NBA | PISTONS 122 - NETS 111

Debacle de los Nets en Detroit

Tercera derrota seguida de los de Steve Nash, muy crítico con el equipo después del partido. La baja de Kevin Durant sigue siendo determinante para un grupo incapaz de defender.

Debacle de los Nets en Detroit
Gregory Shamus AFP

Kevin Durant sigue sin jugar por los líos de la COVID, así es esta temporada, y los Nets siguen perdiendo. Y perdiendo y perdiendo... ¿Así es esta temporada? Es obvio que las opciones de ganar son menores sin uno de los grandes jugadores de la historia. También que estos Nets van a ser un trabajo en proceso, con picos deslumbrantes y valles muy profundos, hasta los playoffs, donde la moneda irá al aire y será una cara para el recuerdo o una cruz… para el recuerdo. Pero, más allá de todo eso, son tres derrotas seguidas (por primera vez en este curso), 122 puntos encajados (122-111) contra el peor equipo de la NBA (ahora igualado con los Wolves) y un 7-11 contra rivales por debajo del 50% de triunfos. En total, un absolutamente mundano 14-12 que, es lo peor, da una medida exacta de lo que son por ahora estos Nets.

¿Y qué son? Estrellas con un talento enorme, poca profundidad, secundarios que aparecen (poco) y desaparecen (mucho), una plantilla rehaciéndose sobre la marcha (Shumpert, Vonleh, Pelle…) y, por ahora, nada en los fogones. Los Nets no progresan, ni cambian ni enseñan avances. Repiten patrones con, en el lado malo, una nula capacidad para defender, nada de comunicación, demasiadas pérdidas y fases en las que no parecen capaces de igualar la motivación del rival, sobre todo si este es uno de los equipos de la zona baja de la NBA. Seguramente por eso, Steve Nash estuvo más duro que nunca tras esta debacle en Detroit: “Esto es deporte profesional y los rivales son equipos con talento, que te pueden ganar. Tenemos que poner en orden muchas cosas. Pero la primera es la actitud, el nivel de competitividad y la conexión entre nosotros”.

Kyrie, que no había jugado en Philadelphia por un problema en una mano que pareció seguir molestándole, no corrigió a su entrenador: “Ahora mismo parecemos del montón. Tenemos a primera vista el talento para dominar los partidos, pero estamos viendo la realidad de lo que suponen construir esto sobre la marcha”. Kyrie metió 27 puntos y repartió 7 asistencias con solo un tiro libre lanzado y un 12/28 en tiros. Y James Harden acabó con 24 puntos, 6 rebotes, 12 asistencias y 5 tapones (también 7 pérdidas). Solo metió un triple (1/4) y sigue ocupado en unas tareas de distribuidor que lucen más cuando está Durant. Sin el alero, cabría esperar más liderazgo anotador de La Barba, por mucho que ese no sea precisamente el gran problema de un equipo que, sencillamente, no es ahora mismo un equipo. A veces es tan fácil como eso.

Joe Harris (6 puntos) tiene demasiados días oscuros y DeAndre Jordan parece incapaz de ejercer de ancla defensiva, de organizar al equipo atrás. Seguramente lo mejor de los secundarios fue la intensidad de Bruce Brown (un ex de los Pistons) en el tercer cuarto, cuando los Nets se pusieron a dos (79-77) a cinco minutos del final y antes de descoserse otra vez (94-86 al final de ese tercer parcial). Venían de un arranque ridículo: 49-29 en 15 minutos. Los Pistons, el equipo con peor porcentaje de tiro de la NBA, anotaba a placer con un 67% de acierto. Sus 122 puntos fueron, de hecho, el tope de la temporada sin contar los 129 que habían sumado en su anterior partido, contra los Lakers y tras disputar dos prórrogas. Diez minutos más de juego.

Los de Casey hicieron un gran partido, como contra los Lakers. Energía, trabajo, y liderazgo de un Jerami Grant a nivel all star (32 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias), bien acompañado por la actividad de Delon Wright (22+4+9) y la dureza de Plumlee (14+12+7). Además, el rookie Saddiq Bey anotó 15 puntos sin fallar ni un tiro (3/3 en triples), encantando de tener enfrente una defensa, fantasma, y Josh Jackson sigue con su recuperación (13 puntos, 4 rebotes). Los Pistons quedan en 6-18, poco a poco a lo suyo, y los Nets quedan… nadie sabe dónde. Sencillamente, parece, con malas caras y a la espera de que regrese Kevin Durant. Y nada más.