Baloncesto

Descifrando a Hugo González

El alero español cumple 20 años en plena ‘temporada rookie’ en la NBA, una experiencia por ahora muy positiva en Boston Celtics.

Hugo González, durante el media day de Boston Celtics, antes del inicio de la temporada.
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El 22 de diciembre, a las puertas de su primera Navidad en Estados Unidos, Hugo González estaba atendiendo a la prensa después de la victoria de su equipo, Boston Celtics, contra Indiana Pacers. Jayson Tatum, gran estrella de los verdes que se recupera de una lesión en el tendón de Aquiles y todavía no ha jugado esta temporada, pasó por detrás y pidió a gritos al español que contara lo que él le había dicho el día anterior. A Hugo le parecía que no era buen momento, por el lenguaje que había que usar, pero a Tatum (un anillo de campeón, dos oros olímpicos, seis veces all star), no: “I said that you’re a bad motherfucker”.

Te dije que eres un verdadero cabronazo.

Jordan Walsh, alero de tercer año que trata de hacerse hueco en el equipo, ya había dicho algo parecido en las Liga de Verano de Las Vegas: “Hugo is a dog”. Hugo es un perro: en el argot de un vestuario NBA, un torbellino de energía; un jugador de esos con los que se puede contar para ir a cualquier pelea, para salir a la pista a imponer un estilo. Si acaso, por una simple cuestión de fuerza: “Todos los días, a todas horas, veo lo que hace. Siempre está trabajando. Me encanta cuando entra en pista, es un tío que quiere pelear y defender a la estrella rival, sea quien sea. Va a por los rebotes, deja su impronta en el partido de muchas formas…”.

Descifrando a Hugo González

Walsh lanzó entonces, todavía en verano, una predicción que se ha cumplido: “Los aficionados de los Celtics se van a enamorar de él”. Así ha sido, y por la vía rápida. Una evidencia, volviendo al principio, ese 103-95 contra los Pacers en un partido que no fue uno más para Hugo. Jugó toda la segunda parte, excepto los últimos segundos con todo ya decidido, y fue uno de los impulsores de una remontada salvaje (49-69 avanzado el tercer cuarto), de las que hacen que atruene el TD Garden, uno de los enclaves sagrados del deporte estadounidense. En el techo, las 18 banderas de campeones -más que nadie- de los Celtics. En el suelo, una pista hecha a base de roble rojo y no de arce azucarero, como casi todas las demás de la NBA, para que nadie se olvide del parqué del viejo Garden, instalado en 1952 con madera sobrante de las construcciones de la Segunda Guerra Mundial. De Bill Russell a Larry Bird, un tomo de la historia del baloncesto.

Hugo, que además hoy -5 de febrero- cumple 20 años, acabó sus minutos de ese partido con un +21 y abrochó un tramo de tres en los que apiló un +80. Su irrupción definitiva en el mundillo celtic, en el entorno NBA: de 9,5 minutos por partido en noviembre a 19,8 en diciembre. De (muy) largo el mejor +/- de su generación rookie después de 51 partidos, más de media temporada muy buena (33-18) en un año que parecía de pocas expectativas en Boston: un +248 total, más del doble que los siguientes, el dos del draft (Dylan Harper, +117) y el tres (VJ Edgecombe, +101). De hecho, Hugo (pick 28, casi al final de la primera ronda) también tiene ahora mismo, palabras mayores, el mejor dato en pista de la historia de los novatos desde que existen mediciones: está en casi un +5,4 de media por noche por el +5,23 de Tim Duncan, uno de los mejores de siempre, en la temporada 1998-99 y el +5,15 del ya all star Chet Holmgren hace dos años.

