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¿El talento se hereda?

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¿El talento se hereda?

¿El talento se hereda?

Varias sagas de deportistas, actores o músicos podrían evidenciar que así es, pero ¿pesa más la genética o la admiración?

A lo largo de la historia se ha observado como algunas habilidades y talentos parecían correr por las venas de diversas familias. Hoy en día solo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para comprobar la existencia de estirpes con talentos compartidos: los Flores, los Bosé, los Douglas o los Punset, son claros ejemplos de que hay habilidades innatas. Pero, ¿hasta qué punto el talento es heredado? ¿Cuánto hay de predisposición psicológica?

Javier García Planells, director científico del Instituto de Medicina Genómica (IMEGEN) explica que “muchas características físicas o psíquicas de un individuo se heredan a través de los genes” pero que aunque estas características van a marcar en gran medida sus habilidades, “son necesarios más componentes en la ecuación, como la interacción con otros genes o el ambiente”.

“Hoy por hoy —continúa García Planells— podemos decir que no conocemos habilidades asociadas a un único gen y su comportamiento podría encajar con el de las enfermedades multifactoriales en las que se combinan factores genéticos y ambientales”.

En esta línea, Marta Bermejo Victoriano, psicóloga de Psicomaster, coincide en que, aunque las habilidades no se heredan, “sí lo hace la capacidad o aptitud que se requiere para que una persona desarrolle, con la práctica, esas habilidades”.

El talento creativo, más fácil de transmitir

Las sagas de artistas, podrían tener también su propia explicación científica, ya que un estudio de dos universidades suecas demostró la importancia de la carga genética a la hora de tener habilidades musicales. Y es que, parece ser, que las aptitudes creativas tienen más probabilidades de pasar de generación en generación.

Justo esta era la hipótesis que tenían Mark Roeling y su equipo, un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, antes de analizar a grupos de gemelos para descubrir cuánto hay de innato y cuánto de adquirido en sus inclinaciones profesionales. Para ello seleccionaron un grupo de gemelos con ADN idéntico y otros con el 50% del ADN compartido.

Las conclusiones del estudio, publicado en Behavioural Genetics, respondían a la pregunta de los investigadores: si uno de los hermanos se dedica a una profesión artística, ¿cuántas posibilidades hay de que su hermano también lo haga? El estudio demostró que había más similitudes en las carreras de los gemelos idénticos que en la de los no idénticos, por lo que la genética juega un papel clave en la elección.

Imitando roles

Pero además de la carga genética, hay un alto componente de emulación por parte de los hijos. Esto ocurre porque “los padres son los mayores referentes de los niños desde que nacen. Los bebés aprenden por imitación, tenemos el cerebro programado para ello”, explica Marta Bermejo.

Por eso, en muchas ocasiones, los hijos deciden seguir el camino de sus progenitores en la selección de carreras profesionales. Investigadores de Facebook han analizado los datos de 5.6 millones de personas, concluyendo que algunas profesiones tienen más probabilidades de ser escogidas también por los hijos como la de enfermeros, científicos o abogados.

Pero aunque creamos que la predisposición genética ayudará a nuestros hijos a desarrollar mejor los talentos que han heredado, la práctica es la que hace que destaquen. “Es habitual que los niños practiquen aquellas cosas que se les dan bien a los padres porque les incluyen en su rutina y al final terminan siendo buenos en ello” explica Marta Bermejo.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta que no es condición necesaria haber heredado algunas aptitudes para ser bueno en algo, puesto que la práctica de una actividad puede conducir igualmente a desarrollar las habilidades necesarias para ser excelente.

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