NBA

Los Lakers de Luka Doncic: ¿y si sí?

Las buenas sensaciones acompañadas de un gran récord, el nivel del esloveno y el retorno de un LeBron que se ha dejado de líos, llenan de esperanza a la siempre optimista franquicia angelina.

CHARLOTTE, NORTH CAROLINA - NOVEMBER 10: Luka Doncic #77 of the Los Angeles Lakers reacts during the second half of the basketball game against the Charlotte Hornets at Spectrum Center on November 10, 2025 in Charlotte, North Carolina. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement.   David Jensen/Getty Images/AFP (Photo by David Jensen / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)
DAVID JENSEN
Alberto Clemente
Alberto Clemente es licenciado en Historia y Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Empezó su andadura en el periodismo en Cadena SER, donde estuvo de mayo de 2018 a enero de 2019, desempeñando sus funciones en la web, dentro de la sección de deportes. Tras dicha estancia, pasó a formar parte de As, siendo parte de la sección de baloncesto.
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Entre unas cosas y otras, líos propios y ajenos y con el paso de los partidos, resulta que los Lakers están bien. Ganan partidos, recuperan efectivos y se meten de lleno en la batalla por los puestos de privilegio de la Conferencia Oeste, comandada por los intratables Thunder, el rival a batir que ya veremos si alguien bate. Algo que los angelinos tienen en la cabeza, pero que saben que es un trabajo a futuro mientras se olvidan de la aplastante derrota que sufrieron contra el vigente campeón (121-92) en Oklahoma. Las cosas son así y la mente está puesta en llegar lo mejor posible al mes de abril y a las eliminatorias por el título. Y el equipo de JJ Redick se mantiene firme mientras algunos rivales directos empiezan a acusar los efectos desagradables de la edad (los Warriors) o el infierno de las lesiones (los Spurs, que empezaron lanzados pero han perdido a Victor Wembanyama).

Los Lakers son lo que son, para la NBA y para el mundo, por haber escrito algunas de las páginas más importantes de la historia del baloncesto y del deporte. Y por tener una capacidad innata que les convirtió en lo que hoy vemos por obra y gracia de Jerry Buss, que acuñó la tendencia de recopilar estrellas en pista a base de acumularlas en las gradas. Desde entonces, la polarización generada por un equipo que mantiene una horda de aficionados enormérrima ha sido el pan de cada día de una competición que come y bebe de su franquicia predilecta, también el mercado más grande de todos los tiempos. Y se habla bien de ellos cuando van bien, cuando van mal y cuando van regular. Algo que es inherente a una entidad que no para de generar titulares y que (casi) siempre está a la altura del momento, convirtiendo el contexto en el adecuado para ellos.

Por eso no es de extrañar que ahora más que nunca todos los ojos estén puestos en ellos. Por un lado, por el hecho de tener a Luka Doncic desde que el pasado 1 de febrero tuvo lugar el traspaso que sacudió los cimientos de la NBA, dejando a los Mavericks en un páramo del que no han salido y del que seguro que tardan mucho en salir, esté o no por ahí Cooper Flag. Y por otro, la aventura del esloveno coincide con el final del trayecto de LeBron James, que parece que se ha dejado de líos y de amagos de retirada para anunciar marcas de coñac y se está dedicando a lo que mejor se le da: jugar al baloncesto. Algo atractivo para cualquiera que le guste ese deporte, con un jugador generacional en la recta final de una carrera que, por otro lado, ni acaba nunca ni tiene fecha para poner punto y final. En esa combinación los Lakers copan todas las portadas. Aunque sin esos nombres también lo harían.

Una cuestión de números

Los Lakers han empezado realmente bien: 11-4 en los primeros 15 partidos, victorias sin Doncic y sin LeBron por obra y gracia de un Austin Reaves que está jugando, con o sin ellos, a un nivel espectacular y cada vez mejores sensaciones, con el añadido de ir recuperando efectivos a medida que pasan los días. Y con Redick teniendo las cosas muy claras: jugar sencillo, atacar la zona, correr cuando toca y jugar lento para favorecer la creación de juego de la estrella eslovena. Esto permite que los Lakers lancen mejor que nadie en lo que llevamos de curso, por encima del 51% en tiros de campo, siendo también líderes en porcentaje de tiros de dos y el cuarto equipo que menos triples intenta de la competición. Finalizaciones cerca del aro sin renunciar a nada y mucho manejo de balón por parte de Doncic y Reaves.