Descifrando a Hugo González

Así que no hay que fijarse tanto en las estadísticas de Hugo (4 puntos, 3,4 rebotes por partido) como en lo que pasa cuando está en pista. Así lo explicó Joe Mazzulla, su entrenador: “Tiene un increíble instinto defensivo, algo que normalmente los jóvenes no han desarrollado todavía. Diría que por lo bien que ha sido entrenado hasta ahora y porque jugaba en una competición en la que realmente tienes que esforzarte al máximo, defender de forma colectiva… Lleva mucho tiempo jugando baloncesto del más alto nivel y eso ayuda mucho a que tenga ese instinto. Se fija en todos los detalles, entiende las tendencias y dinámicas de los rivales”. Y así Brad Stevens, una mente genial para el baloncesto que antes fue entrenador y ahora dirige los despachos de los Celtics. El que dio el sí a draftear a Hugo: “Quiere ser un gran jugador. Se ve en su ética de trabajo, en su competitividad, en cómo se preocupa por las cosas. En las entrevistas por Zoom previas al draft nos quedó claro que es un jugador de equipo, que iba a aceptar cualquier rol, lo que necesitáramos. Eso no pasa con todos los jóvenes porque muchos han pasado muy poco por el banquillo. Ese proceso ayuda a tener humildad, a entender que hay que aprovechar cualquier oportunidad”.

Descifrando a Hugo González

Un trabajo de formación excepcional

Javi Juárez conoce muy bien la cantera del Real Madrid. Ahora entrenador del equipo de Liga U, hace menos de dos años ganó la Euroliga júnior en una final épica en la que Hugo fue MVP contra el INSEP Paris de Nolan Traore, elegido ahora nueve puestos por delante de él (pick 19, Brooklyn Nets): “La cantera del Madrid forjó su carácter para competir al máximo nivel desde muy jovencito. Y el año en el primer equipo le ayudó mucho también porque compartió vestuario con jugadores de nivel NBA. Su trayectoria en Europa ha sido fundamental para que esté teniendo ya impacto en la NBA; y eso, en gran parte se lo debe al Madrid y al trabajo que se hizo con él desde que llegó siendo alevín”.

En su charla con AS, el técnico turolense tira puentes entre el pasado y el presente del Real Madrid y entre la capital de España y la de Massachusetts, a casi 5.500 kilómetros de distancia: “Hugo se ha adaptado tan bien por la confianza que han depositado en él la franquicia y el entrenador, que es algo fundamental para un jugador joven; por su capacidad de sacrificio… También por estar en la Costa Este, en una ciudad como Boston y en un equipo como los Celtics. Creo que es lo más parecido que hay en la NBA al Real Madrid. Un equipo con solera, acostumbrado a tener jugadores que se acercan mucho a sus características, competitivos y con un ADN ganador que él llevaba de serie. Para mí es un jugador total, es el joven de esta época que más me recuerda, por cómo pone el corazón en la pista, a Fernando Martín, Sergio Llull… es lo que ha mamado en el Madrid. Y, además, tiene un instinto parecido al de Rudy Fernández. Es su ídolo, se ha fijado mucho en él. También le viene de cuna porque en su familia han jugado al baloncesto y él lo adora, da el cien por cien en cada entrenamiento, cada partido… y eso lo transmite a los compañeros y al público”.

Así que Hugo está ahora en Boston, pero ni mucho menos ha desaparecido del día a día del Real Madrid, del trabajo de base en una de las grandes fábricas de talento del baloncesto mundial: “Está presente a diario en la cantera y es algo que se ha ganado. Cuando ya estaba en la primera plantilla, se conocía el nombre de todos los jugadores, desde el equipo preinfantil. Otros, de esos que sale uno cada muchísimo tiempo, han llegado a la NBA por su tremendo talento, pero él es el trabajo, el compromiso… el ejemplo para todos los canteranos del Real Madrid por su amor al club y porque se lo fue ganando todo en los entrenamientos, día a día. No hay un ejemplo mejor y los chicos siguen sus partidos en Boston porque es un referente para ellos, el espejo en el que mirarse”.

La temporada rookie de Hugo González ya se puede considerar un éxito. Se ha asentado en la rotación de los Celtics, algo que ni mucho menos tenía garantizado, y ha demostrado que, como mínimo, tiene hueco en la actual NBA como especialista defensivo desde el banquillo. Pero es legítimo pensar que, en su caso, eso es solo el principio, la lanzadera. Se lo dijo él mismo a Forbes durante el verano, cuando daba sus primeros pasos como jugador de los Celtics: “Cuando pasen treinta años y mire mi carrera espero poder decir que hice todo lo que estaba en mi mano para convertirme en el mejor jugador posible. Esa es mi principal motivación”. Ya ha defendido a algunos de los mejores guards (bases y escoltas) del Este, fijos en el All Star como Jalen Brunson, Cade Cunningham y Tyrese Maxey. Ha anotado tiros de postal, como su triple en Brooklyn para salvar a su equipo a las puertas de una segunda prórroga. Y tiene, eso también importa, carisma; el tipo de energía contagiosa que arrastra a su equipo y se expande por las gradas. Gusta. Y, con un simple vistazo, es muy fácil entender por qué.

