SIXERS 141-CAVALIERS 94

Simmons mete el segundo triple de su vida... y le ponen deberes

Brett Brown le pide más al base australiano, que llegó a 34 puntos por primera vez en su carrera NBA ante unos pésimos Cavaliers. Jpel Embiid no jugó.

Simmons mete el segundo triple de su vida... y le ponen deberes
Eric Hartline USA TODAY Sports

Ya son seis derrotas seguidas y 12 en 13 partidos para unos Cavaliers (5-17) que han enterrado sus aceptables sensaciones de principio de temporada y que viven entre rumores de desconexión del equipo con su entrenador, un John Beilein que es un extraño rookie en la NBA, un técnico de 66 años al que, según la prensa, según la prensa, sus jugadores culpan de gestionar el vestuario como si estuviera en College después de una carrera de... cuatro décadas en College. En Philadelphia (141-94) los Cavs permitieron a los Sixers la tercera victoria más amplia de su historia y un +47 que llegó horas después del +46 de los Mavericks a los Pelicans. La primera noche de la historia NBA con dos victorias por más de 45 puntos.

Mientras los Cavs penaban por la pista (36-18 el primer cuarto, 77-36 al descanso) y Beilein cambiaba a todo el quinteto de golpe en un gesto que demostraba cualquier cosa menos armonía, los Sixers se divertían incluso sin Joel Embiid y Josh Richardson. Faltaban dos del quinteto de la muerte, que solo ha jugado nueve de los 23 partidos que ha disputado hasta ahora el equipo de Brett Brown: 16-7, 11-0 ya en su pista, por ahora un fortín.

La debilidad del rival permitía un festín de Mike Scott y Trey Burke (21 puntos cada uno con un 9/12 en tiros en ambos casos). Pero la noticia estuvo en el partidazo de Ben Simmons, que en 26 minutos alcanzó la máxima anotación de su carrera, 34 puntos, repartió 7 asistencias y logró el segundo triple de su vida NBA. Después de su 0/17 en dos temporadas y de estrenarse ante los Knicks el 21 de noviembre, anotó otro, esta vez desde la izquierda, poco antes del descanso y tras asistencia de Burke. Después culminó un alley-oop y desató el delirio en la grada. Brown, después del plácido triunfo, le puso deberes. Quiere que el australiano tire al menos una vez de tres en cada partido: "Eso le liberará, su mundo se abrirá y con eso, y de muchas maneras, lo hará también el nuestro".