NBA | WARRIORS 115 - CLIPPERS 105

Curry revienta a los Clippers: 38 puntos y remontada milagrosa

Exhibición de Stephen Curry, que anotó 9 triples y lideró una furiosa reacción de los Warriors, que perdían por 22 muy avanzado el tercer cuarto. Desastroso final de los Clippers.

Y ahí va Stephen Curry, otra vez: 38 puntos, 11 asistencias, 9 triples con un 9/14 que para él no suena extraordinario y que era algo inconcebible antes de su irrupción en una NBA en la que suma ya 50 partidos con al menos ocho triples anotados. Le sigue en el histórico James Harden, que acumula 21. Más: los Warriors están 5-0 en los cinco partidos en los que Curry ha pasado de 30 puntos. Y de su 0-2 con un -65 total han pasado a un 5-4 que les tiene en perfecta línea competitiva en un Oeste que es una melé de once equipos con 4 o 5 derrotas. Uno son los Clippers, que del 2-0 inicial han pasado a un 6-4. Es un 4-4 en ocho partidos, nada especialmente llamativo. Ni prometedor ni preocupante… sino todo lo contrario. Así es este inicio de temporada.

Lo malo para los Clippers no es perder, ni ser incapaces de contener a un Curry que el miércoles, en el primer duelo entre ambos equipos, se había quedado en 13 puntos y arrastraba problemas de tobillo. Lo malo fue que dejaron escapar una ventaja de 22 puntos en los últimos 15 minutos de partido, en los que se pasó de un 63-85 que sonaba a definitivo al 115-105 final. En los últimos 3 minutos del tercer cuarto, cuando la remontaba se hizo posible, Curry anotó 13 puntos y los Warriors enlazaron un 18-2 que abrió el partido de par en par (81-87). Los triples increíbles de Curry y la presencia de Draymond Green, cerrando el partido como pívot, volvieron a hacer pensar, inevitablemente, en qué serían estos Warriors simplemente con Klay Thompson a bordo.

En ese 15:15 final el parcial fue de 52-20. Los Warriors firmaron 20 canastas (20/31) contra unos Clippers que, pérdida tras pérdida, solo tiraron 19 veces (7/19). Curry jugó 9 de esos 15 minutos y amasó ahí un +31, con 18 puntos y 3 asistencias: 25 totales generadores por 20 totales anotados por su rival al completo, unos Clippers congelados en ataque y cuyas pérdidas dieron 17 puntos a los Warriors en un vuelco que pareció totalmente improbable durante más de medio partido, cuando los de Tyronn Lue anotaban a placer ante un rival que no defendió nada en la primera parte (51-65).

Hay pocas cosas más reconocibles, y más excitantes, en la NBA de esta era que estos trances de Stephen Curry: triples imposibles, penetraciones acobráticas, asistencias de fantasía. Una turbina a la que esta vez su sumaron los suplentes a base de defensa (por fin) y tiros importantes: un Eric Paschall cada vez más trascendente, Lee, Bazamore y un Wanamaker que metió dos triples fundamentales y defendió en los minutos calientes a Paul George, que pasó de un vibrante primer tiempo (17 puntos, 4/4 en triples) a un muy discreto segundo (25 y 5/7 total) para un equipo que ha perdido grandes ventajas tres veces ya esta temporada. Y que desde que comenzó la anterior, e incluidos sin playoffs malditos, es el que más veces ha caído tras ir ganando por al menos 15 puntos: 8 por 7 de Houston Rockets. Ibaka sumó 19 puntos y 7 rebotes y Kawhi Leoanrd acabó con 24 puntos. Pero en cuanto Lue movió el banquillo los Clippers se deshicieron con unidades de balance muy negativo. Todo lo contrario que los Warriors, que sobrevivieron a otro mal partido de Oubre (Wiggins estuvo bien) y a los errores de juventud de Wiseman. Hay días en los que, sencillamente, Stephen Curry todo lo puede. Y este fue uno de ellos. Otro.