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La dueña de los Jazz: "No somos una comunidad racista"

La dueña de los Jazz: "No somos una comunidad racista"

Jeffrey Swinger

USA TODAY Sports

Gail Miller hizo un discurso antes del Jazz-Wolves en el centro de la cancha pidiendo a todos los fans que respeten a los equipos rivales.

Gail Miller, propietaria de los Utah Jazz, dio un discurso de unos tres minutos y medio en el centro de la cancha antes del Jazz-Wolves de anoche. Una declaración institucional para aclarar la postura de la franquicia sobre toda la polémica acaecida a partir del enfrentamiento verbal entre un aficionado y Russell Westbrook con una frase racista de por medio y la prohibición a este fan de volver al pabellón del equipo.

"Estoy extremadamente decepcionada de que uno de nuestros aficionados se haya comportado de tal manera que no sólo ofendió a un invitado a nuestro pabellón, sino también a mí personalmente, a mi familia, a nuestra organización, a la comunidad, a nuestros jugadores y a vosotros, los mejores aficionados de la NBA", comenzó su discurso Miller. "Esto nunca debería suceder. No somos una comunidad racista. Creemos en tratar a las personas con cortesía y respeto como seres humanos. De vez en cuando los fans, de forma individual, muestran un comportamiento deficiente y olvidan sus modales y no respetan a los jugadores de otros equipos. Cuando eso suceda, quiero que saltéis y gritéis "¡Para!". Tenemos un código de conducta en este ámbito y será estrictamente aplicado".

Por la mañana los Utah Jazz mandaron un correo electrónico a todos los aficionados que tienen en su base de datos para explicarles que si en algún momento de los partidos observan algún comportamiento inadecuado en cuanto a saltarse dicho código de conducta, no duden en avisar a las autoridades del pabellón o a la propia organización a través del móvil por cualquiera de la cuentas en redes sociales. "No permitimos el discurso de odio, el racismo, el sexismo o la homofobia", decía el correo electrónico enviado. "Tampoco permitimos comportamientos perturbadores, como intimidación, lenguaje grosero o abusivo, o gestos obscenos. Los infractores pueden estar sujetos a expulsión y otras sanciones, incluida una prohibición de por vida".

"Los otros equipos no son nuestros enemigos, son nuestra competencia. La competencia es algo bueno. Permite a los jugadores mostrar su talento, y permite a los aficionados animar, apreciar y disfrutar a aquellos que comparten su talento con nosotros", continuaba Miller. En otro correo que se envía a los dueños de los abonos se indica que esos abonos pueden ser revocados aunque la persona que ocupe el asiento y no cumpla con el código de conducta sea otra que la titular de la localidad.