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MILWAUKEE BUCKS

La vida más allá del anillo: los siguientes pasos de los Bucks

La franquicia entra en el impuesto de lujo y podría perder varias piezas importantes en la agencia libre. El núcleo duro del campeón, sin embargo, está asegurado.

Actualizado a
MILWAUKEE, WISCONSIN - JULY 20: Giannis Antetokounmpo #34 of the Milwaukee Bucks celebrates with teammate P.J. Tucker #17 in the final seconds before defeating the Phoenix Suns in Game Six to win the 2021 NBA Finals at Fiserv Forum on July 20, 2021 in Mil
JONATHAN DANIELAFP

Los Bucks, estos Bucks, ya conocen la gloria y, tras ella, nada vuelve a ser igual. En la NBA, tan difícil es llegar como mantenerse. Los primero es demasiado complejo como para situarlo un escalón por debajo de lo segundo. Son muchos los que nunca llegan. Chris Paul, que aún tiene tiempo de arreglarlo, y los Suns son el ejemplo perfecto de ello. Se puede tener todo, pero no conseguir nada. Como en la vida misma, el esfuerzo, la persistencia, la tenacidad, el talento... te acercan al éxito, pero no son sinónimos del mismo. Es un falso mantra dichosamente extendido. El aquí y el ahora, los detalles, la decisión más insignificante... todo cuenta y todo puede ser definitivo. Como esa carta que, al retirarla, derrumba todo el castillo. Eso es lo que intentarán evitar, a partir de ahora, en Milwaukee. Repetir anillo siempre es complicado, algo reservado sólo para los mejores de siempre, pero mantenerse en su disputa es casi una obligación. "Milwaukee está formando una especie de dinastía. Sé que es el primer logro y sé que mucha gente te llama dinastía después de varios, pero su continuidad es algo impresionante y cómo siguen construyendo y sumando... y ahora son campeones. Es algo que se debe valorar", aseguraba Kevin Durant tras consumarse el anillo en Wisconsin.

El jugador de los Nets es paradigma de todo lo anterior. El trayecto de los Bucks hacia el anillo está repleto de puntos de inflexión, de esos instantes que te convencen, que te dicen cuál es tu destino. Cuando, en el séptimo partido de las semifinales del Este, Durant pisó la línea, Miwlaukee se acercó de forma abrupta al olimpo. Quedaba mucho camino por delante, pero había pasado una estrella fugaz, un preludio de lo que se podía desencadenar. La palabra dinastía es mayúscula, difícil de merecer, conceder, ganar. Aún más, cuando se viene (o se está) de los reinados de LeBron James o Golden State Warriors. El alero es algo exagerado en sus palabras, pero tiene motivos para vislumbrar, al menos, una continuidad en el éxito de los Bucks.

Desde que Mike Budenholzer aterrizara en Milwaukee, en 2018, el dominio de la franquicia en temporada regular es innegable: 162-65 en el récord agregado, un 71,4% de victorias, el mejor de la liga en este tiempo. Pero en playoffs, hasta ahora, no se había dado un golpe sobre la mesa. Y es ahí donde reposan los cimientos de las dinastías, de la eternidad. ¿Tienen los Bucks capacidad para ello? La respuesta, más allá de las bolas de cristal y las intuiciones, es difícil de aseverar; pero lo cierto es que, actualmente, el núcleo duro del campeón tiene años por delante en Wisconsin. O debería. Giannis Antetokounmpo, Jrue Holiday, Khris Middleton... La permanencia de los jugadores principales está "asegurada", pero, en el presente más inmediato, también hay que tomar decisiones. Varios jugadores de la rotación que ha logrado el anillo podrían salir y, además, la franquicia se encuentra en una situación nueva respecto a los últimos años: el impuesto de lujo. Con todo ello, Jon Horst deberá rearmar el envoltorio de su big-three. Fue él quien trajo a Budenholzer y quien, sin miedo, lo apostó todo al presente. A sus 28 años, ya ha sido nombrado Ejecutivo del Año. Ya como campeón, deberá mover las piezas periféricas de su puzle, uno que, para bien o para mal, podría lucir de forma similar durante mucho tiempo.

Muchas certezas y varias dudas

A medida que se acercaba el tramo final de la temporada, la mayor duda en Milwaukee estaba clara: la continuidad de Budenholzer. Según se había filtrado desde la prensa estadounidense, quedaba totalmente supeditada a su rendimiento en postemporada. Tras lo visto, está asegurada; aunque, también como había llegado desde el continente americano, ya lo estaba desde la eliminatoria frente a Brooklyn Nets. Actualmente, le queda un año de contrato, pero, incluso, se podría ampliar. En la presente fase final, el técnico ha mostrado una cara totalmente nueva. Ha dejado atrás su estatismo y ha sabido cabalgar con los planteamientos cambiantes de sus rivales: ¿Que Giannis tiene problemas para penetrar? Se opta por el small ball, con el griego de falso cinco ¿Qué Paul supera a Tucker? Turno para Holiday ¿Que Brook López, Bobby Portis y Giannis pueden compartir pista? La comparten. Ecuaciones indescifrables han pasado a ser de primer grado. 

