NBA | SUNS 117 - HAWKS 110

El retorno de los Suns: clase magistral y victoria ante Trae

El equipo de Monty Williams alarga su gran estado de forma ante unos Hawks que vuelven a las andadas. Los Suns no acaban segundos del Oeste desde 2007.

Jae Crowder celebra una canasta durante el partido de la NBA que ha enfrentado a Phoenix Suns y Atlanta Hawks.
Christian Petersen AFP

Parece un flashback. Estamos hablando, claro, de los Suns, que miran a futuro pero, a la vez, han vuelto al pasado. No estaban tan arriba en el Oeste desde 2007, cuando quedaron segundos con 61 victorias. Fue el último gran año del Seven Seconds or Less, con Steve Nash de líder, Mike D'Antoni de entrenador y gente como Amar'e Stoudemire en pista. Ahora, curiosamente, esos tres personajes están juntos en el banquillo de los Nets buscando un anillo eternamente postergado y nunca conseguido, ese que tuvieron relativamente cerca en un proyecto que cambió el baloncesto pero no se saldó ni con unas Finales. Todavía hubo una prórroga en 2010, con 54 victorias, la tercera posición del Oeste y unas finales de Conferencia saldadas con un tiro milagroso de Ron Artest en el quinto partido y una exhibición de Kobe Bryant (37 puntos) en el sexto. Hasta ahí llegó un proyecto, que al acabar, dejó huérfana a una ciudad que, en el siglo XXI, nunca estuvo tan cerca del campeonato y que tiene que remontarse a 1993 para recordar sus últimas Finales, con Charles Barkley de líder, y las segundas de la franquicia en su historia: las otras fueron en 1976.

Los Suns están en Arizona, un desierto muy grande pero un mercado muy pequeño. La dificultad para atraer agentes libres importantes, que siempre buscan los grandes mercados (Los Angeles y Nueva York, principalmente), son rotundas y muy difíciles de sortear. Tampoco la historia ha estado de su parte en lo que se refiere a la suerte y a las oportunidades perdidas: en 1976 perdieron unas míticas Finales contra los Celtics con tres prórrogas en el quinto partido, una de ellas forzada por el alero Gar Heard, pero con derrota al final. En 1993, con el mejor récord de la NBA, no ganaron ningún partido en casa y tuvieron enfrente al mejor Michael Jordan que se haya visto jamás (algo que ya es decir), uno que anotó 31, 42, 44, 55, 41 y 33 puntos en los seis partidos de la serie. Y por si fuera poco, nos podemos ir a recordar la última vez que quedaron segundos del Oeste, en la 2006-07, y fueron batidos por los Spurs en semifinales del Oeste en una serie a la que llegaban mejor preparados que los dos últimos años pero en la que se enfrentaron a decisiones polémicas en el cuarto partido, con David Stern y la NBA en el punto de mira y una derrota que, en esta ocasión, no se merecían.

Fueron los años del gafe de los Suns que, tras una década ignominiosa, ven de nuevo la luz. Lo hacen con Devin Booker (21 puntos ante los Hawks, máximo anotador) y DeAndre Ayton (13+14), los dos hombres del futuro, pero también con un Chris Paul que llegó para convertir al equipo en aspirante con 35 años y está cumpliendo con creces. All Star, 16 puntos y 8,5 asistencias de promedio (12+8 hoy) y un ejercicio de madurez y veteranía extraordinario. Los Suns suman, tras batir a Atlanta, tres victorias consecutivas, seis en los últimos siete partidos, 21 en los últimos 26 y, por irnos un poco más lejos, 24 en los últimos 30. Son el equipo más regular y más en forma de la competición (obviando a los Nets, que están a sus cosas), y ante Atlanta han tenido a siete jugadores por encima de la decena de puntos, han atrapado 49 rebotes (por 36 de sus rivales), han lanzado por encima del 50% en tiros de campo y con un 37,5% en triples. En otras palabras, han manejado un partido en el que se han adelantado de forma clara inicialmente, han controlado el tirón de sus rivales en el tercer periodo y han resistido en el último, cuando una canasta de Danilo Gallinari en el inicio ponía a los Hawks a solo dos puntos (89-87), y otra de Clint Capela más adelante conseguía empatar el duelo (105-105) a tres minutos para el final.

Hasta ahí llegaron los Suns, que nunca lograron ponerse por delante. El empate fue lo máximo que consiguió (hasta en tres ocasiones) el equipo de Nate McMillan, un hombre que sustituyó a un Lloyd Pierce que salió del equipo por el empoderamiento del jugador (y por más cosas) y que llevó una nueva voz al vestuario. El cambio fue bien en el inicio, pero se ha diluído en los últimos partidos en los que Atlanta ha vuelto a las andadas: llevan cuatro derrotas en las últimas cinco noches, algunas lógicas como la de esta noche y otras menos, como la sufrida ante los Kings. Trae Young anotó solo 19 puntos (poco para él) en una mal serie de tiro (5 de 16), y repartió 13 asistencias que fueron insuficientes. Bogdanovic se fue a 22+4+6+4, Gallinari a 13, Kevin Huerter a 12 y Clint Capela, de nuevo el mejor de los suyos, sumó 16 puntos (con 8 de 12 en tiros de campo) y 16 rebotes, insuficientes para su equipo. Los Hawks van ahora con un récord de 23-23, junto al 50%, y tienen a medio partido a Celtics y Heat, y no mucho más lejos a Pacers. Ven en la lejanía a los Bulls (décimos, cierran el play-in pero a 3,5 duelos) y muy cerca a los Knicks, de los que se sitúan a solo medio partido. Eso sí, deberán volver a recuperar sensaciones si quieren llegar a algún sitio en playoffs. Les toca remar.