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CrossFit: conoce sus ventajas, riesgos y límites

Mejora de la resistencia cardiovascular y respiratoria, aumenta la fuerza, flexibilidad, potencia o velocidad, pero ¿vale para todos?

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CrossFit: conoce sus ventajas, riesgos y límites

Lo que hace años era una práctica casi desconocida, se ha popularizado de manera exponencial llegando a superar los 325 boxes repartidos a lo largo y ancho de la península. Un entrenamiento que puede parecer diseñado para minorías, que se ha abierto al gran público. Así es el CrossFit, con sus pros y sus contras.

No usa un método complejo, es sencillo, dinámico y apto para cualquiera. Es por eso que su práctica se ha extendido en los últimos años, siendo ya más de 50.000 los crossfiteros en España. “Es un modo de entrenamiento donde se busca mejorar las 10 habilidades físicas. Está basado en movimientos funcionales con variación constante, mezclados con alta intensidad”, explica Guillermo Torres, coach del centro CrossFit DB Madrid.

Su programa está diseñado para entrenar diferentes capacidades físicas de forma simultánea y destaca por variar constantemente, creando desafíos desconocidos e imprevistos. Carla Furfaro, trainer L-1 de CrossFit, detalla los beneficios de esta práctica: “se optimiza la competencia física en cada uno de sus dominios: resistencia cardiovascular y respiratoria, estamina, fuerza, flexibilidad, potencia, velocidad, coordinación, agilidad, equilibrio y precisión”.

Además de todos sus beneficios físicos, el CrossFit juega un papel importante en la práctica de la voluntad y la superación, siendo uno de sus puntos fuertes el trabajo mental que se realiza en cada sesión y el sentimiento de comunidad que se genera con el resto de los crossfiteros. Javier Campos, socio director de CrossFit V8, tiene claro cuál es la clave del éxito, “el CrossFit un deporte muy competitivo, que genera mucho compañerismo, muy buen ambiente, y que te motiva a seguir mejorando cada día”.

Desmontando mitos

Aunque está muy denostado por la imagen que proyecta de entrenamientos extremos solo aptos para atletas profesionales o marines americanos, hay que conocerlo de cerca para poder hablar con propiedad. De hecho, un estudio publicado en el Journal of Sport Rehabilitation, desbanca la falsa creencia de que el CrossFit es un deporte con mayor riesgo de lesiones.

Además, es una práctica apta para todo tipo de público, porque puede modificarse y adaptarse a las condiciones físicas de cada individuo. “Todos podemos practicarlo, desde los niños hasta las personas más mayores. Solo es necesario ajustarse al nivel de cada persona”, explica Javier Campos. “Si hay ejercicios de halterofilia se ajusta el peso de la barra. En gimnasia, se adaptan los ejercicios para aquellos que por condición física o técnica no puedan hacerlos, y así con cada una de las habilidades”.

Tampoco es necesaria una dieta específica para su práctica, simplemente, como recuerda Carla Furfaro, “hay que llevar una dieta equilibrada, completa y saludable. Con una alimentación rica en carbohidratos y proteínas es suficiente”, ya que los carbohidratos son fuente de energía y las proteínas nos ayudarán a formar y reparar tejidos, mejorando la respuesta del organismo al realizar cualquier actividad.

Cuidado con pasarse

Pero ¡ojo!, como todas las disciplinas el CrossFit entraña riesgos si se hace sin sentido común y sin supervisión. Guillermo Torres aconseja ir con cuidado, siendo siempre conscientes de cuál es nuestro límite: “el coach guía al alumno en cuestiones de técnica corporal y peso a levantar, así como la realización del ejercicio, pero tenemos que ser nosotros mismos los que decidamos cuando parar y darle descanso al cuerpo”.

Carla Furfaro da las claves para evitar los riesgos a nivel muscular, tendinoso y articular. “Es importante realizarse un chequeo médico y una prueba de esfuerzo antes de comenzar la actividad. Además hay que ponerse en manos de los profesionales adecuados, vigilar las cargas de trabajo para no caer en el sobreentrenamiento y ejecutar de manera correcta los ejercicios”.

Si no sigues los consejos de los profesionales, y decides ir por tu cuenta sin atender tus propios límites, corres el riesgo de sufrir rabdomiólisis, una enfermedad estrechamente relacionada con el CrossFit y con la práctica extrema de ciertos deportes. Se trata del deterioro del contenido de las células musculares que provoca la liberación de fibras musculares al torrente sanguíneo. Esto puede provocar fallos en los riñones e incluso alteraciones graves en el ritmo cardiaco.

Carla Furfaro desglosa los factores que pueden provocarla cuando se practica CrossFit: alta intensidad en el entrenamiento, exceso de volumen o elevada duración del mismo. Para evitarlo, recomienda “comenzar con una progresión adecuada al nivel de cada uno, controlar la hidratación antes, durante y después del entrenamiento y ponerse en manos de personal cualificado”.