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La mitad de las muertes súbitas por insuficiencia cardíaca se pueden prevenir

Los síntomas de insuficiencia cardiaca pueden confundirse con los de otras enfermedades: cansancio, disnea, hinchazón, hipertensión, diabetes…

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La mitad de las muertes súbitas por insuficiencia cardíaca se pueden prevenir

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) constituyen una organización cuyo impulso vital es velar por la salud cardiovascular de la población a través de la excelencia clínica e investigadora, así como educativa y divulgativa.

La insuficiencia cardiaca se produce cuando alguna estructura del corazón (el músculo, las válvulas, el pericardio) está dañada, lo que provoca que el corazón no bombee la sangre adecuadamente. Esto puede derivar en un insuficiente aporte de oxígeno y nutrientes al organismo, y también en un acumulo de líquidos en diversos órganos y tejidos.

“Uno de los principales problemas en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca es que, en las primeras fases, esta enfermedad puede pasar desapercibida, lo que puede derivar en un pronóstico más grave”, explica el doctor Domingo Marzal, miembro de la FEC.

Según la fundación Arrythmia Alliance, hasta la mitad de los pacientes por insuficiencia cardiaca fallecerán por una muerte súbita. Este riesgo aumenta si el paciente no está correctamente diagnosticado.

Uno de los principales problemas es que los síntomas de insuficiencia cardiaca pueden confundirse con los de otras enfermedades:

-Cansancio. Además de insuficiencia cardiaca, la falta de aire también puede ser señal de astenia, anemia o hipotiroidismo.

-Disnea. La falta de aire es una característica muy común de la insuficiencia cardiaca porque el organismo recibe menos oxígeno. Aun así, también puede ser consecuencia de problemas respiratorios. La dificultad para respirar tras realizar un ejercicio físico puede deberse por llevar una vida muy sedentaria o por tener sobrepeso.

-Hinchazón. Tener problemas circulatorios en las extremidades puede ser también una consecuencia de una mala circulación venosa en personas obesas.

Además de la edad, las personas que tienen otros factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes, el consumo excesivo de alcohol o antecedente de enfermedad coronaria, también pueden padecerla. “Aun así hay algunos casos en que se trata de herencia familiar o simplemente se desconoce la causa”, especifica el doctor.