La noche de las dos alegrías

Descifrando a Hugo González
Hugo González, en el Garden antes de su primer Celtics-Lakers.BRIAN BABINEAU

El 25 de junio, el Real Madrid ganó la Liga Endesa en Valencia. Un título del que Hugo se sintió ya parte importante porque había tenido mucha más presencia (472 minutos) en el primer equipo que en 2024 (apenas 57). Parte de sus minutos salieron de los que había dejado huérfanos su gran ídolo, un Rudy Fernández con el que cumplió el sueño de compartir vestuario. El draft 2025 de la NBA interrumpió las celebraciones esa misma noche, horas después del 3-0 al Valencia Basket. Hugo se encerró en un salón del hotel en el que estaba concentrado el Real Madrid con buena parte del equipo y, también, Dani Molina y Jorge Manzano de Pindown, la empresa de tecnificación en cuyas manos ha puesto el alero la preparación de todo este tramo, tan trascendental, de su carrera.

Desde la Costa Este, en pleno viaje de trabajo precisamente con Hugo, Molina y Manzano revivieron así aquella noche en la que los nervios dieron paso a una mezcla de alegría y alivio: “Hubo mucha tensión. Por lo que se había hablado, pensábamos que sería elegido en un rango que iba del puesto 17 al 24. Había franquicias que habían mostrado mucho interés y habían viajado para verle, así que creíamos que sabíamos por dónde iban los tiros. Pero, por ejemplo, los Nets no lo eligieron a pesar de que habían mostrado mucho interés y tenían varias elecciones en primera ronda. Cuando se llevaron a otros europeos como Nolan Traore y Ben Saraf, empezamos a preguntarnos qué estaba pasando. Pero cayó en Boston, que nos pareció un muy buen sitio. Un gran equipo que, tras la lesión de Tatum, no parecía tener la expectativa de ganar mucho en el corto plazo. Así que pensamos que iba a tener su espacio”.

La preparación con Pindown había puesto, semanas antes, el foco de forma decidida en el draft y su consecuencia obvia, la NBA: “Primero hicimos una planificación pensando en que recuperara sus sensaciones, las del jugador que había sido en cantera. Confianza a la hora de botar, levantarse para tirar… Eso pensando, en una primera fase, en su rendimiento inmediato con el Real Madrid. Porque hasta entonces había estado acostumbrado a tirar mucho y que no le pesara: no es lo mismo fallar uno o dos tiros cuando lanzas quince por partido que cuando solo tienes tres o cuatro. Ese era el primer plan, en una situación que no le había tocado vivir en la cantera, y fue muy bien. Cuando la temporada estaba casi acabada, nos centramos en el draft, en las pruebas de las franquicias y, más allá, en las cosas que le iban a pedir en la NBA como elección de primera ronda, que no es lo mismo, ni en lo táctico ni en lo técnico, que lo que le estaban pidiendo en el Real Madrid".

La siguiente pregunta es, obviamente, cómo se prepara a un jugador como Hugo para el draft: “Trabajamos cómo generar sus propios tiros. En situación de pick and roll, salidas de bloqueo, aclarados… sin obviar el tiro liberado en las esquinas, el triple en llegada tanto en bote como en carrera, finalizaciones por habilidad y tras contacto… En el Real Madrid hacía más cosas sin balón, pero su evolución en la NBA para ser más que un 3&D (en el argot, otra vez: un especialista en defender y lanzar tiros liberados) tiene que ir por otro lado. Con un jugador más veterano seguramente habríamos buscado una especialización más inmediata, pero con un chico de (entonces) 19 años y una carrera en la NBA que esperemos que sea muy larga, queríamos trabajar ya en que no se encorsete en ser un jugador de rol. Además, cuando los equipos prueban a los jóvenes quieren ver si pueden hacer otro tipo de cosas. Queríamos que estuviera preparado".

