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NBA | DRAFT 2019

Los nuevos Hawks: de 'pasar' de Doncic a aspirar a ser los Warriors del Este

La franquicia de Atlanta ha juntado uno de los núcleos jóvenes más motivantes de la Liga gracias a Travis Schlenk, antiguo directivo de Golden State.

Los nuevos Hawks: de 'pasar' de Doncic a aspirar a ser los Warriors del Este
Sarah Stier AFP

Pasado el draft mucha gente está haciendo las listas de ganadores y perdedores del mismo. En el primer grupo una de las franquicias más destacadas son sin duda los Atlanta Hawks, que con sus dos elecciones de top-10 han completado lo que puede ser el núcleo joven más prometedor de la NBA a medio plazo. Y todo gracias en gran parte a Travis Schlenk, un hombre que llegó en 2017 procedente de los Warriors, donde en los 13 años que trabajó, primero como scouting de vídeo y después como asistente del general manager, se ganó la aprobación de todos sus compañeros de profesión. Su mayor logro para los que luego serían campeones tres veces en cuatro años fue el pick 35 del draft de 2012. Fue el principal responsable de identificar el talento escondido en un jovencísimo Draymond Green.

Ahora muchos comienzan a ver similitudes entre el actual modelo de juego de los Warriors y estos Hawks aún en pañales. Seis jugadores forman un grupo entre 19 y 21 años al que se acaban de sumar tres de ellos: De'Andre Hunter, Cameron Reddish y Bruno Fernando. Los otros tres, Trae Young, Kevin Huerter y John Collins, ya demostraron en la segunda parte de la temporada pasada unos mimbres muy positivos, convirtiéndose en uno de los equipos más entretenidos de ver y, lo más importante, empezando a ganar casi lo mismo que lo que perdían (10-14 de récord desde el All Star).

Schlenk eligió a John Collins en el número 19 del draft de 2017. Esa fue su primera aportación al proyecto. El ala-pívot, sin hacer un ruido excesivo, ya está en 19,5 puntos y 9,8 rebotes por partido en su segunda temporada en la Liga. El año pasado, con dos primeras rondas, llegó la verdadera imitación del modelos Warriors, escogiendo a sus particulares Splash Brothers. Trae Young y Kevin Huerter. La elección del primero fue más que discutida. Los Hawks tenían el tres, pero llegaron a un acuerdo con los Mavericks, que tenían el cinco, para intercambiarse los jugadores y, de paso, los texanos les darían una primera ronda para este años.

En aquel intercambio Young acabó en Atlanta y Doncic en Dallas. La temporada del esloveno ha superado todas las expectativas y hoy por hoy es el mejor jugador de la clase de 2018. Pero el final de curso de Young fue de un nivel similar al de Doncic, colocándole a rebufo en la carrera por el rookie del año. Sólo el tiempo dirá si el cambio fue acertado, pero los réditos que los Hawks consiguieron son indiscutibles. Gracias a eso este año han tenido dos elecciones en el top-10. Inicialmente la 8 (suya) y la 10 (la de Dallas). Gracias a ello han podido negociar con más libertad ascender puestos, hasta cambiar el 8 por el 4 a los Pelicans, un movimiento clave para el futuro de la franquicia.

Con ese número 4 han elegido a De'Andre Hunter, el 3+D más claro de todos los jugadores de este año. Al parecer, una obsesión personal de Schlenk, que le quería a toda costa. Y a juzgar por las cualidades del propio Hunter y del resto de jóvenes, la unión de todos ellos no puede más que dar réditos. Es justo lo que los Hawks necesitaban, y además en un jugador que parece ya hecho para rendir desde el minuto uno en que esté en la NBA. Por si esto fuese poco, con el 10 se llevaron lo que con los años se puede convertir en el robo de este draft. Cameron Redish comenzó el año universitario como gran candidato al número 1, incluso por encima de sus compañeros Zion y Barrett. Su temporada ha sido algo decepcionante, superado en protagonismo por ambos y demostrando una deficiente toma de decisiones en varias situaciones de partido. Pero el talento innegable está ahí y puede haber caído en el lugar idóneo para desarrollarse.

Va a estar en un equipo sin demasiado presión por ganar, con jugadores de su misma edad pero que van a llevar el peso del equipo (Young, Collins) y que de esta manera le dejará todo el tiempo del mundo para aclimatarse al que va a ser su nuevo lugar. Si se queda en un actor secundario, un jugador de apoyo para los grandes espadas, no dejará de ser un número 10 del draft. No se habrá perdido nada. Pero si consigue llegar a lo que apunta, los Hawks pueden haber encontrado una estrella más abajo de lo habitual. A todos ellos hay que sumarles a Bruno Fernando, que ha pasado más desapercibido al caer hasta la 34ª posición. Este interior de 21 años es la guinda de un pastel cuyo techo es el cielo.

Lo más normal es que no veamos empezar a los Hawks el próximo año con un quinteto únicamente formado por los jóvenes, pero sí que aparecerán en momentos puntuales de los partidos. Esos ratos habrá que guardarlos en la memoria, porque podrían ser los primeros pasos del equipo dominador del futuro. De momento lo que es seguro es que los Hawks serán uno de los favoritos de los espectadores. Uno de esos equipos que gustan de ver. Para que los aficionados de todos los equipos menos los suyos se pongan en su contra ya habrá tiempo. Que se lo digan a los Warriors.