NBA | JAZZ 118 - GRIZZLIES 119

Jaren Jackson le saca a Memphis una victoria de donde no había

Un triple a cinco segundos del final tras ganar un salto entre dos puso el partido del lado de los Grizzlies. Jackson fue el protagonista de eso y más.

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Jaren Jackson y Rudy Gobert
Rob Gray USA TODAY SPORTS

Los Grizzlies robaron una victoria. Se puede decir así si nos inspiramos en lo poco positivo del término. En Salt Lake City es muy difícil ganar y la vuelta del público a las canchas después de un año y medio pandémico (que precisamente, en el contexto de la NBA, comenzó allí) así lo corrobora. Sólo se han dejado tres partidos allí los Jazz y uno de ellos ha sido éste. El protagonista de la sustracción maestra fue Jaren Jackson, que no sólo fue uno de los mejores del conjunto que dirige Taylor Jenkins con sus 26 puntos sino que firmó una jugada mágica en la última oportunidad de Memphis y colocó al equipo con una ventaja que valió para ganar: salto entre dos ganado al mismísimo Gobert y finalización de jugada con un triple tras el intento de penetración de Morant. Con ello y el fallo posterior de Mitchell para enmendarlo construyeron una gran victoria (118-119). 

En los Grizzlies destacó la actuación, dejando del lado lo comentado de Jaren Jackson y el 32+7 (pero con un malísimo cuatro de tiro, 9/30 en siete fallos desde el triple) del líder Ja Morant, el escolta, Desmond Bane, uno de los muchos exteriores de calidad que tienen, que se fue hasta los 28 tantos y logró un +15 estando en pista y partiendo como titular. En Utah estuvo bien Bojan Bogdanovic, autor de 24 puntos, sobre todo en la parte final de la noche, pero la actuación del croata y de Gobert o Conley también como referencias sirvió de poco a la hora de rematar en el último minuto, donde Jackson fue el más astuto. 

Los Grizzlies venían de perder por 43 puntos ante los Timberwolves y, según los reportes de la prensa especializada de Memphis, tuvieron una reunión en la que aclararon los puntos sobre los que se tiene que sostener el equipo. Funcionó. Sólo necesitaron unas horas para sentirse muy diferentes. Prueba de ello es que no sólo ganaron sino que lo hicieron machacando al final, anotando los siete últimos tantos de este encuentro, y cerrando el grifo de un rival que ha demostrado que tiene recursos de sobra para anotar. El encuentro estuvo balanceado, no hubo grandes escapadas en el marcador, pero los Grizzlies fueron a remolque durante toda la segunda parte y también durante los últimos dos minutos. ¿No le gusta mucho a la gente ahora hablar de la resiliencia? Pues en Memphis saben de lo que hablamos.