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Esta dieta promete adelgazar hinchándote a mantequilla: por qué no deberías probarla

BOCADOS

Esta dieta promete adelgazar hinchándote a mantequilla: por qué no deberías probarla

Mujer con cinta métrica alrededor de la cintura

Una de las últimas tendencias en nutrición es la dieta cetogénica. Traducción: muchas grasas y pocos carbohidratos. Pero tiene algunas contrapartidas

La dieta cetogénica es de las preferidas por los norteamericanos; al menos así lo asegura la nutricionista Cynthia Sass, una de las especialistas más mediáticas de EEUU. A grandes rasgos, este plan consiste en:

- Obtener la mayoría de las calorías (entre el 75% y el 90%) de las grasas: aceite de oliva, salmón, huevos, frutos secos, mantequilla…

- Entre el 6% y el 20% de proteínas: es la composición que tienen, por ejemplo, la panceta, cruda o curada, o la carne picada.

- Y reducir al 5%, como máximo, las calorías procedentes de los hidratos de carbono: lo que corresponde a una manzana pequeña o 50 gramos de pan de baguette al día.

Una propuesta como esta puede llevar a rugir de hambre hasta al estómago más comedido, pero la realidad es que “tiene un efecto saciante procedente de las grasas, por lo que disminuye el apetito”, asegura Eva María Bautista, nutricionista de Sanitas. “Si además se hace ejercicio, posiblemente se gasten más calorías que las que se ingieren y ello se traduce en una pérdida de peso”, añade.

La reducción tan drástica de los hidratos de carbono es para provocar la cetosis, que es un estado metabólico en el que el organismo, a falta de glucosa (presente en los hidratos de carbono), utiliza la grasa como fuente de energía. A los pocos días de comenzar la dieta se agotan las reservas de glucosa y se queman los depósitos de grasa, y el resultado es que adelgaza. La literatura científica está plagada de estudios que analizan la eficacia de una dieta cetogénica para perder peso y concluyen que, efectivamente, adelgaza más que otras (reducir los hidratos de carbono a un tercio) pero además encuentran otras virtudes en esa comida grasa, como la de mejorar la tensión arterial o aumentar el colesterol HDL (bueno), según un trabajo de la revista Bristish Medical Journal, un resultado inesperado que, en opinión de Bautista, tal vez se pueda justificar por el tipo de grasa (saludable) que se haya administrado a las personas que formaron parte de las investigaciones. Para la salud cerebral, una dieta cetogénica puede ser un buen aliado para mantener la memoria y aliviar la migraña.

"Con la dieta cetogénica se desplaza la ingesta de otros nutrientes importantes, como vitaminas y fibra, y pueden aparecer efectos intestinales como estreñimiento o diarrea"

Eva María Bautista, nutricionista

¿Es peligrosa para la salud?

Sin embargo, detrás del brillo de las grasas se esconden numerosos riesgos para la salud que obligan a pensarse dos veces decidirse por una dieta cetogénica. Para Eva María Bautista, “con este esquema se desplaza la ingesta de otros nutrientes importantes, como vitaminas y fibra (que se obtienen de la fruta y de los cereales integrales, por ejemplo), y pueden aparecer efectos intestinales como estreñimiento o diarrea”. Además, la cetosis aporta al aliento un olor característico, también a la orina y el sudor (provocado por la eliminación de los cuerpos cetónicos). Más grave aún es que la cetosis mantenida durante días por falta prolongada de glucosa descompense el equilibrio del organismo y entre en acidosis, un estado con consecuencias muy graves. Sin ponerse tan dramáticos, las dietas muy bajas en hidratos de carbono afectan el estado de ánimo y aumentan la irritabilidad, asegura Cinthya Sass basándose en su experiencia. “Las desventajas pesan más que los beneficios”, subraya la nutricionista de Sanitas.

¿Mejor en el deporte?

El argumento de que una dieta cetogénica, baja en carbohidratos y alta en grasas, puede aumentar el rendimiento deportivo tampoco se sostiene. Un reciente estudio de la Universidad de Melbourne (Australia), publicado en The Journal of Physiology, concluye que tres semanas de este tipo de régimen no mejora los resultados de los marchistas de élite.

Y olvídese totalmente de un régimen rico en grasa y pobre en hidratos de carbono si tiene problemas de hígado o corazón y durante el embarazo y la lactancia.

¿Merece la pena hacer una dieta cetogénica?

“En mi opinión, no hay que hacerla nunca, es una dieta controvertida y falta evidencia científica sobre aspectos tan importantes sobre cuánto tiempo se puede mantener de forma segura”, insiste Bautista. Si no desiste en su empeño de probarla, “siempre hay que hacerla bajo la supervisión de un especialista, que evalúe el grado de cetosis (en la orina con tiras reactivas) para corregirlo”.

La mejor propuesta para los nutricionistas es una dieta equilibrada, ajustada de calorías y aderezada con una dosis suficiente de actividad física (en la que todo tiene cabida en su justa medida, incluso el bacon o la panceta en contadas ocasiones).

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