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VENTANAS | GEORGIA 82-ESPAÑA 76

Georgia-España: golpe doloroso en Tiflis

La Selección le puso ardor y forzó la prórroga (67-67) ante los caucásicos, pero le penalizaron los errores y cosechó su primera derrota en la fase de grupos (82-76).

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Georgia-España: golpe doloroso en Tiflis

“Sakartvelo, sakartvelo”. Así gritan con el alma el nombre de su país en el Tblisi Arena los georgianos, que viven una explosión de exaltación nacional estos días en los que también proclaman su vocación europeísta. Para alimentar más su orgullo, su selección, a lomos de su triente McFadden-Shenglelia-Shermadini, y con un invitado especial, Andronikashvili, castigó a España en la prórroga con su primera derrota en la fase de grupos de clasificación para el Mundial. No es alarmante, pero sí un golpe doloroso. España jugó con ardor, o se entregó y sacó esa fe que le ha convertido en una Selección única, pero cuando suben los escalones de calidad, como explicaba Scariolo en Zaragoza el pasado viernes, los errores se penalizan. Y no fue el día de los bases. A Colom, tantas veces salvador, se le hizo pequeño el aro (0/7 en tiros); y dos pérdidas de Ferran Bassas en instantes muy concretos hicieron volar a Georgia a la victoria (82-76). Pese a que en el horizonte se otea algún rival débil como Países Bajos en la siguiente fase, Esaña viajará con cierta obligación a Riga para medirse a Ucrania. En Tiflis, la moneda cayó cruz.

Fue una tarde bien bonita de baloncesto en Tiflis. Una canasta sobre la bocina de Shengelia firmó el 37-31 con el que el partido se fue al descanso. Las cartas estaban sobre la mesa. El jugador de la Virtus, que en la previa había departido amigablemente con Scariolo en el lobby del hotel Courtyard Marriott de Tiflis, y Shermadini, ocho puntos cada uno, golpeaban los riñones de la Selección, que trataba de multiplicarse en las ayudas pero que sufría ante el talento de los jugadores franquicia de Georgia. La primera parte resultó incómoda para España, que tardó más de 13 minutos en anotar su primer triple (Brizuela, 21-19) para una discretísima serie de 2/10. Scariolo, como suele, había trabajado el marco defensivo del partido. Salió con Arostegui sobre McFadden y con ayudas sobre el poste de Shengelia, que prefirió buscar al jugador liberado en los primeros minutos, pero luego cambió de estrategia y decidió amasar más balón. Después de un primer cuarto pobre en anotación (15-14, con canasta también sobre la bocina de Bekauri).

El tercer cuarto tuvo un desarrollo algo sorprendente. Aunque la Selección no terminaba de estar redonda y Georgia rascó la máxima diferencia (41-33), un parcial de 0-8 rematado con un triple de Ferran Bassas dejó el partido empatado en el minuto 26 (41-41). Pradilla lo alargó en una transición para poner por delante a la Selección (41-43). A Georgia le penalizaron los minutos en el banquillo de la doble S (Shengelia y Shermadini). España los aprovechó relativamente, se llevó el parcial del cuarto (7-16) y apareció en el último cuarto con una mínima ventaja (44-47).

Ilias Zouros no tardó un segundo más y metió en la pista a McFadden, Shengelia y Shermadini. Georgia y España se cruzaron fuego. Un parcial local de 5-0 (51-50) fue contestado por otro de la Selección (0-7), en la que figura de Arostegui empezó a emerger. El alero del Valencia hizo de chico para todo. Robó, paso y anotó. Pero la Selección no consiguió hacer la diferencia definitiva con el 53-59. McFadden metió a Georgia en el partido con una canasta heroica y Shengelia devolvió la ventaja a los caucásicos. El partido abrazó la épica en los últimos minutos con canastones de Shengelia y un triplazo de López Arostegui. Una pérdida de Ferran Bassas castigada con un mate de Andronikashvili pareció poner el partido imposible a España (67-64), pero Brizuela se inventó un triple heroico (67-67) a 18 segundos del final que hizo callar a la enfervorecida marabunta. Shengelia se jugó el tiro final pero, a diferencia del primer y el segundo cuarto, falló y el partido se fue a la prórroga con 67-67. La Selección la empezó bien, con canastas de Guerra y Brizuela, pero justo cuando tenía el partido para rematarlo, Bassas, cansado, perdió un balón en una transición. Andronikashvili castigó al base del Joventut con una canasta y lo remató con un triple (80-76), que Bassas defendió por detrás. No era el día de los bases, no fue la tarde de España sino del orgullo goergiano. “Sakartvelo, sakartvelo”, sigue retumbando el pabellón a estas horas.

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