NBA | THUNDER 99 - LAKERS 128

Los Lakers, de paliza en paliza

Tres partidos fuera seguidos y solo 11 segundos detrás en el marcador para unos Lakers que gobiernan la NBA sin forzar la máquina y baten récords de producción a domicilio.

Los Lakers, de paliza en paliza
Alonzo Adams USA TODAY Sports

Mientras las jerarquías de la NBA se perfilan y redibujan en una temporada complicadísima por la pandemia y la preparación exprés que la precedió, y con el traspaso de James Harden todavía abrasando la actualidad de la Liga, los Lakers son un campeón con una enorme pinta de favorito para repetir. Enorme: en OKC sacaron otra vez el martillo (99-128) y han cerrado una gira de tres partidos fuera con solo 11 segundos por detrás en el marcador y un +64 total. Después de laminar dos veces a los Rockets, aplastaron a unos Thunder sin Al Horford y con su constante movimiento de jóvenes (Dort, Bazley, Roby, Pokusevski, un esta vez superado Gilgeous-Alexander…). Otra vez no hubo partido. Otra vez los Lakers salieron como aviones (+24 en la primera parte antes de una mini reacción de su rival) y otra vez tuvieron demasiados minutos de relax en la segunda, en la que la ventaja llegó a los 31 puntos con LeBron James y Anthony Davis ya en el banquillo.

LeBron ya jugó menos que nunca la temporada pasada (34,6 minutos por noche) y está bajando ahora todavía más esa media (32,3). Eso no le impidió aplastar a los Thunder: 26 puntos, 6 rebotes, 7 asistencias y la bofetada final en el tercer cuarto, en el que anotó 9 puntos en poco más de un minuto, 3+1 incluido. Cómodo desde la línea de tres (5/8 esta vez) y al frente de un ataque lleno de posibilidades, LeBron gobierna los partidos sin apenas sudar y se tomar tramos largos de descanso. Una situación óptima a la que se suma el descanso también de Davis, que no jugaba tan poco desde su año rookie (ahora 32,5 minutos por noche) y que asusta en defensa y aporta en ataque (18+7 esta vez ven 25 minutos) sin dar en ningún momento sensación de apretar los dientes.

Fue la séptima victoria fuera en siete partidos para los Lakers esta temporada, récord de la franquicia. Llegó ante un rival que, la otra cara de la moneda, no ha ganado en casa (0-5), sorprendente por mucho que, sin público, las fronteras entre el local y el visitante se difuminen: “Jugamos fuera con mentalidad de bunker, todo lo que está pasando nos une todavía más, es extraño jugar así y muchas veces tienes que generarte tu propia energía”, dice LeBron, feliz en un equipo que, sin despeinarse, es el mejor de la Liga, 10-3 después de haber empezado 2-2. Que en los últimos partidos ha subido (lo justo) revoluciones en defensa y que tiene todas las piezas en su sitio exacto. Del cada vez más asentado Caldwell-Pope (53,6% en triples en la temporada), a los secundarios (Morris, Caruso, Kuzma…) de los que ya sabe qué obtendrá cuando haga falta, la nueva sensación joven (Horton-Tucker) y, claro, los recién llegados (también con Matthews de baja): aportación de Marc Gasol (3 puntos, 5 rebotes, 2 robos, 4 tapones…), energía de Harrell (21+6 en 25 minutos) y excelentes sensaciones de Schröder (14+5+5). Un campeón que disfruta en la pista, asusta a los rivales y, por ahora, se mantiene al margen de los altibajos y sustos de la pandemia. Momento muy dulce.