Descifrando a Hugo González
Hugo González, junto a su familia en en TD Garden.

Hugo no fue al combine, los entrenamientos sobre el terreno para aspirantes a entrar en el siguiente draft, porque estaba en plena competición con el Real Madrid. Pero los ojeadores le conocían, Stevens acabó encantado con él en el cara a cara, aunque fuera por Zoom, y otros equipos también habían llamado a Pindown con históricos de sus despachos muy intrigados: “Jeff Hornacek, de Utah Jazz, preguntó por él y habló mucho de su físico. Le gustaba su tronco, su anchura, una caja torácica que no suelen tener los jugadores tan jóvenes. Nos dijo que era difícil encontrar uno de su edad con el cuerpo tan preparado para jugar en la NBA. Por eso pensábamos que Utah Jazz era otro equipo en el que podía acabar”.

La Summer League y los ecos del Madrid

Menos de un mes después de la agitada noche en Valencia, Hugo debutó con los Celtics en el gran evento entre temporadas de la NBA, la Summer League de Las Vegas. Fue el primer contacto, y lo acusó, con el ritmo supersónico del baloncesto a ese lado del Atlántico. Un buen test para la tolerancia a la frustración de un jugador muy joven y ultra exigente consigo mismo. El entrenador de los Celtics en Las Vegas, Matt Reynolds, llegó a preocuparse cuando le vio darse golpes tras una mala jugada: “Le insisto en que creemos en él, que sabemos que es muy bueno y que tenemos claro lo que nos puede dar. A veces le sale mal una jugada y se queda dándose golpes, literalmente, por pura frustración. Eso no es productivo, no le ayuda a concentrarse en la siguiente jugada”.

En Las Vegas estaba Bobby Krivitsky, un veterano de la cobertura de los Celtics que ahora trabaja para Forbes y que le cuenta a AS que allí descubrió a un jugador en proceso, pero con mucho potencial: “Era obvio, y comprensible, que necesitaba minutos en pista para adaptarse al estilo de la NBA. Ver después lo cómodo que estaba en los primeros partidos de la regular season en comparación con esos días de Las Vegas fue una demostración obvia de su ética de trabajo y su inteligencia como jugador de baloncesto”. También tiene claro, desde ese lado del Atlántico, que su trayecto en el Real Madrid, donde pasó por todas las categorías inferiores antes de debutar con el primer equipo, ha jugado un papel esencial en su capacidad para ser ya un buen jugador NBA.

“Creo que hay tres factores”, explica, “y el primero es que creció puliendo su juego en una organización de elite como el Madrid. Su tiempo allí, donde además coincidió con jugadores con pasado en la NBA, fue importante para que tenga esa capacidad de adaptarse y crecer. El segundo tiene que ver con todo lo que ya ha conseguido, lo que hace que los aficionados de los Celtics puedan tener muchas expectativas sobre el jugador que será. Tiene un deseo verdaderamente ardiente de maximizar su potencial, y esa motivación le ha permitido ponerse al día rápido para competir en el nivel NBA a pesar de que es un estilo totalmente distinto al de la ACB. Y el tercero es que Boston Celtics, como el Real Madrid, es una organización de elite en cuanto a desarrollo de jugadores. Si miras su plantilla, tienen muchos jugadores a los que han ayudado a ser mejores. A Hugo le han ayudado mucho a aclimatarse, le han puesto en situación de tener éxito cuando sale a la pista”.

Cuestión de confianza. Algo que los que siguen al equipo detectaron muy rápido: “Se vio muy claro por su manera de defender. En su segundo partido en la NBA, le pusieron el reto de encargarse de Jalen Brunson. Y lo hizo tan bien contra una estrella de ese nivel que en el siguiente partido fue titular y se encargó de defender a Cade Cunningham, el base de los Pistons que es uno de los aspirantes al MVP. Eso no lo haces si no tienes mucha fe en un jugador”. El resultado es una comunión, por ahora inmaculada, con la parroquia celtic: “Lo adoran. La ciudad de Boston ama a la gente dura, que pelea, y este equipo valora mucho a los que lo dan todo en pista, ya sea una gran estrella o un suplente que no juega mucho. Hugo es un ejemplo perfecto, él y Boston hacen una gran pareja jugador-ciudad”.

