NBA | NUGGETS 106 - SPURS 96

Denver Nuggets, la máquina total

Los de Malone, cansados y sin Murray, tampoco fallan ante los Spurs y suman siete victorias seguidas, cada vez más cerca del tercer puesto del Oeste y con aspecto de aspirante al anillo.

Los Nuggets han hecho click. Finalistas del Oeste en la burbuja de Florida y uno de los mejores (y más divertidos) equipos de la NBA en los últimos tiempos, estaban a un movimiento, a una apuesta, de dar miedo de verdad, de pasar de outsider a aspirante con galones. Y ya están ahí: 106-96 a los Spurs y siete victorias seguidas, 16 en 19 partidos y 6-0 desde que esa pieza llegó. Era Aaron Gordon, que necesita jugar en un equipo como estos Nuggets tanto como los de las Rocosas necesitaban un forward de sus características. Los Nuggets con Gordon son más que la simple suma Nuggets+Gordon. Es más asunto de química que de matemáticas. Y el equipo de Michael Malone es ya cuarto del Oeste, atrás los Lakers y sus lesiones, y está a medio partido del tercero, los Clippers (33-18 por 34-18). Viene un bólido en el Oeste.

Las dos últimas victorias han llegado sin Jamal Murray, en back to back y en ciclo de tres partidos en cuatro días. A prueba de bombas, los Nuggets parecieron cansados, sin piernas, durante muchos minutos. Perdían 58-68 avanzado el tercer cuarto y ganaban de 20 (103-83) superado el ecuador del último. Después de ese -10 enlazaron un 11-0 y un 23-6 en lo que quedaba de tercer parcial (81-74). Su ritmo es frenético, su ataque está en números históricos y a Michael Malone no parece preocuparle nada más allá del poco respeto arbitral a Nikola Jokic. Después de días de quejas, cada vez más públicas, en este partido fue expulsado para airear su frustración porque no hay star calls para el serbio (las faltas que sí se suelen pitar a favor a otras estrellas). Jokic después del partido le dijo a su entrenador que pagará la multa que le va a caer. Había cerrado el partido con 25 puntos, 9 rebotes y 10 asistencias. Cada vez más cerca de tener la pole position en la carrera por el MVP.

Los Nuggets son una coreografía infernal. Jokic tiene objetivos por toda la pista, dianas móviles que van un paso por delante de unas defensas que acaban desencuadernadas. Gordon bota poco y se mueve mucho, Barton está cómodo con poca responsabilidad y, por si faltaba algo, Michael Porter Jr está brillando en un rol de anotador de alta eficiencia, menos toques y muchos puntos: esta vez 18 con 10 rebotes y un 7/14 en tiros y, ojo, ya 16 partidos seguidos con al menos 15 puntos y un 50%. Un bloque impresionante incluso sin el embrujo de Murray. El base titular fue Campazzo, por delante de Monte Morris, y el argentino acabó con 6 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias en 28 minutos. Donde no llegaron esta vez los titulares, sumó un banquillo en el que (sin Paul Millsap) brillaron Dozier, Morris, Green y un JaVale McGee que hizo lo que lleva haciendo años (Warriors, Lakers…): intensidad y elasticidad en pequeñas dosis (7 puntos, 8 rebotes e intimidación atrás) que puentean sus problemas de concentración si excede sus tramos en pista.

Los Nuggets, casi por inercia, acabaron avasallando a unos Spurs que, todo hay que decirlo, están para poquísimos trotes. Fundidos, están ya en negativo (24-25) después de cuatro derrotas seguidas y nueve en once partidos. Tras perder siete de una tanda de nueve en su pista, tampoco ganan fuera. Y ahora tienen otro duelo en Denver (vuelven al sillón del dentista mañana) y una visita a Dallas el domingo dentro de un camino de seis de los próximos siete partidos fuera de San Antonio. El sexto puesto, que evita el play in, queda ya a cinco partidos y medio. Imposible. Su objetivo, novenos del Oeste, es controlar esa zona de repesca: llevan tres partidos de ventaja a unos Pelicans que tampoco es que pidan paso precisamente. Pero les costará si siguen a la baja DeMar DeRozan y Keldon Johnson. Los mejores en Denver fueron Derrick White y Dejounte Murray, con 18 puntos cada uno. Poco contra un rival que ahora mismo está varios niveles por encima y que es una máquina total, un tranvía del infierno. Y, por fin, un aspirante con todos los galones además de una maravilla para la vista.