BILBAO BASKET 87-ESTUDIANTES 80

Brown mantiene inexpugnable la fortaleza de Miribilla

El Bilbao Basket sigue soñando con la Copa y hundió un poco más a un Estudiantes que se diluyó en el tramo final, cuando le pesó el mal bagaje que lleva. Rousselle brilló al final.

Brown con sus vuelos y sus canastas desde el perímetro llevó al Bilbao Basket a seguir pensando que la Copa es difícil, sí, pero no imposible. En un partido que llevaba camino de ser decidido por un portento, el norteamericano de muelles en las piernas fue el más brillante y el Estudiantes se quedó rezagado en los metros finales, cuando se le pudo venir encima lo que pesan sus derrotas. La eliminación por faltas de Arteaga acabó por rematarle. Es un equipo con varias piezas de calidad, pero le falta creer y mezclarse mejor, no tirar cada uno por su cuenta cuando la nave zozobra. Los bilbaínos estuvieron mejor de inicio y al final, y en baloncesto eso es mucho terreno andado. Las dinámicas suelen influir en estos casos. Miribilla sigue siendo un campo fiero y no parece un feudo propicio para ver la luz cuando estás ahogado.

La puesta en escena fue prometedora. Sulej es uno de esos jugadores que casan con Miribilla. Su raza recuerda a Vasileiadis y ese perfil de jugador es idolatrado en el pabellón bilbaíno. Forma en el cinco titular habitualmente para inyectar electricidad a los compases iniciales. Empezó muy firme, dominando el rebote y puso pista para el despegue local. Mumbrú fue moviendo piezas tras ese arranque alegre: su primera rotación fue un cuarteto, todos menos Bouteille.

Los dos norteamericanos del Bilbao Basket, esos que vienen desde la gloriosa campaña del ascenso, son dos microondas en ACB. Salen y arde en llamas el parquet. Lammers es uno de los mejores jugadores de la Liga corriendo por la calle central. Es una centella y acaba en mate tras un paseo por las nubes, y luego atrás tiene un timing para el salto que funciona como un reloj suizo, así que tapona a todo lo que se mueve con sus vuelos. Por su parte, Brown va bastante por libre, pero coge cobertura con una facilidad pasmosa; un triple en final de cuarto, especialidad de la casa, puso el claro 28-14 en el primer acto. Eso sí, con los recambios, el RETAbet empezó a jugar más vertical. El Estu se tiró seis minutos sin anotar, estaba atascado. Se le vino encima un 18-0 por tal inoperancia (30-16). Tal vez lo vio muy fácil el cuadro local y se recostó a ver pasar su próxima víctima. Pero en ACB no hay pardillos. Los colegiales iban haciendo una labor de hormiguita, con un ramillete de verdaderos canastones, en especial Douglas, un tipo con etiqueta Euroliga. Scrubb tenía la muñeca afinada y el cuadro telefónico firmó dos 0-9 para igualar el parcial, en un lote, de los vizcaínos.

Una canasta de Dukan a falta de 2:20 para el descanso devolvió la ventaja a los madrileños mucho tiempo después: 38-39. Sergio Rodríguez estaba atascado, no daba una rotación aseada; el Bilbao Basket incidía en tiros forzados en final de posesión y lanzamientos lejanos alocados. Se dejó de buscar el interior y se comió un parcial de 8-21. La tercera falta de Arteaga a un minuto para acabar el primer tiempo no era, sin embargo, una buena noticia para Dzikic. Una zona 3-2 enturbió las ideas de los 'hombres de negro'; no había líneas de pase. Salió Sow un minutito a aguantar el decorado. Rafa Martínez se dedicó a generar, a aportar visión de juego, pero la tropa estaba atascada en ataque, sin que el Estu hubiera inventado nada especial. Ni cortes, ni posteos, ni circulaciones para buscar el lado débil… Sequía. Kulboka no era una amenaza por fuera, y por dentro no es efectivo.

El Estudiantes salió más enchufado en el tercer cuarto. Y se fue a la máxima ventaja en casi dos minutos: 43-51. Rouselle reenganchó al equipo de Mumbrú al partido, mientras Dzikic, un gemelo de Demis Roussos que huye del traje y vestía chaleco y camisa del mismo color, se agitaba enfadado en el banquillo. Douglas seguía a lo suyo, a canastas de Euroliga autor desde la distancia. Bouteille metió un aro pasado a lo Jordan para poner a dos al Bilbao. El partido cobraba enorme emoción según se despojaba de minutos. Y Brown (con empate a 70 y a falta de cinco minutos) regaló a la vista de los casi diez mil aficionados de Miribilla, ya convertida en caldera del diablo, un matazo similar a aquel que queda como el mejor de la historia en el recinto verde de Dejan Todorovic ante Lampe hace un lustro, un machaque desde tres cuartos de pista, tras dejar atrás a Douglas y ser más rápido que tres ayudas que le venían amenazando (la más cercana al aro, el gigante Kadji). Arteaga desfiló por faltas y el Estu, que trataba de castigar a Balvin con el cinco abierto, se vio huérfano. Pero Rousselle se unió a Brown para empaquetar la novena de los bilbaínos. Esta vez los bases de Mumbrú sí fueron de ACB. "No los cambio por nadie", resumió su entrenador. Hay hambre de Copa. O sed, vaya.