Descifrando a Hugo González
Hugo culmina una contra con una bandeja en un partido contra los Wizards, en Washington.Geoff Burke

Efectivamente, antes de la NBA estuvo el Real Madrid, donde se convirtió el 2 de octubre de 2022 en el cuarto más joven (16 años, 7 meses, 27 días) en debutar en Liga con la camiseta blanca. El entrenador era Chus Mateo, el ahora seleccionador que le cuenta a AS cómo recuerda a aquel Hugo insultantemente joven: “Lo primero que me llamó la atención fue su competitividad, su ambición, el no querer dar un balón, y ningún partido, por perdido. Ya era un jugador que competía al máximo tanto adelante como atrás, en ataque y en defensa; y muy completo, capaz de hacer grandes jugadas defensivas y meter muchos puntos. Eso es difícil de encontrar en un chico tan joven”.

Mateo no recuerda qué le dijo exactamente (“que fuera él mismo y que no se dejara impresionar por el ambiente, supongo”), pero sí tiene claro por qué las cosas le han ido bien de forma exprés en Estados Unidos: “Es un jugador muy inteligente, al que seguramente favorecen su nivel físico y velocidad. No le influye demasiado el ambiente; no le afectó la presión de jugar en el Real Madrid ni ahora seguramente la de jugar en una franquicia como los Celtics. Ya era muy maduro cuando debutó, solo había que dejarlo cocinarse a fuego lento... y lo está consiguiendo”.

Juárez también apunta a una inteligencia en pista que normalmente no va de la mano de sus 20 años recién cumplidos: “Se ha dado cuenta de que se tenía que ganar su rol haciéndose valer en defensa, dando intangibles, haciendo que sea importante cada minuto que está en cancha. Sabía que desde la defensa iba a conseguir minutos para después ir sacando, como está haciendo ya, su capacidad ofensiva. Con él no se trata de cómo hace las cosas sino de cuándo las hace. Va a ser importante en momentos grandes de partidos grandes. Eso lo tiene dentro”.

El físico y la defensa, virtudes obvias

Por ahora, los principales atributos de Hugo tienen que ver con su capacidad atlética, mezcla de genética y trabajo, y su defensa, también cuestión de energía y estudio. Mateo, el entrenador con el que Hugo ganó la Liga antes de saltar a la NBA, lo tiene claro: “El físico le permite ser muy bueno a nivel defensivo y también en el rebote; es capaz de jugar por encima del aro, y en ataque igual no es todavía un diez en nada y puede mejorar, pero es un nueve en muchas cosas. Juega bien el pick and roll, es capaz de tirar de una manera fiable con los pies en el suelo, penetra, es extraordinario al contrataque y va adquiriendo también una visión y un conocimiento de juego que pocos a su edad poseen”.

Esos argumentos, rasgos, aparecen en seguida cuando se habla de él. Mucho de lo que dice el seleccionador lo comparte Javi Zamora, el entrenador que en el entorno FEB, en las categorías inferiores de la Selección, dirigió tres años seguidos a un Hugo que debutó con la Absoluta el 20 de febrero del año pasado. En dos de ellos, con un año menos de lo que le correspondía. Con él ganó una plata europea Sub-18 en 2023 y otra plata, maravillosa, en el Mundial Sub-17 de un año antes, en Málaga y en una final en la que un Hugo de 16 años, al lado entre otros de Aday Mara, Izan Almansa y Sergio de Larrea, dio guerra a una Estados Unidos dirigida por Cooper Flagg, el número 1 del pasado draft, Ron Holland, Jeremy Fears, Koa Peat…

“Lo que más me llamó la atención es el corazón con el que juega y su capacidad de trabajo, su actitud”, asegura el entrenador del Hestia Menorca, “es un jugador súper entrenable, con capacidad de liderazgo desde el ejemplo, que no escatima esfuerzos y siempre va al máximo en cada segundo de cada sesión y cada partido. Además, es un gran compañero, tiene equilibrio entre descaro y altruismo, un carácter especial. Es un tío entrañable, con sentido del humor y una educación espectacular. Tiene aura, el carisma de los grandes y juega con descaro y sin miedo. Siempre tiene en mente el interés del equipo, por encima de todo”.

