NBA | LAKERS 124 - ROCKETS 122

Sin LeBron ni Davis, THT y Kuzma dan otra vida a los Lakers

Los angelinos mantienen opciones de evitar el 'play-in', aunque no dependen de ellos. Los dos jugadores franquicia, por precaución, vuelven a ausentarse.

Sin LeBron ni Davis, THT y Kuzma dan otra vida a los Lakers
Harry How AFP

La noche arrancaba con un ambiente tan festivo como paradójico en el Staples Center. Los afortunados en las gradas disfrutaban de una ceremonia que se había retrasado por su ausencia: el estandarte de campeón, de esos Lakers que coronaron Orlando, se alzaba hasta lo más alto del pabellón. El decimoséptimo anillo, el de la igualada intergeneracional con Boston en el olimpo de la NBA. Pero, si algo ha demostrado esta temporada, encarecida a más no poder, es que los dioses también sufren, y tocaba sufrir. Sin LeBron James ni Anthony Davis, de nuevo, unos Rockets deprimidos, con el peor récord de la liga, tenían la oportunidad de darse el gustazo de ganar al campeón. Sacaron uñas y dientes, con solamente ocho jugadores disponibles, pero con una capacidad atlética ampliamente compartida en una plantilla que, si algo es, es joven. Pésima temporada, destinada al desastre desde la salida de James Harden, pero que ha dejado argumentos para creer en el futuro más próximo. Y con un prometedor draft a la vuelta de la esquina. 

Un triple de Armoni Brooks, nada más empezar el último cuarto (100-99), mandaba el aviso, estableciendo un ajustado marcador que se mantendría hasta el final: 123 a 122 a falta de seis segundos con balón para los visitantes. Kelly Olynyk lo desaprovecharía, con una pérdida final, fruto de la intensidad de Talen Horton-Tucker, y con falta incluida. Uno dentro, el otro fuera - la perfección se resiste hasta el más mínimo detalle - y victoria en el barro del campeón (124-122), donde se ha tenido que bajar, una y otra vez, para mantenerse en pie en esta segunda mitad de temporada.

Todas las miradas estaban puestas en Los Ángeles, como producto de lo anterior. Con las victorias de Dallas Mavericks y Portland Trail Blazers, una derrota de los púrpura y oro aseguraba, para los dos anteriores, su presencia en playoffs. Sin play-in, sin intermediarios, sin rastro del nuevo formato clasificatorio: a la vieja usanza ante una franquicia que se conoce la historia como nadie. En Portland, de hecho, no se escondían y, nada más terminar su partido, se entregaban a la causa de Houston: "Creemos en vosotros", compartían en Twitter. El vosotros, hoy, se materializaba en Kelly Olynyk, con 24 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias o en Brooks, con otros 24 tantos y 6 atajadas. También en Jae'Sean Tate, 16+5+2, o Cameron Oliver, que, en su segundo partido en la mejor liga del mundo (cosas de las bajas), terminó con 17 puntos. Ellos fueron los agitadores de un partido que tuvo siete cambios de líder en el marcador, nueve empates y la máxima ventaja, para los Lakers, en 12 puntos.

Un campeón que gana en el barro

Sin LeBron ni Davis, la vida es mucho más difícil en Los Ángeles. El primero, que tenía previsto reaparecer hoy, ya sin molestias en los últimos entrenamientos, seguirá esperando el momento oportuno para no tener más sustos. Podría ser ante Indiana, pero ninguna previsión es fiable ya. El segundo, que llegaba cambiando marchas en velocidad playoff, tampoco quiere tener otro imprevisto. Uno más. Y a ellos, se sumaba Alex Caruso, que, en sus ausencias, se había quedado a los mandos de la sala de máquinas. Hoy, Horton-Tucker, como en la noche anterior, le volvió a tomar el relevo, con su orgullo, su talento y la máxima producción local: 23 puntos, 2 rebotes y 10 asistencias. Junto a él, un Drummond que, antes de finalizar el tercer cuarto, ya estaba en doble-doble. Al final, 20 puntos, 10 rebotes y unas sensaciones que, desde el caos táctico del que venía, mejoran, con Marc Gasol sin ningún minuto.

Ellos, junto a un gran, necesario y providencial Kuzma (19+10+7), que dejó la asistencia de la noche, para mate de Montrezl Harrell (16+2), permitieron dominar en la pintura (86 puntos frente a 50), en las transiciones rápidas y en el acierto; pero, con el paso del reloj, parecía insuficiente. Incapaces de romper un partido que se negaba a que los aficionados, desde sus casas, dejaran tranquilas a las calculadoras; aunque las cuentas eran claras.

Ben McLemore, que llegó para esto, deshacía, desde la larga distancia, un empate en el marcador (96-96) que ya auguraba un último cuarto de infarto. A pase de THT, que repartiría dos asistencias y anotaría cuatro puntos en los últimos dos minutos del tercer cuarto, pero que, irónicamente, fallaba una bandeja, totalmente solo, que podría haber sido lazo idílico para un buen final de acto (100-95). Al parecer, nada le puede salir del todo bien al campeón esta temporada. De momento. Y el último periodo sirvió como píldora temporal de lo acontecido, con alternancia de aciertos y errores, tiros libres que no entraban o canastas sencillas que se resistían y que daban vidas extras a unos Rockets que, a poco más de un minuto para el final, se ponían a dos puntos (121-119) con dos triples seguidos de Olynyk y Tate, respectivamente. "Es la hora de Kuzma", había dicho Kyle antes del partido, ante la retahíla de ausencias. Y, exactamente, lo fue a 6.9 segundos del final, con una bandeja que enloqueció a AD en el banquillo. "El camino hacia el back-to-back comienza en aproximadamente una semana", aseguró LeBron en la ceremonia inicial de la noche. Si Dallas o Portland no fallan, deberá ser con play-in (frente a los Warriors) de por medio.