NBA | MAVERICKS 110 - CELTICS 107

Un tiro glorioso de Luka Doncic sirve para doblegar a los Celtics

Luka Doncic arregló el final de partido con dos triples, el segundo a falta de unas décimas. 31 puntos y victoria heroica frente a los Celtics.

En la burbuja de Florida, un domingo en una noche de verano, Luka Doncic dejó uno de los partidos más impresionantes en la fase de eliminatorias de los últimos tiempos. Por la historia, sobre todo: venía de ser duda hasta última hora por una lesión, el rival era Los Angeles Clippers, iban perdiendo por más de veinte puntos... El jugador tomó la responsabilidad para coronar una actuación de ensueño con un triple tras paso atrás que dio la vuelta al mundo. Aquello es difícilmente igualable para cualquiera, pero al esloveno le gustan los retos. En aquella ocasión no estaba su escudero Porzingis y en la que ahora nos encontramos tampoco, es baja, por lo que al esloveno le picó el gusanillo de trazar un pequeño paralelismo

Doncic aprovechó la ocasión para derribar mitos además de autoimitarse. El de los triples, por ejemplo, era sonado. Terminó la noche con 6/8. El último, a dos décimas de segundo para acabar el encuentro, era el más valioso. Un dato que ilustra la hazaña y cómo revertir un problema: en triples para empatar o ganar la temporada pasada estaba en 0/10 hasta ese día de los Clippers y en esta temporada estaba ya en 0/3 hasta que se ha topado con los Celtics. Tendencias malignas que se carga por ser un genio de esto.

No sólo faltaba Porzingis, también Kleber. Los dos pívots, fuera. Era una cita para poner en valor al equipo, si es que éste responde, y también la capacidad de echarse a la espalda una responsabilidad aumentada sin previo aviso. Enfrente estaban los Celtics, que están pasando problemas parecidos a los Mavericks: coronavirus, falta de definición de roles, demasiadas derrotas comparado con el año pasado... El mal final de partido en el que se metieron los Mavs con Doncic a la cabeza, porque tampoco conviene negarlo, terminó no sólo con un tiro sino con dos. El primero, para poner arriba a los suyos; tras verse empatados, el segundo puso la diferencia de tres para ganar. En los últimos veinte segundos de este apretado encuentro todos miraron a Luka Doncic y nadie hizo nada ante semejante talento

La varita mágica del de Liubliana no debe hacer que se pierda la perspectiva de dos cosas. Una es que las circunstancias eran complicadas y para apostar por los Mavs no era la noche propicia. La otra es que, contra viento y marea, los texanos están sacando victorias últimamente que hacen que los aficionados se estén viniendo arriba. 

El primer cuarto fue una lucha de poder por ver si los Mavs encajaban la pieza de la pintura y cuánto daño les hacía Stevens en esa parcela. Buen rendimiento de Marjanovic. Williams volvió a ser el revulsivo de Theis. En esa pelea apareció ya Doncic para cerrar la manga con un juego de pies de maestro ante Jaylen Brown que podía hacer sospechar al rival. 

La defensa hizo algo más de hincapié a la hora de puntear los tiros de Doncic, que era perseguido por perros de presa tras los bloqueos pese a que Marcus Smart está lesionado y lleva unos partidos sin poder jugar. El resultado fue la nada absoluta, sin efecto. 

Esta vez tocó la versión fallona de Tim Hardaway, pero los Mavs lo compensaron con un acertado Brunson y con un colaborativo Richardson. La ilusión de Marjanovic rebañando todo en la zona y los tiros creados por los escolta de Doncic hacían que los Celtics, ya más espabilados en la segunda mitad, no tomaran demasiada ventaja. Tatum y Brown, los dos que estarán en el All-Star de Atlanta por parte céltica, empezaban a sembrar el pánico. 

Al final del tercer periodo, otro aviso de Doncic. Se escoró de forma casi absurda hacia la parte izquierda de la cancha con un paso largo y, mirando a los ojos de Tatum, encestó otro triple de dificultad máxima. Era un preludio y sólo él parecía saberlo. 

En el cuarto definitivo todo se torció para los visitantes. Los Mavericks cogieron una ventaja de hasta once puntos. Faltaban tres minutos y a los Celtics les entraron las prisas por remontar. Y lo hicieron. Esto es lo que más puede preocupar a Rick Carlisle: no ya el desplome físico por la exigencia, la catarata de despistes cuando el partido se está decidiendo. Pudieron perder el partido en defensa, pero para atacar ya estaba Doncic. Un primer triple bailando a Daniel Theis puso los dos de ventaja a falta de 15 segundos. Brown se escapó de Hardaway y Johnson no hizo la ayuda en la siguiente acción, por lo que todo quedaba empatado a 107. Hardaway sí lo hizo bien en la última, con un bloqueo que obligó a cambiar a Brown y a que Doncic se quedara defendido por el novato Aaron Nesmith, que no supo reaccionar ante un tiro tras paso atrás desde más de ocho metros y pese a que su compañero Kemba Walker intentó poner también la mano.