Bronny James, a verlas venir
Sin casi protagonismo en los Lakers y un futuro incierto en lo referente a su papel en la NBA, es una obviedad que el destino del jugador está ligado al de LeBron.


Si nadie sabe qué decir de Bronny James es porque, efectivamente, no hay mucho que decir. El joven jugador (21 años, 1′88) sigue en los Lakers entre otras cosas porque su padre sigue en los Lakers. Y su destino queda ligado al Rey y a lo que decida hacer este verano en un pack que da la sensación de ser tan indivisible (o más, si cabe) como el que tiene Giannis Antetokounmpo con Thanasis. Donde vaya uno irá el otro y así será hasta que LeBron se retire y el destino de su primogénito penda de un hilo. Está lleno de incertidumbre, tiene una dudosa cabida en cualquier organigrama de la NBA actual o pasada y da la sensación de que pulula por ahí, a verlas venir. Sin ser el problema ni la solución, exprimiendo al máximo la legendaria historia de su referente paterno (en el sentido literal de la palabra) y exprimiendo lo que puede sus pocos minutos mientras está más tiempo en el banquillo que en otro sitio.
La cosa es qué narices va a hacer LeBron. Eso es lo que nadie sabe, y por saber se ignora hasta la fecha de su retirada. Una que en teoría se acerca inexorablemente pero que nunca llega. La estrella sigue en los Lakers, en su 23ª temporada como profesional, con 41 años y toda una vida de aventuras y desventuras en la que ha visto de todo y ha vivido de todo. Con todos los récords habidos y por haber en sus manos, incluido el de ser el Máximo Anotador de todos los tiempos, el Rey ya no tiene nada que perder. Pero sí que ganar, algo que no parece que vaya a conseguir en los Lakers a pesar de tener a su lado a Luka Doncic. El equipo es irregular, tiene muchas carencias (defensa, fondo de banquillo) y el fichaje de Luke Kennard es lo único resaltable que ha tenido últimamente en el ya consabido (y poco interesante, todo hay que decirlo) cierre del mercado de fichajes.
Hay muchos rumores que apuntan a que el veterano jugador (el que más año tiene de los que está en activo) podría marcharse a los Cavaliers este verano, a su Ohio natal. A Akron, Cleveland, para cerrar el círculo, volver al hogar al que llevó el anillo prometido en 2016. Los Lakers no quisieron renovarle y se acogió a su player option de más de 50 millones de dólares. En unos meses será agente libre y podrá elegir destino. Su entorno y su familia están cómodos en Los Ángeles, pero la opción de regresar a los Cavs cada vez suena con más fuerza y tendría sentido, aunque nadie sabe si para retirarse al año o para continuar todavía más tiempo. De una forma u otra, si James se marcha a la que por tanto tiempo fue su casa tendría toda la lógica. Seguro que hasta él, curtido en mil batallas, se ha planteado eso de decir adiós vestido con dicho uniforme. Por lo que sea.
El fichaje de James Harden y su unión con Donovan Mitchell potencian esta idea, ya que además se trataría de recalar en un equipo competitivo y regresar a los playoffs. Y si LeBron recala en Cleveland, es de suponer algo que se da prácticamente por hecho: Bronny irá con él. No hace nada quedándose en Los Ángeles a merced de Dios sabe qué y es todo un héroe para la afición de los Cavaliers, que aplauden al hijo del mesías cada vez que va y le vitorean. Al fin y al cabo, él también nació allí, es de allí y conoce la cultura de la zona, siendo parte total y absoluta de su particular idiosincrasia. Sería un buen sitio para que Bronny continuara jugando en una NBA a la que le ha llevado LeBron. Una parte indispensable para comprender cómo es el Rey y cómo ha construido su legado. Mientras, todo hay que decirlo, escribía una de las historias más grandes jamás contadas. Y eso es indiscutible.
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