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Solo existen dos tipos de malos jefes, y uno es peor que el otro

EN EL TRABAJO

Solo existen dos tipos de malos jefes, y uno es peor que el otro

Fotograma de "El diablo viste de prada"

Un nuevo estudio divide a los líderes deficientes en dos categorías: inútiles y perversos. Si quieres sobrevivir a ellos, mantén la calma

En un mundo perfecto, tu jefe sería alguien serio, responsable y exigente, y al mismo tiempo, justo, amable e incluso, divertido. Ahora bien, mientras esperamos a que esa utopía se haga realidad, la mayoría de nosotros atiende a diario los encargos de alguien que, normalmente, dista mucho de encarnar ese ser ideal que hemos descrito. Una situación que podría llegar a ser un problema si tenemos la mala suerte de que el despacho lo ocupe un mal líder. Hoy por hoy, la realidad es que los jefes no se eligen. Pero, ¿qué pasaría si pudieras escoger? ¿Cómo sería? Entre uno bueno y otro malo, la decisión es tan sencilla como obvia. Sin embargo, si la elección fuera entre uno incompetente y otro ruin, ¿con cuál te quedarías?

Planteamos esta cuestión a raíz de la publicación de un estudio realizado por un equipo de psicólogos (Seth M. Spain, P. D. Harms y Dustin Wood) de la Universidad de Binghamton (EEUU), en el que tras una concienzuda revisión a la abundante literatura existente sobre los diferentes tipos de liderazgo en el ámbito empresarial, los expertos concluyeron que solo existen dos categorías en las que todos los malos jefes pueden encajar: los ineptos y los perversos. La investigación señala que los primeros no son malas personas, simplemente, carecen de las competencias que exige el puesto que ocupan, mientras que a los segundos, se les podría identificar como psicópatas, narcisistas o maquiavélicos.

Quien tiene un buen jefe, tiene un tesoro

No es fácil que una persona reúna las características que describen al líder que todos querríamos saludar cada mañana en la oficina. Un perfil difícil de encontrar que Lourdes García Salmones, directora del Master Universitario en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Europea (Madrid) define así: "Sabe escuchar, deja hacer, ofrece oportunidades, es justo y humano". Una carta a los Reyes Magos que la experta completa destacando su "honestidad, humildad y capacidad empática".

"Estos jefes tienen una forma de comunicar escasa o confusa y presentan irritabilidad y continuos cambios de humor que llevan a establecer relaciones tensas con faltas de respeto reiteradas"

Lourdes García Salmones, experta en gestión de recursos humanos

En el extremo opuesto, Victoria Benlloch, directora de Adecco Consultoría, identifica el jefe que nadie querría tener como aquel que "posee competencias orientadas principalmente a la consecución de los objetivos y resultados empresariales dejando en un segundo plano a las personas del equipo, sus necesidades, motivaciones y desarrollo, tanto en lo personal como en lo profesional".

Abundando en la aportación de Benlloch, la profesora García Salmones especifica una serie de rasgos que habitualmente rigen la actitud y el comportamiento de un líder deficiente: "Suele tomar decisiones de manera arbitraria, se apropia de las ideas o méritos de sus colaboradores, cree saberlo todo y no admite sugerencias". Y añade: "Su forma de comunicar es escasa o confusa y presenta irritabilidad y continuos cambios de humor que llevan a establecer relaciones tensas con faltas de respeto reiteradas". Una retahíla que García remata con "el uso de insultos, amenazas y un frecuente abuso de la autoridad".

¿Susto o muerte?

En realidad, todos identificamos a la legua a un mal jefe. Pero el estudio mencionado va más lejos y, como decíamos al principio, los divide en dos: el incapaz y el perverso. La relación con ninguno de ellos es sencilla, pero, si pudieras elegir, ¿qué preferirías? ¿Un jefe que no sabe lo que hace o un buen profesional con un carácter odioso? Expertos como Lourdes García creen que "desde el punto de vista de la convivencia los dos son malos. El primero, traerá ambigüedad, frustración y bajo nivel de motivación y compromiso, mientras que el segundo, trasladará a su equipo intrigas, injusticias, abusos y enfrentamientos".

Por otro lado, los departamentos de recursos humanos, tradicionalmente, han descartado los candidatos que no aportaban las competencias necesarias para desempeñar el puesto directivo vacante. Sin embargo, según Victoria Benlloch, esto está cambiando y "afortunadamente, desde hace unos años cada vez se potencia más la figura del desarrollador de equipos, dotando de más peso los aspectos relacionados con la calidad humana frente a los más técnicos".

"Una persona con falta de humanidad dirigiendo equipos puede llegar a afectar gravemente a los empleados, incluso perjudicando su salud física y mental"

Victoria Benlloch, directora de consultoría

En opinión de Lourdes García, "en general, desde el punto de vista empresarial, es preferible contar con un líder cualificado, al margen del tipo de persona que es". Es más, en el caso de contar con uno de moral mejorable, pero competente, "las personas que tiene a su cargo pueden aprender mucho y las cosas pueden ir bien, por lo menos a corto-medio plazo".

Pero eso no tiene por qué ser siempre así. Según Belloch, esa falta de humanidad "puede llegar a afectar gravemente a los empleados, incluso perjudicando su salud física y mental".

Lamentablemente, el fichaje de un profesional con un talante conciliador, asertivo, honesto y empático con su equipo no es garantía de que su liderazgo vaya a ser ni ejemplar ni eterno. "En muchas ocasiones, las presiones de la organización (necesidad de alcanzar resultados, miedo a ser sustituido...) hacen mella en los directivos, quienes acaban desarrollando comportamientos propios de un mal jefe", asevera Benlloch, quien no sólo contempla este tipo de evolución, también apunta la posibilidad de que ocurra lo contrario. "Un mal jefe puede darse cuenta de lo importante que son las personas en el desarrollo y consecución de los objetivos y resultados". Eso sí, no ocurrirá por arte de magia sino gracias a "una planificación y entrenamiento adecuado en competencias y habilidades orientadas a las personas y a la gestión de equipos de trabajo", sostiene.

No obstante, siempre habrá un perfil peor: el del jefe que es inepto y perverso a la vez.

¿Cómo sobrevivir a un jefe c****n?

Convivir a diario con una persona narcisista, controladora o prepotente puede convertirse en un auténtico suplicio. Pero, si además el sujeto en cuestión es tu jefe, la cosa adquiere la categoría de infierno en la tierra. De modo que todos los consejos ofrecidos para sobrellevarlo de la mejor manera posible son bienvenidos.

La directora del Master Universitario en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Europea (Madrid) señala algunos de ellos:

- Detecta su principal maldad y adáptate.

- Mantén la calma.

- Busca aliados.

- Comunica las situaciones injustas o de abuso.

- Muestra indiferencia.

Cinco sugerencias que Victoria Benlloch, directora de Adecco Consultoría completa con un último consejo: "Trata de sacar algo positivo de la situación". Y es que, según la experta, "en estos casos, los equipos de trabajo crean vínculos muy fuertes, tanto a nivel profesional como personal".

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