NBA | KNICKS 138 - CELTICS 134

Locura en el Madison: Randle y Fournier sentencian a los Celtics

Partido taquicárdico, resuelto en la segunda prórroga y con Randle y Fournier de héroes. El nuevo proyecto de los Celtics rema, pero pierde en su estreno. Partido horrible de Tatum.

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Los Knicks siguen de dulce y los Celtics de capa caída. Y ninguno de los dos hace eso que hemos dicho. Al fin y al cabo, estamos en el primer partido de la temporada y no en una extensión de la anterior, en la que el Madison volvió a ser el centro del mundo y Boston acabó de capa caída y en una remodelación del proyecto. En un encuentro que pudo ser para cualquiera, los neoyorquinos siguieron con su dinámica ascendente y los verdes remaron para caer en la orilla. Una tónica similar a la del último curso, cuando unos acabaron con sensaciones positivas y otros no tanto, a pesar de que ambos cayeron en primera ronda. Pero con buenas noticias en ambos bandos y un margen de mejora muy grande dentro de una temporada larga (la primera con 82 partidos en tres años) en el que tendrán la oportunidad de buscar la reivindicación o la redención. Dependiendo qué le toque a cada uno.

El encuentro fue taquicárdico, epopéyico, épico y extraordinario. Una carta de presentación asombrosa en la meca del baloncesto, ese estadio ya lleno, con el famoseo a pie de pista y Spike Lee haciendo de las suyas cuando va a celebrar una canasta con un Dustin Hoffman mucho más tranquilo. Las calles de Manhattan y la clase alta neoyorquina se acumulan en la primera fila de unas gradas llenas de parafernalia y farándula, más pendiente de parecer que de ser. Pero, de una forma similar a la que ocurre en el Staples Center, en otro mercado grande como el de Los Ángeles, la afición de los Knicks entiende el baloncesto. Y ha vibrado con su equipo celebrando cada triple, cada canasta y cada acción defensiva. Y han conseguido incluso que Tom Thibodeau, ese gran entrenador (el mejor el año pasado) con un estilo muy particular, se asemeje a ser un defensor del juego bonito y atractivo.

Un cuarto para cada uno, un inicio fuerte de los Celtics contrarrestado por unos locales que ajustaron atrás, 11 cambios de liderato en el luminoso, 10 empates... el partido tuvo de todo y, sin embargo, también lo tuvo todo al final. Con apenas 4 segundos para el final, un horroroso Jayson Tatum (20 puntos con 7 de 30 en tiros de campo y 2 de 15 en triples, una actuación ignominiosa), se escurría, cedía a Dennis Schröder y éste se la daba a Marcus Smart, que se aprovechaba de una defensa mal replegada para anotar un triple que forzaba la primera prórroga. Era un 116-116 en cuatro periodos, demasiado para un Thibodeau que no se quedó demasiado contento con el nivel defensivo mostrado por los suyos hasta entonces (los Knicks recibieron 104,7 puntos el año pasado, la mejor defensa de la NBA), pero es pragmático y sabe que lo importante es la victoria.

La primera prórroga no fue de nadie, pero los Celtics estuvieron más cerca. Tatum, esta vez sí, acertaba un triple que empataba el duelo a 128 con 3 minutos para el final. Los nervios y el cansancio eran evidentes y no hubo más canastas en ese tiempo, mientras el propio Tatum intentaba resolver el duelo con un lanzamiento en suspensión de mala ejecución, en parte por la acertada defensa de RJ Barret. En el segundo tiempo extra, los Celtics no dieron más de sí: Tatum (que a pesar de todo, apareció al final), logró un 2+1 que adelantaba a los visitantes (133-134), pero un triple de Evan Fournier, en los Celtics el año pasado, hizo explotar en Madison. Una postrera canasta del jugador fetiche de Thibodeau, Derrick Rose (9 puntos y 5 asistencias), decantaba la balanza (138-134) y frustraba el debut de Ime Udoka como primer entrenador. En un duelo trepidante y lleno de momentos tan brillantes como angustiosos.

Los Knicks sonríen: Randle, Jugador Más Mejorado la temporada pasada, hizo de todo (35+8+9) y Evan Fournier se fue a 32 tantos, 9 de ellos en la primera prórroga y el triple ganador, además de un excelente 13 de 25 en tiros de campo. Kemba Walker, por su parte, no destacó demasiado (10 puntos) a pesar de disputar 35 minutos, pero sí se vengó de un equipo con el que no acabó de todo bien. Y los Celtics, por su parte, tienen motivos para el optimismo: jugaron con los dos Williams en el interior y tuvieron una mala actuación de un Tatum que irá para arriba, pero Jaylen Brown saludó de nuevo a la NBA con una actuación enormérrima: 46 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias, 3 robos, 16 de 30 en tiros de campo y 8 de 14 en triples. Udoka tendrá que exprimir a Brown, convertir el encuentro de Tatum en un bache y ampliar la rotación (no jugaron Juancho, Kanter, Jabari Parker, Bruno Fernando...). Y le quedan en la retaguardia Josh Richardson (Schröder está verde, 5 de 16 en tiros) y Al Horford, todavía no disponibles. Tienen motivos para el optimismo, sí. Pero tienen lo que a veces más cuesta, el primer partido. Y lo antes posible.