Más allá de los problemas que pueda generar el retorno de LeBron por el hecho de juntar a tres generadores en pista durante varios minutos, está claro el hecho de que estamos hablando de jugadores, especialmente James y Reaves, que se adaptan perfectamente al juego sin tener la posesión en sus manos. Y que van a amasar estadística y tienen la capacidad de hacer mejores a sus compañeros. El escolta, lesiones mediante o no, está en la mejor temporada de su carrera y se va a 28,1 puntos, 5,1 rebotes y 7,6 asistencias de media. Lo de Doncic, por su parte, no tiene nombre: 34,6 tantos (líder de la NBA en ese apartado), 8,5 rechaces y 9 pases a canasta por noche, con 8 dobles-dobles y 1 triple-doble en lo que llevamos de temporada, una forma física prácticamente inédita y una sonrisa eterna en el rostro que demuestra todo lo que está disfrutando de lo que más le gusta hacer.

¿Motivos para la esperanza?

Y eso no es todo: los angelinos tienen a seis jugadores por encima de la decena de puntos y a uno que los roza, un Marcus Smart que está a un fantástico nivel (9,8, con 2 robos por partido) para salir de la clandestinidad forzada por la espiral de lesiones sufridas. El otro fichaje sonado, DeAndre Ayton, está jugando realmente bien y parece haber recuperado la ilusión por el baloncesto para promediar 16,5 puntos y 8,8 rebotes por noche, aprovechando la ingente cantidad de balones que recibe de los manejadores. Y Rui Hachimura supera los 15,1 tantos y está por encima del 48% en triples en un rol que le gusta mucho, en el que se le ve menos y al mismo tiempo se siente más liberado para hacer más. Jake LaRavia, por su parte, es el invitado en discordia que se va a 10,6 y cuaja buenas actuaciones cuando nadie se esperaba este nivel en su aportación.

Y lo de los supuestos problemas que pueda conllevar tener a tres generadores de juego a la vez en pista hay que verlo: en el debut de LeBron, él y Doncic repartieron 22 de las 31 asistencias del equipo de forma combinada (12 de uno y 10 del otro) y Reaves se dedicó al catch and shoot y a crearse sus propios lanzamientos sacando muchas faltas (26 puntos, con 7 de 11 en tiros de campo y 11 de 12 en tiros libres). La inteligencia superior de jugadores superdotados como el Rey y el esloveno está fuera de toda duda y su adaptabilidad es más que probable teniendo en cuenta que ya jugaron y ganaron juntos muchos partidos el año pasado. Todo esto teniendo en cuenta que la estrella de las 23 temporadas en la NBA (récords histórico) parece haber asumido (al menos de forma temporal) que las llaves de la franquicia son para el esloveno, dejando atrás los líos veraniegos y sin volver a hablar de su futuro, por mucho que se acogiera a una player option de más de 50 millones de dólares y que sólo tenga por delante un año de contrato.

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Así están los Lakers, eternamente optimistas, soñando que todo es posible, manteniéndose al margen de problemas que están por encima de ellos (la venta de la franquicia a Mark Walter, CEO de TWG Global por parte de la familia Buss y los despidos de Joey y Jesse, hermanos de Jeanie), ignorando los rumores y centrándose en seguir sumando victorias mientras los días pasan y las victorias se acumulan. Los Thunder parecen inalcanzables y los Nuggets de Nikola Jokic están a su mejor nivel desde que ganaron el anillo de 2023 y todavía pueden pasar muchas cosas. Pero a ese argumento se pueden aferrar también unos Lakers que cada vez están mejor y cada vez son más optimistas. Algo inherente a una franquicia que nunca deja de tener esperanza y siempre ve el vaso medio lleno. Quizá por algo han llegado donde están. Y ahora, con Luka Doncic a los mandos y todo el mundo esperando la última gran hazaña de LeBron... Pues eso. Más todavía. ¿Y si sí?

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