NBA | CLIPPERS 103 - MAVERICKS 113 (0-1)

Luka Doncic y sus corales Mavs empiezan bien ante los Clippers

Triple-doble de Luka Doncic como herramienta de liderazgo de los Mavs, que fueron un verdadero equipo y se ponen por delante de los Clippers.

Monumental. Si se hace memoria y se recuerda la serie del año pasado, a la mente van palos, golpes, tretas, mucho físico y también buen juego. Es la misma eliminatoria en el mismo escenario, la primera ronda del Oeste, y se subió la temperatura cuando los Mavs se pusieron manos a la obra como equipo y salvando situaciones muy desventajosas. Pues bien, hay partido. Mejor dicho, hay más partidos. En el primero la machada de los texanos es fina, tanto que se llevan el factor-cancha para Dallas sí o sí. Abren con 0-1. Ahora toca mover a Tyronn Lue, que ya estaba en 2020 de segundo y ahora está viendo los fantasmas del pasado. Su equipo fue un esperpento en los momentos calientes, aguantado por Kawhi Leonard en la primera mitad y echado a los perros por el mismo jugador cuando ya le quedaba poco físico. Pocas ideas y muchas en el otro lado, con unos Mavericks que demuestran que han ganado como equipo y con el cuchillo entre los dientes

El final horrendo de los Clippers le condenó ante su público y presenta varios frentes en los que trabajar. Porque no ha sido sólo Doncic, hay varios oponentes que les han tocado la oreja. Dallas sale muy reforzada de este primer envite y no únicamente por llevarse la victoria. 

Si concretamos todo en un jugador, evidentemente es Luka Doncic. El esloveno dio un clínic ya en la primera parte, yéndose al descanso por encima de la veintena, y y luego le valieron un par de triples para centrarse en otra de las facetas que se le pide: la de encauzar el juego, llevar el caudal a buen puerto. Se ayudó de un Brunson mejorado, con un paso adelante, y del excepcional estado de forma de Hardaway en ataque. Finney-Smith, en positivo en los dos lados. El esloveno acabó con 31+10+11, otro triple-doble para su cuenta, y aguantando el peso durante la mayoría de minutos en cancha para que terminaran por rematar sus compañeros. La labor coral, opuesta al desastre que se vive en los Clippers en este 2021 que, si vale el mirar de nuevo por el retrovisor, empieza a coger tintes de burbuja floridana

No hubo mala sangre, fue todo limpio. En ese está por ver la evolución, claro, con los Clippers ahora por debajo. Pero fue una noche de guante blanco. Y no el de las enormes manos de Kawhi, que no fue porque no lo intentó, pero llegó agotado al final y muy pocos le prestaron asistencia. Fue su gallardía la que llevó a los locales a ajustarse un poco después del buen inicio de los visitantes. Entre ocho y once puntos de ventaja cogieron los Mavs en la franja inicial del cuarto de apertura. Doncic había empezado como un tiro y la respuesta era Zubac opacando a Porzingis y poco más, así que Leonard tuvo que echarse a la espalda a su equipo demasiado pronto. Eran todo jugadas para él, aclarados e incluso peleas por el rebote que se llevaba y con las que sometía a propios y extraños. La salida de Serge Ibaka, que se nota que no está todavía en un punto óptimo a nivel de dureza y potencia, fue el mejunje que unió la solitud del individuo con la compañía del amigo. Volvería a verse poco en su lado durante el resto del partido, todo lo contrario que en la otra acera. 

Empezaron a aparecer Rondo y Beverley para conjuntar un poco más. Fue quedarse a medias. En el caso del Rajon, campeón actual por su actuación con los Lakers el año pasado, se notó su experiencia en un final de partido en que casi sólo estuvo él, bravo en defensa y acertando con triples en ataque. En el segundo cuarto los dos bases fueron pegamento, pero Doncic lo rompió como un endeble trabajo de Plástica. Un par de triples cuando se habían igualado las fuerzas, incluso tras un doble esfuerzo de Patrick en la cara de los pívots de Dallas, desbarató a los angelinos antes de que llegara el descanso. Cinco de ventaja. 

A la salida del vestuario Porzingis entró temeroso, cometiendo tres o cuatro errores que lastraron a su equipo. Parece conectado con un imán de los chinos, también hay que recuperarle. Sin embargo, Doncic volvió a meterle electricidad y Leonard estuvo para, ya con sólo un movimiento de calidad en forma de matazo en la cara de Kleber, igualarle. A partir de ahí, en el tercer periodo, empezó el festival y no hablamos de Eurovisión. Hardaway ya enchufaba lo que le diesen, como lleva haciendo dos meses, y Finney-Smith le iba a la zaga. El pívot alemán de los Mavs se rehizo del mate deshonroso con defensas sobre Kawhi Leonard que acabaron machacándole. Paul George entró en juego de forma tibia y terminó la noche con diez tiros errados. Rajon Rondo dio la cara en el último periodo, pero los de Carlisle no hacían más que sumar efectivos y mover el balón como se tiene que hacer. Brunson, con dos acciones de adicional, y un mate de moral de Porzingis pusieron la puntilla. Y debe cambiar el foco o sólo alumbrará a un equipo, que juega lejos del Staples Center.