BOSTON CELTICS

¿Cambios en los Celtics? "Puede haber llegado ese momento"

"Este equipo lo formé yo, y no estamos jugando con la consistencia necesaria, con la energía necesaria", asegura Danny Ainge en una entrevista para el Boston Globe.

¿Cambios en los Celtics? "Puede haber llegado ese momento"
Tim Bradbury AFP

Sigue la marejada en Boston Celtics. El equipo del Garden, finalista del Este la pasada temporada, está 13-13, un pírrico 50% de victorias para una franquicia que quiere pelear por lo máximo en la Conferencia Este. Después de estar 8-3 en el inicio de curso han llegado 10 derrotas en 15 partidos, siete en los últimos diez, las dos últimas muy preocupantes contra Detroit Pistons y Washington Wizards, dos noches en las que los verdes se quedaron en 102 y 91 puntos.

Con el ataque atascado, sin ninguna fluidez, sin planes claros de juego y con poca intensidad, estos Celtics apenas parecen un equipo de Brad Stevens. El técnico está en uno de sus peores momentos desde que llegó a la franquicia en 2013. Pero es obviamente intocable. Muchos apuntan también a la gestión demasiado conservadora de Danny Ainge, leyenda de la franquicia y presidente de operaciones. Y, desde luego, hay muchas miradas puestas en una plantilla descompensada, poco profunda y en la que, por ejemplo, Kemba Walker está siendo una gran decepción. Nada parece funcionar más allá de Jayson Tatum, Jaylen Brown, el ahora lesionado Marcus Smart y el rookie Payton Pritchard, una de las notas más positivas para los Celtics en este por ahora demasiado discreto curso.

El Boston Globe ha hablado con Danny Ainge, y este no ha ocultado que la situación es preocupante y que es justo que su trabajo de confección sea criticado: “Claro que es justo echarme la culpa. No estamos jugando con la pasión necesaria. Y eso es cosa de los jugadores, pero que el equipo tenga los jugadores que tiene es cosa mía. Hay cosas que podría haber hecho mejor. No diré nombres… pero asumo la responsabilidad. Este equipo lo formé yo, y no estamos jugando con la consistencia necesaria, con la energía necesaria. Y mi trabajo es analizar qué podemos hacer para que el equipo sea mejor. Pero siempre es mucho más difícil buscar soluciones fuera que mejorar con lo que ya tenemos”.

Además, y eso es lo más significativo, no oculta que puede ser la hora de mover de verdad piezas en el tablero, algo que otras veces suele evitar hacer: “Cambiar las caras no siempre cambia las cosas. Pero podemos haber llegado a ese punto, sí”.