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AVENTURA

Turistas extremos de lujo se estrellan y son devorados por los osos

Un viaje turístico de lujo -costó 5 millones- por la región más oriental de Rusia, Kamchatka, acabó de la peor manera posible para sus protagonistas.

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Turistas extremos de lujo se estrellan y son devorados por los osos
YARA NARDI REUTERS

Las sanciones impuestas por los países occidentales a Rusia por la inasión a Ucrania han provocado que las grandes fortunas del país estén explorando su propia tierra en lugar de viajar a los clásicos destinos europeos. En este contexto, la empresaria Zoya Kaygorodova (30) y el ejecutivo Sergey Kolesnyak (39) desembolsaron hasta 5 millones de dólares para vivir una experiencia extrema en la península de Kamchatka, la región más oriental de Rusia, famosa por su gran población de osos, hermosas panorámicas de volcanes y glaciares. La zona, Patrimonio Natural Mundial de la UNESCO, es también uno de los lugares preferidos para los surfistas en Rusia.

Kaygorodova, gerente de los dos principales minoristas rusos y propietaria de una empresa de productos de higiene, fue quien organizó el viaje junto al ejecutivo de una empresa de telefonía móvil. Para ello, contaron con Igor Mainovskii, ex estrella del biatlón (deporte que combina el esquí de fondo con el tiro de carabina) y cinco veces campeón mundial junior de la disciplina, cuya carrera se vio truncada por la pandemia y las posteriores sanciones a Rusia. Contaron con él porque retomó su título de piloto para trabajar en la empresa de su padre, que transporta a turistas a sitios extremos y espectaculares como Kamchatka.

El caso es que según informan las autoridades tras las primeras investigaciones, los tripulantes a bordo del helicóptero Robinson perdieron la comunicación por el mal tiempo, se les incendió el aparato y se estrellaron contra el suelo a unos 13 kilómetros del volcán Uzon. Lo confirmarían los servicios de emergencia, que al cabo de un día encontrarían los restos calcinados del helicóptero en esta zona. Tras ello encontrarían los cuerpos de los tres viajeros, con unas marcas que indicarían que tras el accidente sus cadáveres fueron arrastrados y mordidos por algunos de los entre 10.000 y 14.000 osos que se calcula que habitan en la península de Kamchatka.