SPURS 120-HAWKS 121

Trae Young (31+9) y los Hawks rompen una maldición de 23 años

Cuatro de los cinco titulares de esta noche no habían nacido la última vez que los Hawks ganaron en San Antonio, en 1997. Más problemas para los Spurs.

Trae Young (31+9) y los Hawks rompen una maldición de 23 años
Dale Zanine USA TODAY Sports

En la temporada 1996-97, los Spurs (ya con Gregg Popovich en la toma de decisiones) despidieron al entrenador Bob Hill el 8 de diciembre, después de empezar 3-15 una temporada en la que perdieron 62 partidos y se llevaron el número 1 del draft con el que eligieron a Tim Duncan. El resto, ya se sabe, es historia: Pops, que se colocó en el banquillo e hizo un conveniente (asomaba Duncan...) 17-47 en su tramo de temporada, no ha vuelto ni a acercarse al 50% de victorias y su equipo no ha fallado a los playoffs desde 1998. Se juega ahora ser el primero de la historia con 23 visitas seguidas a las eliminatorias, asunto que no va a ser sencillo. Precisamente en aquella temporada 1996-97, el 15 de febrero, los Hawks ganaron en San Antonio en el que era el partido 30 de Popovich como entrenador, poco después del parón del All Star. No habían vuelto a hacerlo.

La racha era histórica: desde febrero de 1997, casi 23 años y 21 partidos sin ganar en San Antonio. Y los Hawks han tenido que hacerlo ahora, en una temporada en la que solo llevaban nueve triunfos (ahora 10-32) y con un quinteto en el que cuatro integrantes no habían nacido cuando llegó ese último triunfo en pista de los Spurs (Trae Young, Kevin Huerter, De'Andre Hunter y Cam Reddish); y el quinto, John Collins, tenía seis meses. Ni siquiera había llegado a la NBA Vince Carter, que tenía 20 años y estaba a más de 12 meses de ser drafteado. Pues los Hawks ganaron (120-121), con remontada y en un partido que les da un dos de dos en su serie de esta temporada contra unos Spurs que están 17-23, precisamente a dos partidos del octavo puesto del Oeste. Si finalmente se quedan fuera de los playoffs, se acordarán de cosas como esta.

Pero más allá, los Spurs (11-10 apenas en su pista) han estropeado, tres derrotas en cuatro partidos, buena parte de las buenas sensaciones que habían acumulado por primera vez en la temporada, y que parecían conducirlos casi por inercia a unos playoffs del Oeste en los que da la sensación de que solo los Grizzlies, el invitado inesperado, quieren estar en el octavo puesto. A seis victorias del 50%, un dato que les tendrían fuera de cualquier cuenta en muchos años anteriores del Oeste, los Spurs afrontan unas semanas decisivas porque en febrero solo jugarán dos veces como local y afrontan su tradicional gira del rodeo, ocho partidos fuera que este año vienen tremendos: visitas por el Oeste a Clippers, Lakers, Nuggets, Mavericks y rivales directos como Blazers y Thunder (dos veces). De ahí saldrán enderezados...o heridos de muerte.

Los Hawks, por su parte, lograron una de las victorias más importante que van a sumar en una temporada que apuntaba a perdida y en la que apenas han podido tener a punto a su unidad joven, entre lesiones y sanciones, ese quinteto que rompió el maleficio en San Antonio y al que todavía no apoya el recién adquirido Jeff Teague pero sí Carter (14 puntos y 3 triples). Trae Young (31 puntos, 9 asistencias, 6/9 en triples), Huerter (18 y 4/10), Collins 18 y 10 rebotes y el mejor Cam Reddish de la temporada (22 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias, 4 robos, 5/7 en triples) enseñaron ese futuro brillante que apenas se está viendo en Atlanta, y los Hawks remontaron 15 puntos en la segunda parte y ganaron con un triple definitivo de Huerter (a menos de siete segundos del final) y un último fallo de DeMar DeRozan, que había sido esencial (25+9+9) en lo que parecía que podía acabar siendo un triunfo más o menos cómodo de su equipo: 94-79 a 14 minutos del final, 114-106 a falta de 3:30 y hasta 120-114 cuando quedaban 81 segundos y antes de que los Hawks anotaran los 7 últimos puntos del partido.

Trae anotó 12 puntos seguidos en ese tramo decisivo, pero no se obsesionó con anotar el tiro ganador y circuló para encontrar las vías que abría el doble marcaje que había recibido: Huerter anotó el tiro de la victoria. Los Spurs volvieron, como en muchos partidos de la temporada, a tirar mal de tres (8/29) y a conceder mucho en ese apartado (19/40 los Hawks, el peor equipo de la NBA). Las rotaciones de Popovich, que este año no da con la tecla porque tal vez no haya tecla, volvieron a ser muy cuestionadas y no valieron de nada los puntos de DeRozan y LaMarcus Aldridge (30) para un equipo que vuelve a las turbulencias y que sigue dando pasos en falso en un Oeste que, por suerte para sus intereses, apenas castiga a los que pelean por los últimos billetes para playoffs porque todo el mundo pierde mucho... menos los Grizzlies. Veremos qué pasa pero, como mínimo, los Hawks pueden decir, con todas las de la ley, que acabaron por fin con uno de los grandes maleficios de la NBA.