NBA | DeAndre Ayton

El gran factor X de los Lakers

A escasas semanas para que comiencen los playoffs, DeAndre Ayton por fin ha encontrado su sitio en la franquicia angelina. Ahora puede actuar como una pieza determinante.

El gran factor X de los Lakers
NIC ANTAYA
Actualizado a

“Me he mirado en el espejo y me he dicho a mi mismo: ‘Tío, no eres ese hombre’. No necesitas hacer todo eso en este equipo. Has venido aquí a ser el jugador que se esfuerza, el reboteador, el que cierra las posesiones defensivas. Has venido a correr la pista, a hacer trabajar a las superestrellas. Y no voy a mentir, me lo estoy pasando muy bien”.

En el mejor momento de la temporada para los Lakers, que acaban de ganar su 14º partido en los últimos 16, la mayor alegría para J.J Reddick no viene de los resultados ni de la locura individual de Doncic, sino de un cambio silencioso, uno quizás ha pasado desapercibido en los grandes focos, pero que puede ser totalmente determinante a la hora de la verdad: DeAndre Ayton ha dado un giro de 180 grados a su situación personal. Según explica Dan Woike en su último artículo en The Athletic, el pasado 6 de marzo, después de la última derrota ante los Nuggets, el pívot salió más dolido que nunca. Su crisis era tan grande que tomó una decisión; el inicio de un cambio de mentalidad para dejar de centrarse en cualquier otra cosa que no sea ayudar a su equipo a ganar.

Han pasado ya cinco temporadas desde las primeras y últimas finales que disputó, en la que fue la mejor temporada de su carrera, cuando defendía la camiseta de los Suns; se quedó a tan solo dos victorias de la gloria. Sin embargo, fue este año, y durante su peor momento, cuando el pívot se ha dado cuenta de que no debe normalizar ese tipo de oportunidades. En los últimos partidos, grandes victorias ante Knicks, Timberwolves, Nuggets y Rockets, la mejor racha de la temporada para los de J.J Reddick, uno de los factores clave ha sido precisamente la disponibilidad de Ayton, al que no le importó pasar muchos minutos en el banquillo. Cuando Reddick le llamó, estuvo ahí para cambiar el resultado con pequeñas ‘grandes’ aciones. “Cuando paso tanto tiempo en el banquillo, normalmente se acaba ahí (el partido). Pero recientemente, (Reddick) me ha dado la confianza para seguir activo. Y ahora estoy completamente involucrado. Al 110%”.

La temporada del pívot se podría calificar con una palabra: altibajos. En muchos momentos hasta ahora, el staff ha apostado por otras opciones al final de partidos apretados, como Jaxon Hayes o incluso una variante de quinteto sin pívot. Perto todo lleva su tiempo: al igual que la situación de Doncic, Reaves y LeBron ha tardado en encontrar la tecla, con Ayton ha ocurrido algo parecido; tanto él como el equipo han sufrido para encontrar su rol de cara a una postemporada que, a pesar de todas las dudas, ilusiona. La función del pívot es más clara que nunca: en ataque, bloquear duro y ejecutar tiros desde cortos tras continuación; un lanamiento de alto porcentaje para él. Pero donde su rol marcará la diferencia real en el nivel del equipo es en la defensa: el objetivo es olvidarse de los números y convertirse en un gregario, un soldado que ayude a ganar batallas. Para lograr esa transformación, el ego de haber sido el número uno del draft (el mismo en el que Doncic fue tercero) debe quedar atrás. Lo bueno, tanto para él como para los Lakers, es que parece que por fin lo ha hecho.

“Me he mirado en el espejo y me he dicho a mi mismo: Tío, no eres ese hombre. No necesitas hacer todo eso en este equipo. Has venido aquí a ser el jugador que se esfuerza, el reboteador, el que cierra las posesiones defensivas”, declaró el pívot a ESPN. Si Ayton sigue aplicando de forma honesta esta mentalidad, y emplea la mayor parte de su energía en ayudar al equipo desde el trabajo duro y la defensa, los Lakers subirán uno, o varios escalones como equipo de cara a la fase más importante de la temporada. Debe convertirse en ese ‘factor X’ con el que cuentan todos los equipos campeones. Está claro que los Lakers ya han subido ya han subido varias marchas en las últimas semanas, con Luka a su mejor nivel y un LeBron más centrado que nunca, pero gran parte del éxito viene del esfuerzo de Ayton por encajar en esta maquinaria de la forma más óptima para ganar. “Todo el mundo está centrado al máximo, y yo estoy cansado de ser el bicho raro. Ahora por fin me estoy poniendo al día”.

Después de su última temporada con los Suns, este será el primer año que Ayton disputará al menos 60 partidos de temporada regular. Aunque está en sus mínimos de carrera en minutos (27,5), puntos (12,3) y rebotes (8,3), parece que ahora hay más luz que nunca al final del túnel con su situación en L.A. La posibilidad de jugar partidos importantes e intentar competir por el anillo es precisamente la razón por la que se apostó por él en verano. Ahora, a un mes escaso del inicio de los playoffs, ha entendido su rol y lo que debe hacer para ayudar al equipo. Ya sea un partidazo en ataque cuando los demás no están enchufados, varias defensas clave ante una superestrella como Jokic o una vuelta desde el banquillo de gran impacto en el último cuarto, puede ser una pieza clave con la que Reddick ya cuenta al 110%. Y una ayuda enorme para Luka, que necesita, además de jugar a un nivel superlativo, lo máximo de cada uno de sus compañeros si los Lakers quieren ser relevantes cuando más importa. “Me gusta mucho que el equipo confíe en mí. No quiero perder esa confianza. Siempre que me cambian, estoy ansioso por volver al partido y poder ayudar lo máximo posible; simplemente volver a divertirme”.

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