El mejor de la historia en casa
El Madrid cerró una fase regular de la Euroliga de récord en el Movistar Arena. Ese factor cancha puede ser ahora decisivo para alcanzar la Final Four. “El equipo tiene identidad”.


La enorme racha del Real Madrid en casa le daba confianza para la última jornada, pero no le garantizaba nada ante un rival áspero como el Estrella Roja, así que la presión era mayor que en cualquiera de los duelos anteriores en el Movistar Arena. Debía vencer para lograr el factor cancha en el playoff, el gran objetivo en el arranque de la temporada el pasado 30 de septiembre, y lo consiguió con solvencia: 103-82. El 81% de los que obtienen esa ventaja de pista desde que se instauró el formato de todos contra todos, en la campaña 2016-17, se han clasificado para la Final Four.
El triunfo cierra una fase regular, una temporada en casa prácticamente inmaculada. Quizá la mejor de siempre de cualquier equipo en la Euroliga (desde 2000), sin duda, la del mayor número de victorias: 18 y una sola derrota, el pasado 13 de noviembre frente al Panathinaikos (77-87). Desde entonces, 13 victorias consecutivas. Los que más se le acercan son el Olympiacos y el Valencia Basket, ambos con una marca de 16-3. Todos los demás han cedido como mínimo cinco partidos, de ahí para arriba.
El 15-0 de Obradovic
Con el actual sistema, que vive su décima campaña, la comparativa tiene más fuerza al recibir cada equipo a todos los de la competición. Únicamente un club ha terminado invicto hasta ahora la fase regular en su pabellón: el Fenerbahçe de la temporada 2018-19. La diferencia es que entonces aún solo había 16 equipos, así que fueron 15 partidos como local. Un 15-0 que se puede comparar con el 18-1 de este Madrid, porque cuatro encuentros más es un número muy significativo. Aquel Fener, dirigido por Zeljko Obradovic, acabó líder la primera fase, aunque cayó en las semifinales con el Efes de Micic y Larkin. El título en Vitoria se lo llevó el CSKA de De Colo y Sergio Rodríguez tras batir previamente a un Madrid que acarició el éxito, pero que se hundió al final. Los de Moscú se quedaron con el trofeo tras concluir segundos la liga regular con un 13-2 en casa.
En el resto de las temporadas hubo como mínimo una derrota del más fuerte como local. En la 2016-17, el Madrid, el CSKA y el Panathinaikos igualaron con un 14-1. Los blancos dominaron la fase regular, aunque el campeón fue el Fenerbahçe. También un 14-1 apiló el CSKA en la 2017-18 y la gloria la abrazó el Madrid en la Final Four de Belgrado. Cuando la pandemia detuvo la Euroliga en marzo de 2020 (título desierto), el Madrid y el Maccabi viajaban con un 13-1. Y en la 2021-22, la de la sanción a los clubes rusos por la invasión de Ucrania, el Madrid y el Barça igualaron con un 14-1, pero la copa se la llevó el Efes en una final ajustadísima contra el Real.
Jasikevicius, Ataman y el curso récord de Laso
Curiosamente, en este repaso, los campeones desde 2017 no terminaron con un balance extraordinario en sus pistas, solo bueno. El mejor, el citado CSKA de la 2018-19, que solo perdió dos veces. El resto de vencedores tropezaron en su casa tres o más veces, hasta cinco el Fenerbahçe triunfal de Jasikevicius el curso pasado (12-5) y seis el Anadolu Efes de la 2020-21, en la primera conquista de Ataman (11-6).
Si retrocedemos hasta el inicio de la Euroliga en 2000, el número de encuentros se reduce y la comparación pierde fuerza por eso y porque el calendario es diferente para cada equipo. Ahí encontramos a varios invictos en diferentes campañas con un 10-0 y, por encima de ese registro, resalta el 12-0 del Madrid en el curso de los récords (2013-14) con Laso, Llull, Chacho, Carroll, Rudy, Reyes… que, sin embargo, elevó a los altares en la prórroga de la final al Maccabi de Rice. Y en la 2015-16, el Fenerbahçe de Obradovic levantó otro 12-0 en su cancha para caer, igual que los blancos dos años antes, en la prórroga de la final, en su caso, frente al CSKA de De Colo y Teodosic.

Los números del Madrid en sus 19 partidos en el Movistar Arena
Las cifras del Real Madrid en el recinto de la calle Goya son espectaculares, aún más llamativas por el contraste con sus duelos a domicilio. Los de Scariolo han promediado en el Palacio 92,4 puntos con 10,2 triples y un 41,1% de acierto, 116 de valoración, 36,9 rebotes, 20,9 asistencias, 6,8 recuperaciones y 4,6 tapones. En todos los apartados, entre los mejores, y líder destacado en valoración, porcentaje de tres y tapones. En cambio, lejos de su pabellón baja a 83,5 puntos con 9,5 triples y un 35,1% de acierto, 92,3 de valoración, 38 rebotes (ahí sí, el más fuerte fuera de casa), 17,1 asistencias, 5,6 recuperaciones y 3,2 tapones.
Menos en las capturas, hay un descenso muy elevado, una reducción de un 20,4% en la valoración y de un 9,6% en la anotación, lo que le ha llevado de un balance de 18-1 en Madrid a otro de 6 victorias y 13 derrotas fuera. Atrás ha quedado el grueso de la competición, las 38 jornadas de la fase regular, falta lo gordo, el playoff y la Final Four, entre cinco y siete encuentros para aspirar a salir campeón.
El análisis de Scariolo
El entrenador del equipo blanco se muestra satisfecho con el desempeño hasta ahora en la Euroliga y, en especial, con la evolución del equipo: “Hemos jugado una gran temporada regular. Lograr la ventaja de cancha en el playoff era una meta parcial, pero ahora es momento de hacer un pequeño balance: 38 partidos son muchísimos y estamos orgullosos y contentos del resultado y, sobre todo, de cómo el equipo ha crecido, de la cohesión entre los jugadores, de la actitud, del sacrificio cuando toca pasar un balón o defender. Difícilmente podíamos haber logrado un resultado mejor. Toca respirar un poquito, recuperar a un par de jugadores tocados y prepararnos para el playoff ante un grandísimo rival (como es el Hapoel de Elijah Bryant)”.
Sergio Scariolo cree que es difícil ganar fuera tanto como en casa: “Si jugáramos igual en ambos escenarios nos quitarían de la competición. Hay que tener poco sentido de la realidad para esperar eso”. Y de los éxitos en el Palacio se queda, sobre todo, con dos: “Las victorias contra el Olympiacos y el Fenerbahçe hace muchos meses, dos partidos que nos han dicho que estábamos en el buen camino ante los mejores de Europa”.
El técnico opina que el equipo “ha logrado una identidad” como resultado “de muchos meses de trabajo”. “Y la hemos alcanzado antes incluso de lo que pensaba”, sentencia.
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