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¿Son los Mavs el peor equipo de la NBA en finales apretados?

Doncic y compañía han vuelto a perder un encuentro al que llegaron con opciones de ganar. En el clutch time pasan de tener el mejor rating ofensivo al penúltimo.

¿Son los Mavs el peor equipo de la NBA en finales apretados?
Mike Ehrmann AFP

La derrota de los Dallas Mavericks ante los Phoenix Suns por dos puntos ha vuelto a revelar una verdad casi invariable en lo que va de año: los texanos no saben ganar partidos con marcadores apretados en los últimos minutos. Es un problema evidente que comenzó como un pequeño rumor y que ahora ya conoce hasta la última persona que siga un poco la NBA. Es casi matemático. Si los Mavs llegan con opciones al clutch time (últimos cinco minutos de partido con una diferencia de 5 puntos o menos en el marcador), lo normal es que fallen más que el rival y acaben cayendo. El de esta noche es su décimo partido de doce con diferencia final de menos de tres puntos en el que pierden. Y lo que llama poderosamente la atención de todo esto es que, al mismo tiempo que no parecen cansarse de fallar en los instantes finales, siguen siendo el equipo con el mejor rating ofensivo de la historia (116,7 actualmente). La transformación ya habitual del equipo no se puede explicar de forma más gráfica que como lo hace este usuario de Twitter:

¿Qué nos dice la estadística sobre el problema de los Mavs? El titular principal es que el 116,7 de rating ofensivo se convierte en un 93,7 en el clutch, pasando de ser el mejor equipo en términos generales al penúltimo, sólo por delante de los Pistons. Si comparamos el ofensivo con el defensivo para ver el net rating (la diferencia de puntos) en esos instantes tan decisivos, la suma da como resultado -17,6, la cuarta peor de la liga. El único equipo de playoffs que se les acerca son los Memphis Grizzlies (14,8). Si todo esto les está haciendo perder partidos en liga regular, ¿qué ocurrirá cuándo lleguen a playoffs? La cosa no pinta bien.

Hay otra cosa que es evidente y es que los de Dallas no son capaces de mantener grandes ventajas. Esta noche han desperdiciado su 13ª ventaja con dobles dígitos en lo que va de temporada y están en lo más bajo de la liga también en este aspecto empatados con otros cinco equipos. Por supuesto, las miradas se dirigen a Luka Doncic, como no podía ser de otra manera. Ser la estrella de un equipo tiene cosas buenas y malas y cuando las cosas no funcionan la gente te busca. El esloveno lleva un 0/10 en lanzamientos para empatar o ganar en el último minuto del cuarto final y la prórroga. A pesar de la fama que tiene en estas situaciones, Doncic está muy lejos este año de ser un jugador eficiente en situaciones límite. Sus pocentajes en el clutch son los siguientes: 34,2% en tiros de campo, 15,8% en triples y 66,7% en tiros libres.

Pero por mucho que sea la estrella y por mucho que el balón esté en sus manos, la cuesta abajo que sufren los Mavs en muchos finales no se explica sólo por él. Cinco de los seis peores jugadores de la plantilla en el clutch time son los cinco titulares y los otros dos principales referentes ofensivos (Porzingis y Hardaway Jr.) acompañan a Doncic en lo más bajo de la lista. El pívot letón mete un 31,1% de los tiros de campo, un 11,1% de los triples y un 78,3% de los tiros libres, mientras que el escolta acierta el 29,4%-20,8%-70,6%. Entre Doncic y Porzingis han metido sólo 8 de los 56 triples que han intentado. Una calamidad se mire por donde se mire para dos jugadores que están por encima del 30% durante la temporada. En el clutch, el esloveno baja su rendimiento a la mitad y el letón mete un tercio de los triples habituales.

Rick Carlisle tiene trabajo por delante y no parece que vaya a llegar a tiempo para este curso. La eficiencia personificada en ataque que son los Mavs se desmorona a la hora de jugarse las victorias. El balón deja de circular con fluidez, los jugadores comienzan a fallar y el sistema salta por los aires. Malas noticias para un equipo que vuelve a los playoffs tres años después y que lo hará sin Dirk Nowitzki por primera vez en tres décadas. Seguro que echan de menos al alemán, un especialista en esas situaciones donde a los demás les tiembla la mano. Pero si quieren hacerse mayores, Doncic y compañía tendrán que resolver este problema ellos solos.