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NBA | OKLAHOMA CITY THUNDER

Westbrook y OKC: el final de un proyecto que pudo ser y no fue

Los Thunder han pasado 'Big Three' con Westbrook, Durant y Harden, a un sistema basado en el base; ningún modelo ha funcionado y tienen que reinventarse.

Westbrook, Durant y Harden, durante un partido con los Thunder
MIKE STONE REUTERS

Se acabó una etapa para los Thunder. El traspaso de Russel Westbrook certifica el fin de 12 años de uno de los mejores proyectos que la NBA ha visto en los últimos tiempos y que se ha ido diluyendo en los últimos años hasta su disolución definitiva, fraguada con la marcha del base a los Rockets y de Paul George a los Clippers.

Ya decíamos hace unos días que el botín que se llevaba la franquicia de la Ciudad del Trueno era enorme. 15 primeras rondas en los próximos 7 años (más lo que pueda venir con Chris Paul, algo nunca visto en la NBA) representan una baza muy jugosa para una reconstrucción que tendrá como objetivo volver a poner al equipo en la lucha por el campeonato a medio-largo plazo.

La decisión de Sam Presti ha sido forzada y con la idea obligada de poner un nuevo rumbo. Los directivos de la Liga están obligados a pensar con la cabeza antes que con el corazón, y por mucho que Westbrrok lo haya significado todo para la franquicia es necesario abandonar un proyecto enquistado y que no avanzaba desde la marcha de Durant del equipo.

La figura del alero también ha representado mucho para el equipo, al igual que la de James Harden, con el que Russell se reunirá de nuevo en los Rockets. Estas tres figuras han sido la columna vertebral del último gran proyecto de la franquicia, que se ha extendido en un total de 12 años y que ha finalizado con los tres baloncestistas lejos de la ciudad... y sin anillos ellos.

Cuando algo construido desde abajo, que llega a las puertas del campeonato y que tiene a tres de los mejores jugadores de la NBA en sus filas acaba, es inevitable echar la vista atrás. Todo empezaba en 2007, cuando los Seattle SuperSonics elegían a Kevin Durant en el segundo puesto del draft. El alero ganaba el Rookie del Año antes de que Westbrook llegara al equipo al año siguiente, con el pick 4 de la primera ronda. Harden completaría el trío al año siguiente (llegó en el 3). 

La llegada del escolta coincidiría con el segundo año del equipo en la ciudad de Oklahoma y también el segundo de Scott Brooks en el banquillo. Era un entrenador joven y prometedor, el acompañante perfecto para un grupo que crecería junto a él. Con Harden en el equipo empezaron a despegar: 50-32, mejor récord de la franquicia desde 2005 y clasificación para los playoffs, donde cayeron ante los Lakers de Kobe y Pau en primera ronda dando más problemas de los esperados.

El proyecto carburaba en los años siguientes: finales del Oeste en el 2011 (4-1 frente a Dallas) y de la NBA en 2012 (4-1 frente a los Heat). De las Finales no se podían sacar grandes conclusiones. Seguía siendo un equipo joven y con mucho recorrido por delante. Pero la derrota tuvo sus primeras consecuencias: Harden salía del equipo rumbo a los Rockets, donde se convertiría en uno de los mejores jugadores del mundo, y el trío se convertía en una dupla con Durant y Westbrook de referencia.

De 2016 a la marcha de Durant

Sin Harden, los Thunder lograron 59 y 60 victorias en las dos siguientes temporadas, pero no pasaron de las semifinales de Conferencia. La 2014/15 fue el primer gran punto de inflexión: la lesión de Durant permitió ver la primera versión sobrehumana de Westbrook, pero el equipo se quedó sin playoffs y Scott Brooks fue destituido.

Billy Donovan llegaba para dar continuidad al proyecto. Esa campaña representó la última gran oportunidad de la franquicia. OKC se quedaba en 55 victorias durante la regular season, pero en playoffs se convirtieron en una máquina imbatible que eliminaba a los Spurs (67 partidos ganados) y retiraba a Tim Duncan antes de enfrentarse a los Warriors de las 72 victorias.

Casi lo consiguen. Casi. Fueron mejores durante cinco partido y medio. Apabullaron a Golden State en el tercer y cuarto partido de la eliminatoria. Pocas veces se había visto una superioridad semejante contra la dinastía warrior. Lo tuvieron en el sexto. Y en ese casi, 10 triple de Klay Thompson y una pájara en los últimos minutos forzaron un séptimo en el que se fueron a casa. Eliminados y, por supuesto, nada de anillos. 

Durant se fue con el rival que les había eliminado después de asegurarle a Westbrook por llamada telefónica que se quedaría (algo que se ha sabido recientemente). En Oklahoma se convirtió en el enemigo número 1. Nunca se lo perdonaron. Cada visita al que fuera la pista de sus grandes gestas fue una pitada soberana al héroe que les había abandonado.

El final del proyecto y el significado de Westbrook para OKC

El resto ya se sabe. Westbrook no se bajó del triple-doble en las tres temporadas siguientes y el equipo no pasó de la primera ronda. Ni el intento de Big Three con Paul George y Carmelo Anthony ni la última temporada en versión MVP del propio George pudo dar sus frutos. Sam Presti decidió poner punto y final. Las individualidades del base no permitían crecer al equipo y su presencia no aseguraba luchar por el campeonato. La conclusión es que la marcha de Durant fue el final. Era el jugador franquicia, el héroe de la ciudad y el tipo de estrella que te da campeonatos. Por mucho que no los consiguiera en los Thunder.

Ahora, Westbrook se reúne de nuevo con Harden en los Rockets, otra máquina de producir números que no se traducen en campeonatos. Cuando se separaron eran los escuderos de Durant y ahora son dos de los mejores jugadores de la Liga, por mucho que no ganen anillos. Mientras tanto, el alero ha sufrido con el tendón de Aquiles un momento que puede ser clave en su carrera, y esperará a recuperarse en Brooklyn antes de volver a las andadas y poder luchas por otro campeonato. 

Eso sí, hay que detenerse un momento en Westbrook. Es uno de los jugadores más vque más despierta la ira de los aficionados en la Liga, pero sus números, aunque no le hayan llevado al título, hablan por sí solos. Cierra su carrera en los Thunder (incluyendo los Seattle SuperSonics) como el máximo anotador en la historia de la franquicia (18.859 puntos), el segundo en asistencias (6.897), el tercero en rebotes (5.760) y en robos (1.442) siendo el cuarto jugador con más partidos (821). Y ha sido el segundo jugador de la historia en promediar un triple-doble durante toda una temporada (tras Robertson) y el primero en hacerlos hasta en tres ocasiones. Por mucho que se le critique, lo que ha dado al equipo de Oklahoma es innegable.

¿Y los Thunder? A reconstruir. Tienen rondas del draft para hacerlo sin presión y sin prisas. Ya han demostrado que saben construir un proyecto. En los últimos 12 años han realizado uno de los mejores de la época y han convertido a un equipo a la deriva en uno que ha jugado 9 playoffs en 11 años desde que se cambiaron de ciudad. Eso sí, se han quedado en aspirantes. MVP de Durant, otro de Westbrook, Mejor Sexto Hombre de Harden, Mejor Entrenador para Brooks, dos finales del Oeste y unas Finales de la NBA. Y ningún anillo. Se quedan sin el premio. Y vuelta a empezar. No les queda otra.