugía. Parecía que había pasado por una guerra más espantosa que cualquiera que haya librado Daenerys. Pasé un mes en el hospital otra vez y, en ciertos momentos, perdí toda esperanza. No podía mirar a nadie a los ojos. Tenía ansiedad y ataques de pánico. Me criaron para no decir nunca "No es justo". Me enseñaron a recordar que siempre hay alguien que está peor que tú. Pero, pasar por esta experiencia por segunda vez fue demasiado y, toda esperanza se desvaneció”, reconoce Emilia Clarke, que es consciente de lo afortunada que es y ahora, a punto de estrenar la temporada final de Juego de Tronos, ha reunido la valentía para contar su experiencia.

Daenerys Targaryen de la Tormenta, la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones, Khaleesi de los Dothraki, Reina de los Ándalos y los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señora de los Siete Reinos y Protectora del Reino tiene todavía muchas batallas que librar.