NBA | CELTICS 109 - 101 SIXERS (1-0)

Tatum saca a relucir su poderío anotador y sella el primer triunfo

Los de Stevens abren la serie con una victoria que no certificaron hasta el último minuto. Los Sixers demostraron depender en exceso de Embiid y un nivel defensivo irregular.

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Tatum saca a relucir su poderío anotador y sella el primer triunfo
Ashley Landis AP

Celtics y Sixers abrían fuego en una eliminatoria en la que los de Brad Stevens arrancan con la vitola de favoritos. La baja de Ben Simmons y la falta de profundidad de banquillo presentaban a los Sixers como una auténtica incógnita. Brett Brown arrancó el partido con un planteamiento sorprendente. Cuando todo parecía presagiar que sería Matisse Thybulle el encargado de hacer las veces de Simmons, Brown sorprendió con la titularidad de Horford acompañando en pintura a Embiid. Un planteamiento cuyo único objetivo era el de tratar de atacar de forma constante el poste bajo y hacer prevalecer el factor altura tanto en defensa como en ataque.

Los primeros 12 minutos de los Sixers fueron intachables. Con una defensa zonal muy exigente y una circulación de balón lo más ralentizada posible, con el objetivo de buscar la mayor cantidad de tiros cómodos, mantuvieron a raya a unos Celtics sorprendidos por el planteamiento rival. Los de Philadelphia acabaron el primer cuarto con un punto de renta en el marcador y dejando en irrisorios porcentajes de tiro a los de Stevens. Sin embargo, Embiid no podría aguantar todo el partido y los suplentes debían de estar a la altura para llegar al final del partido con opciones.

En el segundo cuarto cambió la historia. Un parcial de 7-0 en 3 minutos empezó a decantar la balanza en favor de unos Celtics que comenzaron a encontrar ese tino exterior que les faltó en el inicio y a conseguir atacar esa zona que los Sixers habían conseguido blindar en el arranque del duelo. Los de Brown ya no circulaban tan bien el balón, acabaron el partido con hasta 18 pérdidas de las cuales 13 fueron en el primer tiempo, y no encontraban de forma tan certera a un Embiid que pasó de 11 puntos en el primer cuarto a 2 en el segundo.

Ese bajón de rendimiento de los Sixers vino acompañado por el resurgimiento del hombre del partido a nivel ofensivo en los de Boston. Jayson Tatum se marchaba al descanso con 21 puntos, 15 de ellos en el segundo cuarto, y con más de un 50% de acierto tanto en tiros de campo como en el perímetro. La mejoría defensiva y ofensiva de los de Stevens tuvo su recompensa y al descanso se marchaban 6 arriba.

Sin embargo, el tercer cuarto tendría un nuevo giro en el devenir del partido. Tras un arranque notable por parte de los de Stevens, Tatum se marchó al banquillo y los Celtics vieron como volvían no sólo a descender los porcentajes del primer tiempo, además llegaron a perder una renta de 11 puntos. Para recuperar el pulso al partido, los Sixers necesitaban mucho más que a un Embiid entonado. Josh Richardson, Alec Burks, Tobias Harris o Shake Milton salieron al rescate del camerunés, que encontró en sus 4 compañeros una fuente precisa de la que nutrirse de balones y a los que realizar aclarados para encontrar ataques más fluidos y tiros más precisos desde el perímetro. Los Celtics no pasaron de 20 puntos en el tercer período y los de Brown se marcharon 4 puntos arriba.

El último cuarto volvería a mantener la dinámica de todo el partido. Los vaivenes y la irregularidad de juego y anotación en ambos equipos estarían de nuevo presentes. El equipo que fuese capaz de mantener un mínimo nivel de regularidad ofensiva se llevaría el gato al agua. En los primeros 4 minutos, a los Celtics le bastó con un par de triples de Jaylen Brown y una aparición fugaz de Kemba Walker para igualar el partido. El punto de inflexión fue una falta flagrante de tipo 1 que le pitaron a Horford a falta de 7 minutos para el final.

A raíz de esa falta, los Sixers perdieron la dinámica defensiva desplegada durante el brillante tercer cuarto y los Celtics demostraron una enorme superioridad física para terminar haciéndose con el partido. Apenas necesitaron de una aparición fugaz de Brown y otra de Walker, sumado a un pleno de 12 tiros libres en los últimos 7 minutos para acabar ganando el partido con relativa solvencia. El único pero para los de Stevens es la lesión de Hayward. El de Indianápolis se marchó en el último cuarto con un esguince de tobillo que será evaluado en los próximos días. No fue el mejor partido de Gordon en la faceta ofensiva, se quedó en 12 puntos cuando su promedio está por encima de los 17. Pese a la baja sensible de Hayward, los números de Tatum (32 puntos), Jaylen Brown (29 puntos) y Kemba Walker (19 puntos) invitan al optimismo ofensivo para los de Boston.

El próximo envite entre ambos será en la madrugada del miércoles al jueves (00:30 hora española). Pese a los brotes verdes de algunos jugadores como Burks o Richardson, los Sixers necesitarán de un mayor despliegue físico y de acierto en el perímetro para tratar de derrocar a unos Celtics a los que plantaron cara en el primer enfrentamiento de la eliminatoria, pero ante los que les faltó fuelle para luchar por el triunfo hasta el final. Ben Simmons seguirá viéndolo desde la grada. Tal vez con el australiano la película sería otra.