PLAYOFFS NBA | SUNS 122 - NUGGETS 105 (1-0)

Chris Paul decide cuando quiere

Los Suns ponen el 1-0 en la serie gracias a su base y a un tramo final académico. Los Nuggets, tras controlar buena parte del encuentro, caen con Jokic.

Qué puede pasar por la cabeza de un jugador que, tras aceptar un juego de equilibrios, de toma y daca, de pregunta y respuesta, ve como, sin avisar, un rival rompe la baraja. Sensación de impotencia y, seguramente, de incredulidad. Incluso de espejismo, y puede que de desconfianza para el siguiente asalto. Los Nuggets compitieron bien, muy bien, durante buena parte del partido. Ese instante, el del cambio, se puede identificar de dos formas: cronológicamente, en el tramo final del tercer cuarto, o a través de un nombre, que es el de Chris Paul. Point God, de nuevo. Con el descaro para decidir cómo y cuándo se decide un partido. 122 a 105 como resultado final tras un 60 a 70, la máxima en ese momento, a ocho minutos de terminar el tercer cuarto. Entre una cosa y la otra, el base pasando de los hilos a la acción. Ni rastro de su lesión en el hombro, pese a un choque con Campazzo. Empezó ejerciendo de titiritero y acabó con la pistola en la mano, con 14 puntos sin fallo y 3 asistencias en el último parcial. Un vendaval inesperado, que cogió a los de Colorado preguntándose cómo habían llegado hasta Arizona. Cómo un partido que, en todo momento, se calibraba en el alambre pasaba a jugarse con los suplentes a dos minutos del final, ya sin opción alguna. Cómo, sin enterarse, ya contaban con el peso del 1-0 en la serie.

El marcador puede confundir... hasta cierto punto. Igualdad antes y durante, pero no después. Denver Nuggets fue finalista de Conferencia la temporada pasada, ahincando la rodilla ante Los Angeles Lakers, a la postre campeones. Pohenix Suns, tras eliminar a los angelinos, llega a las semifinales tras ganar su primera ronda en playoffs desde 2010. Caminos cruzados en la historia reciente, con el hoy como punto de colisión. En muchos sentidos. Las fuerzas quedaron muy parejas en temporada regular y todo el mundo quería conquistar la mayor para su bando. El primer golpe, si se da bien, vale doble. El Facu, que se aplica como nadie cuando la intensidad lo reclama, encarnaba la idea inicial: triple y 2+1 para empezar. Presentación del argentino en sus primeras semifinales de la NBA. No era una excepción. El acierto general era norma. Deandre Ayton, poderoso, se gustaba en sus mates y Michael Porter Jr. respondía desde el perímetro a su compañero de generación. Qué generación, por cierto. A pesar de ello, el duelo de verdad estaba en la zona, con un Nikola Jokic empeñado en seguir demostrando por qué merece el MVP (que hoy merecía Paul). Primeros minutos preciosos, se mire por donde se mire, que contaron hasta con un 3+1 de Jae Crowder. Nadie convencía a la ventaja, pero la lucha por ella convencía a cualquiera que la viera.

La tónica del primer cuarto, que se extendía hasta el final del segundo, dejaba más intenciones que realidades. Y también el tablero en el que se iba a decidir el partido. En la comparecencia o no de Devin Booker, que no encontraba la versión mortífera para el campeón; en el duelo interior entre Jokic y Ayton; en la capacidad de Campazzo para maniatar a un Paul que aún se mezclaba entre los mortales y en la búsqueda de un factor X que alejara el respeto que impregnaba la pista. Todas las monedas sonrieron a los locales, que, en la piel de su cabeza pensante, siguieron los académicos pasos que marcan la maduración de un partido. Al final del encuentro, 21 puntos, 4 rebotes y 8 asistencias de un Booker que no fue decisivo, pero que echó sal en la herida cuando más picaba; pulso ganado por Ayton, con doble-doble (20+10) y dejando a Jokic (22+9+3) sin opciones de liderar a los suyos (7 puntos en la segunda mitad y 0 en el último cuarto); explosión final de Paul y aparición providencial de Mikal Bridges, máximo anotador en el partido con 23 puntos y oportunísimo con sus triples (4 de 8) cuando el partido requería la siguiente marcha. La que pedía Paul.

Subir para caer desde lo más alto

Los Suns fueron crueles. Chris Paul fue cruel. Jokic, desde el perímetro, culminaba un parcial de 0-7 nada más iniciar la segunda mitad para poner la máxima distancia del partido, que era de 9 puntos. Sumarían uno más, hasta el 60 a 70 que Austin Rivers, con triple y step back incluido, negociaba a ocho minutos de finalizar el tercer cuarto. El principio del fin. Booker, desde la larga distancia, y Bridges, con una bandeja, reconducían la situación hasta un 79-72 que, al inicio del último acto, tomaba forma de 88-79. Todo en manos, en ese punto, de un Paul que finalizaba con doble-doble (21+6+11), 57,1% en tiros de campo y 2 de 3 en triples. Llegar a lo más alto para caer desde allí. Condena máxima la emitida por los Suns, que, tras andar agazapados durante todo el encuentro, sacaban a relucir todo su arsenal de posibilidades. El que los ha llevado a terminar segundos en la temporada regular y el que les ha permitido destronar al campeón. Como todos los que llegan hasta la presente ronda, opositan a sucederle y cada día están un pasito más cerca de hacerlo. Reacción inmediata y, ya, camino sin retorno.

Los tantos, hasta ese momento, imanes en el marcador, empezaron a caer de un solo lado. El pegamento, que había estado uniendo a ambos equipos durante algo más de media hora, se derramaba por los suelos. Campazzo, tras su inicio explosivo, y con un buen 14+4+6 al final, no volvía a anotar hasta el 116 a 100, ya con todo decidido y sumido en el castigo de Paul. Jokic, que iba ganando a puntos frente a Ayton, recibía golpes que iban directos al K.O. (en minutos compartidos por ambos jugadores, +13 para los Suns) y Porter Jr., en muchos momentos un surtido de tantos imparable, se quedaba seco: 15+7+2 y también derrotado en el duelo de camada. Aaron Gordon, la pieza que hizo creer en todo antes de la fatal lesión de Jamal Murray, era el único que, coherentemente con ello, creía en algo. Sumó hasta el final, alcanzando los 18 puntos, pero en un esfuerzo inocuo. Chris Paul ya había decidido. Y lo hacía uniéndose a Steve Nash y a John Stockton en la lista de jugadores de 36 años o más con 20 puntos y 10 asistencias en los playoffs (en los últimos 30 años). Lo hacía, una vez más, demostrando por qué, a pesar de no contar con un anillo, está entre los mejores de la historia en su posición. Ahora, en camino de arreglar lo primero.