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Chris Paul: "Me sentí apuñalado por la espalda por los Rockets"

El base fue traspasado este verano en la operación Russell Westbrook y no está contento con Daryl Morey: "Ese general manager te dice una cosa y luego hace lo que quiere".

Chris Paul: "Me sentí apuñalado por la espalda por los Rockets"
Scott Wachter USA TODAY Sports

Chris Paul tiene 34 años y seguramente ya ha jugado sus mejores años de baloncesto. Ahora está en Oklahoma City Thunder, un equipo que afronta una reconstrucción radical tras la salida en verano de Russell Westbrook y Paul George. Operaciones que, junto al traspaso de Jerami Grant, dejaron hasta 15 primeras ronda en OKC desde el próximo draft hasta el de 2026. Después de jugar en aspirante al anillo en los Clippers y, sobre todo, en los Rockets junto a James Harden, le ha tocado ir a un equipo donde las aspiraciones deportivas están muy rebajadas y su futuro en el aire. No es descartable que los Thunder busquen una salida a un jugador que por edad ya no encaja en su proyecto y que cobra 38,5 millones esta temporada, tiene garantizados 41,3 para la próxima y una player option de 44,2 en la 2021-22.

Paul llegó a los Rockets para ser el ingrediente X que ayudar a los texanos a superar a los Warriors. Casi lo consiguen. En la temporada 2017-18, el equipo de Mike D’Antoni fue mejor en la Regular Season y, en la final de Conferencia, se puso 3-2 en un quinto partido en el que, precisamente, Paul sufrió una lesión muscular que le dejó fuera del sexto, en Oakland, y el definitivo séptimo en el que los Warriors escaparon vivos de Houston y marcharon hacia unas Finales en las que aplastaron a los Cavaliers (4-0).

A Paul no le sentó bien verse fuera de un proyecto ganador después de que en la franquicia en principio le hubieran asegurado que contaban con él. Y lo dejó claro en el show del cómico Kevin Hart (Cold as Balls): “Cada caso es diferente pero los equipos los equipos van a hacer siempre lo que les convenga. Te van a decir una cosa y educadamente acabarán haciendo la contraria”. Preguntado si se había sentido “apuñalado por la espalda” por el general manager Daryl Morey, fue también rotundo: “Absolutamente. Ese general manager podía decirte una cosa y hacer la contraria. Pero al final acabas entendiendo que así es cómo funcionan las cosas”.