LOS ANGELES LAKERS

Shaquille: "Tenía que haberme comunicado más con Kobe Bryant"

El pívot recuerda su etapa junto al escolta, en unos Lakers que llegaron a ser imparables y que implosionaron por su guerra de egos tras perder las Finales de la NBA en 2004.

Shaquille: "Tenía que haberme comunicado más con Kobe Bryant"
ADREES LATIF REUTERS

Se acerca el primer aniversario del trágico accidente de helicóptero que le costó la vida a Kobe Bryant y su presencia sigue siendo una constante en el entorno de la NBA. Y más en todo lo que tiene que ver con los Lakers y, claro, con los equipos en los que él ganó sus cinco anillos. Los tres primeros (2000-02) en una dinastía de leyenda junto a Shaquille O’Neal. Un equipo que, dirigido por Phil Jackson, llegó a ser invencible pero que implosionó, en gran parte, por la guerra de egos de los dos astros.

En 2004, después de perder la Final contra los Pistons, acabó un proyecto herido de muerte, entre grandes titulares y problemas escandalosos. Shaquille fue enviado a Miami Heat, donde fue campeón dos años después con Dwyane Wade. Jackson también abandonó la nave después de haber tomado partido por el pívot y haber asegurado que era imposible entrenar a un Kobe Bryant que, por su parte, seguía siendo el ojito derecho de mítico propietario Jerry Buss. Kobe afrontó los peores momentos de su carrera, en términos de popularidad, antes de su segunda etapa triunfal, reconvertido en líder óptimo, otra vez con Phil Jackson como arquitecto y esta vez con Pau Gasol y Lamar Odom como principales acompañantes.

Shaq y Kobe arreglaron sus diferencias en un proceso que incluyó el (morboso) MVP que compartieron en el All Star Game 2009, en Phoenix. Y recuperaron una amistad que era incuestionable cuando falleció Kobe, que tenía además una relación estrecha con Shareef O’Neal, el hijo de Shaquille. Ahora, el que fue uno de los pívots más dominantes de la historia ha vuelto a recordar a su excompañero, esta vez en el podcast All Things Covered, de CBS: “Antes de perder a Kobe, perdí a mi hermana. Y aprendí que cuando tienes algo que decir a alguien, debes decírselo. Kobe y yo éramos amigos, nos respetábamos. Mucha gente cree tienes que ser íntimos, los mejores amigos, para ganar títulos. Y no es así. Tienes que tenerte verdadero respeto, y eso lo teníamos sin ninguna duda. Pero también es cierto que nos teníamos que haber comunicado más. Sabes, al menos una vez por semana: ¿qué haces? ¿cómo te va? Estábamos tan ocupados con nuestras cosas, intentando sacar lo nuestro adelante que íbamos por caminos distintos en cuanto salíamos de la pista. Y también es comprensible, pero solo me gustaría haberle dicho algunas cosas más”.

Pese a sus documentados problemas, Shaq dejó claro que no cambiaría nada: “Mira, ganamos tres anillos en cuatro Finales, así que si volviera atrás no cambiaría nada. Como líder del equipo, a mí me toca hacer lo que tenía que hacer para poner a Kobe en marcha. Y como estrella joven con tanto fuego y tanta pasión, él hacía lo que creía para enchufarme a mí. Por eso fuimos la mejor pareja pequeño-grande, el mejor 1-2 punch jamás creado. El 1-2 punch más enigmático, más controvertido, más dominante jamás creado”.

Shaquille, por último, recordó con cariño la determinación casi enfermiza con la que Kobe llegó a la NBA con solo 17 años: “Lo más inolvidable es que llegó con 17 años y ya quería ser el mejor de la historia. Y teníamos que decirle ‘eh, tío, tranquilo, tómatelo con calma, ya llegarás a eso’. La gente siempre se acuerda del partido en Utah en el que tiró aquellos tres airballs. Pero era el único que se atrevió a lanzar. Quería ser grande, quería protagonizar momentos así. Yo le agarré y le dije ‘eh, todos los que se ríen de ti ahora te tendrán miedo algún día cuando cojas la bola en el último segundo’. Lo más divertido es que siempre decía que iba a ser el Will Smith de la NBA. Se lo decía a sí mismo. Con 17 años ya tenía sus objetivos claros, sus aspiraciones. Y todo lo que se propuso conseguir, lo acabó consiguiendo”.