NBA | PACERS 127 - SIXERS 121

Fantasía en Disney: Warren (53) hace de Sabonis y se impone al mejor Embiid (41+21)

Partidazo entre rivales directos resuelto por un excelso Warren. Embiid mostró su versión más dominante y los Sixers se gustan a pesar de la derrota. Volvió Oladipo.

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El octavo puesto del Oeste no es lo único que falta por decidir en la reanudación de la NBA, por mucho que todos los ojos estés puestos en esa lucha. En el Este queda mucho por saber, y el primer puesto de los Bucks es lo único seguro, más allá de unos Raptors que, segundos, parece que van a mantener su puesto, más aún tras la victoria ante los Lakers. Eso sí, las cuatro siguientes posiciones parecen abocadas a una guerra sin cuartel, y los cruces se decidirán en los próximos días pasando por alto una ventaja de campo tradicionalmente clave en la Conferencia Este, pero inexistente este año con todos lo partidos disputados en el complejo de Disney. En esa lucha están Celtics y Heat, pero también Pacers y Sixers, que han protagonizado un duelo de altura esta madrugada, en una lucha sin cuartel decidida en los instantes finales y cuya balanza ha inclinado T.J Warren, que se ha impuesto en el duelo individual al Embiid más dominante que hemos visto en el último año.

53 tantos consiguió el primero por 41+21 del segundo. Números escandalosos y sorprendentes si tenemos en cuenta el parón de cinco meses del que venimos. Muchos piensan que a los  Sixers, desmadejados antes del parón, les ha venido bien la suspensión para aclarar ideas, recuperar lesionados y enderezar una temporada que iba camino de acabar en desastre. Y las sensaciones son buenas a pesar de la derrota, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel del pívot camerunés, uno de los más talentosos de la competición a pesar de que a veces su acalorada mente le juegue malas pasadas. El festival ofensivo vivido en Disney fue cosa de fantasía, sobre todo en un último periodo en el que Philadelphia se hundió en defensa y se dejó remontar el partido, encajando 46 bochornosos puntos que contrastan con el resto de la actuación coral del equipo, que desarrolló un gran encuentro hasta que entró en los últimos 12 minutos.

Antes de eso, un parcial de 32-20 les había dado seis puntos de ventaja al final del tercer periodo (87-81). Todo era positivo para los de Brett Brown, que colapsaron en los instantes finales, incapaces de frenar a la versión más killer de Warren, que anotó 19 puntos en ese último periodo. El alero hizo olvidar la importante baja del lesionado Domantas Sabonis con una serie de tiro formidable: 20 de 29 en tiros de campo con 9 de 12 en triples. Y solo con 4 tiros libres intentados, el único en llegar a esas cifras con menos de 5 lanzamientos desde la personal desde 2010 junto con Stephen Curry y Klay Thompson. Suyas fueron las canastas decisivas ante la perdida defensa de unos Sixers a los que se les olvidó el guión en los minutos finales y que solo se sostuvieron con los 16 tantos de Embiid, que sumó 41 al final. Con 21 rebotes y 3 tapones, una actuación que emula al mismísimo Shaquille O'Neal pero que no valió para dar la victoria a los suyos.

La victoria da aire a los Pacers sobre los Sixers, sus inmediatos perseguidores, que se sitúan ahora a una victoria de sus rivales, que están, a su vez, a dos partidos del cuarto puesto que defienden unos Heat que también ganaron esta madrugada. La mejor noticia para Indiana es el retorno de Víctor Oladipo, inicialmente baja para Orlando pero que finalmente está con la plantilla. 15 puntos sumó el escolta, los mismos que Aaron Holiday, en un encuentro en el que sumaron 14 de 34 en triples, 9 de ellos firma del inopinado héroe Warren. En los Sixers, el plan funcionó hasta que no dio más de sí, y Simmons se fue a 19+13+4. Tobias Harris sumó 30 tantos y 8 rebotes, cerrando el big three de los Sixers y relegando a Horford a 23 minutos (y 10 puntos), siendo así el sacrificado de Brett Brown para dar algo de aire a la siempre colapsada zona del equipo. Los Pacers respiran y Philly deja sensaciones, aunque mucho tendrán que mejorar todavía de cara a los playoffs. Eso sí, bendito el equipo que se tenga que enfrentar a ellos en la primera ronda de unos playoffs en los que, recordemos, puede pasar de todo. Y en Disney, donde la fantasía corre sola, más todavía.