Eso último, el sentido colectivo del baloncesto en la cabeza, es lo mismo que destacó José Manuel Calderón, que jugó casi quince años en la NBA, en una entrevista con AS en diciembre: “Ha puesto a Boston Celtics por delante de Hugo González porque él es así. Y se nota que lo sienten afición, compañeros, entrenadores… Ha dicho que está ahí para aprender, crecer, hacer lo que haya que hacer con el rol que le den. Seguirá habiendo partidos en los que estará mejor en anotación y otros en los que en eso no estará tan bien, pero siempre que está en pista, suma. Porque da el máximo, juega al 100%. Y eso es lo que te hace ganarte el respeto de tus compañeros y, en este caso, también del entrenador y la franquicia”.

En la conversación con Zamora también aparece, por supuesto, el físico y su capacidad para ser, ya con 20 años, incidente en defensa en la NBA: “Sus condiciones son excelentes: buenas manos, piernas top, muy buena capacidad de anticipación. Y defiende con mucho corazón, va a por todas siempre y eso es difícil de encontrar. Pero pienso que acabará destacando en ambos lados del campo. Es un todoterreno”.

Descifrando a Hugo González
Hugo González, durante el media day de los Celtics, en pretemporada.WINSLOW TOWNSON

Condiciones extrañas en un jugador español

En esa excepcionalidad física de Hugo se detienen especialmente Manzano y Molina. Es, obviamente, parte esencial de su trabajo en Pindown: “Físicamente es un superdotado. Más allá del motor, esa palabra que tanto gusta en Estados Unidos y en la NBA, es la complexión física, la caja torácica, la calidad muscular, la explosividad… es un chaval que parece que tiene un cuerpo diseñado para la NBA. Los europeos no suelen tener esa complexión física, su estructura y caja torácica. No es un físico que se suela ver en España. Quizá más en la Europa del Este, ahora con la mezcla de razas de Francia… pero en España no estamos acostumbrados a esos cuerpos”.

Eso sí, también ponen de relieve sus facultades como jugador de ataque: “Se habla mucho del tiro, pero siempre ha tenido puntería. Es algo que es difícil tener asentado cuando eres joven y estás creciendo. El control del cuerpo, las palancas… En categorías inferiores siempre ha sido un anotador. Su rol será más alto si es capaz de sacar eso, y le ayudará jugar con la Selección y tener más importancia, más bola en las manos… Puede coger el balón, finalizar con contacto, acciones de tiro… es que realmente es un súper dotado para jugar al baloncesto. Sabe qué tiene que hacer, cuándo tiene que tirar… Tiene una cabeza privilegiada: se lleva hablando de él desde que tenía doce o trece años, ‘NBA, NBA, NBA…’. Es un chaval muy preparado mentalmente”.

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Un chaval que, lo confirman después de pasar unos días con él por EE UU, ha encajado como un guante en la narrativa de su franquicia. Que también importa: “La NBA no es una liga normal, hay mucho marketing detrás de todo. Lo que buscan es vender historias y con Hugo han sido capaces de generar una muy cierta, que es que es un jugador que destaca por actitud; y eso hace que la gente espere que haga una gran defensa cada vez que sale. Y con cada muestra de esfuerzo hay un aplauso, y eso puede hacer que juegue más: los ejecutivos dirán que hay que ponerlo porque la gente quiere verle. Está generando ese impacto que se suma al rendimiento que también da. Esa mezcla es la hostia. Y es muy merecido. Mira su rol el año pasado en el primer equipo del Madrid: sales y tienes que hacerlo bien. Aquí es lo mismo, pero con más minutos. Aunque entonces pudiera ser duro por no jugar mucho, le ha ayudado a estar preparado. Y el trabajo del Madrid en cantera hace que los jugadores salgan con un nivel competitivo espectacular”. Ese es, desde luego, el caso de Hugo González. Parafraseando a la prensa de Boston, un jugador que no tiene miedo a nada.

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