Deporte y Vida

MODO RUNNER

Para tus rodillas, mejor una carrera que ibuprofeno

La creencia de que a la larga el running destroza las articulaciones ha sido desbaratada por un nuevo estudio: su efecto es justo el contrario

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Mujer practicando running

Si eres un runner vocacional pero renuncias a calzarte las zapatillas por miedo a que tus rodillas se resientan, piénsatelo de nuevo porque, a lo mejor, correr no es tan malo como lo pintan y puede que hasta sea un buen ejercicio para prevenir la artrosis. La buena noticia parte de una investigación desarrollada por un equipo de profesores de ciencias del ejercicio de la Universidad de Brigham Young, en Utah (Estados Unidos), que ha comprobado que correr treinta minutos disminuye la concentración de unas moléculas que favorecen la inflamación (las citoquinas GM-CSF y IL-15).

El estudio, que se ha publicado en European Journal of Applied Physiology, se ha hecho en 15 corredores jóvenes (de entre 18 y 35 años) a los que se extrajo líquido sinovial (un líquido viscoso con propiedades lubricantes que se encuentra en las articulaciones) antes y después de correr. El análisis reveló la disminución de las moléculas proinflamatorias, una variación que no se produce en las personas que no corren. El profesor Robert Hyldahi, autor principal de la investigación, explica que “en individuos jóvenes y sanos, el ejercicio crea un ambiente antiinflamatorio que puede ser beneficioso a largo plazo para las articulaciones” y ese efecto condroprotector (protector de las articulaciones) puede retrasar la aparición de enfermedades degenerativas, como la artrosis.

¿Esto quiere decir que correr es un talismán contra la artrosis? Tal vez lo sea si se hace desde jóvenes. “Es el momento en el que el cartílago suele estar completamente sano, y dentro de la prudencia con la que se practique el running, nuestras rodillas podrían beneficiarse de la respuesta bioquímica protectora del cartílago, como apunta el estudio”, señala Antonio Manzano, runner y traumatólogo de iQtra Medicina Avanzada. Sin embargo, en su opinión, de lo que se trata realmente es de un “un mecanismo más de adaptación de nuestros huesos y articulaciones a una exigencia mecánica”, y añade que “de la misma manera que la carga estimula la formación de hueso, nuestro organismo podría comportarse, en base a estos resultados, intentando preservar el cartílago cuando es sometido al estrés de la carrera”. Ahora bien, “si sobrepasamos esta capacidad de autoprotección que parece tener nuestra rodilla, o corremos con lesiones en el cartílago, el daño se agrava, como demuestra nuestra experiencia clínica”, advierte.

Las rodillas son articulaciones de carga, lo que significa que soportan el peso del cuerpo, un peso que es mayor durante la carrera debido al impacto sobre el suelo. “El cartílago articular absorbe la carga aunque cuando presenta algún grado de deterioro, correr supone una agresión que empeoraría el daño”, explica el traumatólogo, por eso, “correr sí, pero con las rodillas sanas”, enfatiza.

Pero el impacto contra el suelo no es el único causante del desgaste del cartílago; también influyen el peso del corredor y la frecuencia del ejercicio. “No es lo mismo para el cartílago de una rodilla una persona de 100 kilos que corre diariamente una hora que un sujeto que pesa 60 kilos y corre dos veces por semana durante media hora”, enumera Manzano. También son claves para el desgaste del cartílago “las rodillas inestables, por falta de ligamentos cruzados (habitualmente el cruzado anterior), con lesiones meniscales o con deformidades”. Con todo, los investigadores de la Universidad de Brigham Young no descartan que correr sea bueno para quienes han sufrido una lesión del ligamento cruzado anterior, una idea que contrastarán en una nueva fase de la investigación.

La edad es otro factor que juega en contra del runner, y aunque correr puede ser beneficioso para los mayores de 50 años con rodillas sanas, el traumatólogo recuerda que “a partir de los 30 años la calidad del líquido sinovial decrece en detrimento del cartílago, con lo cual es probable que el supuesto efecto condroprotector sea menor a medida que vamos cumpliendo años”.

Entonces, ¿correr es bueno? El mensaje del traumatólogo es claro: “Siempre que las rodillas estén sanas, correr es un buen ejercicio”.

Cómo planificar la carrera, según el traumatólogo

Entonces, ¿correr es bueno? El mensaje del traumatólogo es claro: “Siempre que las rodillas estén sanas, correr es un buen ejercicio”.

Para garantizar un ejercicio saludable y seguro, Manzano ofrece los siguientes consejos de salud para las rodillas:

1.- Chequeo médico de articulaciones y del aparato cardiorrespiratorio para los corredores noveles.

2.- Utilizar calzado adecuado y exclusivo para correr. Si existen alteraciones de la pisada puede ser beneficioso utilizar algún tipo de plantillas.

3.- Elaborar un planning: programar los días de correr y los de descanso, así como el tiempo de cada salida.

4.- Estirar siempre antes y después de correr.

5.- Cuando existen problemas en la rótula, evitar correr en pendientes descendientes que supongan una sobrecarga.

6.- La experiencia clínica es muy buena con personas que toman suplementos de colágeno, condroprotectores y ácido hialurónico.

7.- Si con el running aparece dolor de rodillas, es una señal de alarma de que algo no funciona bien. Es necesario consultar con el médico para establecer el diagnóstico y atajar el problema antes de que sea tarde.