Para la presente temporada, Budenholzer tenía en su poder más armas que nunca y las ha sabido utilizar. Y, si nada se tuerce, las tendrá a su disposición durante un largo periodo. Antes de empezar la temporada, no sin una agonía eterna para Milwaukee, Giannis firmaba el mayor contrato de la historia de la competición: 5 años y 228,2 millones, con la última campaña a su voluntad. El año anterior, ya había pasado por los despachos su fiel compañero Middleton: otros 5 y 178 millones. Y era el turno de Holiday, que había llegado con, solamente, un año garantizado y una opción de jugador: 134 millones y cuatro años, manteniendo la player option en el quinto. Una fórmula también presente en el contrato de Khris, con su último curso en la mano. De ejecutarse, los Bucks invertirían en sus tres mejores jugadores 105 millones en la temporada 2021-22, 113 millones en la 2022-23 y 120 en la 2023-24. En la 2024-2025, sin Middleton de no producirse una nueva extensión, Jrue debería valorar su opción, con casi 37 millones sobre la mesa; Anteto, por su parte, seguiría con contrato garantizado, con una player option de más de 51 millones para la 2025-26.

El mapa del big-three está muy claro, pero el de todo lo que le rodea, no tanto. Si bien es cierto que no se podría entender el anillo sin los mencionados jugadores, tampoco se podría hacer sin todos los que han orbitado a su alrededor: las apariciones oportunas y el sacrificio de Pat Connaughton, el espíritu salvaje de Bobby Portis, la dura y noble defensa de P. J. Tucker... Y mucho más. Para lograr un campeonato de la NBA, hay que sumar mucho y desde muchos ángulos, y ellos lo han hecho. Ahora, el futuro es incierto para algunos. Sobre todo, para Tucker, Portis y Bryn Forbes. En el caso del primero, como Jeff Teague (que, previsiblemente, no continuará), termina contrato; en el de los segundos, tienen sobre la mesa una player option que, según apunta la prensa estadounidense, ya han rechazado. En ambos casos, optan a cifras mayores (las opciones eran de 3,8 millones para el pívot y 2,4 para el exterior). Portis ha sido una pieza fundamental a lo largo de toda la temporada, pero también en playoffs... y hasta en el último encuentro de las Finales. Pase lo que pase, dejará un marcado recuerdo en el Fiserv Forum, que corea su nombre siempre que puede, pero sus 11,4 puntos y 7,1 rebotes, con un 47,1% de acierto desde la larga distancia (el tercer mejor porcentaje de la liga), le sitúan lejos de Wisconsin. También los números de Forbes, con 10 puntos por partido y un 45,2% de acierto en el triple, el mejor registro de su carrera y, en el total de la liga, justo por detrás de Bobby.   

Milwaukee deberá afrontar dichas situaciones desde el corsé que supone el impuesto de lujo, donde se sitúan. Tras la consecución del anillo, Holiday se embolsó un millón extra que estaba ligado a dicho condicionante, lo que ha llevado a la franquicia a la mencionada posición económica. Entre otras cosas, una que se le prometió a Antetokounmpo en su renovación: hacer los esfuerzos necesarios para construir un proyecto ganador. Todo ello supone que, desde la agencia libre, los Bucks sólo puedan ofrecer a Portis y Forbes un 120% más de su actual salario, lejos de su techo en el mercado, según cálculos de Bobby Marks (ESPN). El caso de Tucker, por otro lado, es distinto. En su llegada, la franquicia heredó sus derechos Bird, lo que les permite firmar una extensión más holgada, independientemente del impuesto de lujo. Por ahí pasan sus primeros pasos tras ser campeones. Sin activos valiosos del Draft, utilizados en sus últimas incorporaciones (Holiday, el propio P.J., etc.), movimientos de mayor envergadura, así mismo, comprometerían a otras piezas de más peso, como podrían ser López, Donte DiVincenzo o Connaughton. En la agencia libre, suenan nombres como el de Lou Williams. El 29 de julio, a través de la gala de los jóvenes talentos, incorporaron a Sandro Mamukelashvili y Georgios Kalaitzakis, con los picks 54 y 60, respectivamente, obtenidos por intercambio con Indiana Pacers, que recibió el 31. Más piezas para una plantilla que, con la base sedimentada, necesitaba (y necesita) cantidad. La apuesta, descaradamente, es al presente y ha dado sus frutos. Ahora, nuevas decisiones. También para ya, porque hay vida más allá del anillo. 

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