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LAKERS 112-KNICKS 119

Decisivo Mario Hezonja en otro desastre de los Lakers sin LeBron

Los angelinos remontaron 17 puntos y llegaron con seis de ventaja al último cuarto, donde volvieron a hundirse sin LeBron James ni Kuzma.

El partido de Navidad fue posiblemente el mejor momento para los Lakers, aquel 101-127 en casa de los Warriors que ahora parece tan lejano, en estos últimos y calimotosos años. Pero fue un instante dulce que acabó resultando muy amargo: la lesión en la ingle de LeBron James que se vendió como ligera y que le tiene sin jugar desde entonces, y para una semana más como mínimo, está destrozando a los angelinos: 112-119 ante los Knicks, 1-4 sin LeBron y 21-18 total, cada vez más cerca de verse otra vez fuera de los puestos de playoffs (ha pasado de cuarto a octavo de su Conferencia).

Claro que es la lesión de LeBron, pero también las de Kuzma y Lonzo. Los Lakers juegan sin sus dos máximos anotadores (casi 46 puntos por noche entre los dos) y sin sus dos máximos asistentes (casi 14 pases de canasta). Se quedan precisamente sin anotación ni dirección cuando se resuelven los partidos. Y llevan toda la temporada, ya casi en su ecuador, sin la rotación al completo, siempre sin uno o dos titulares y sin tres o cuatro de los ocho primeros del roster... Total, que están en una deriva muy peligrosa en un Oeste en el que no se permite ni un fallo, no a un equipo tan absolutamente incapaz de cerrar partidos aunque sea a base de sufrimiento. El 1-4 sin LeBron bien podría ser como mínimo un 3-2, con optimismo hasta un 4-1, y eso debe resultar especialmente doloroso y especialmente nocivo para la confianza de un equipo que ahora mismo está bajo mínimos.

Es sencillo: en Sacramento tiraron un partido ganado con un 33-21 en contra en el último cuarto. Ante los Clippers encajaron un 27-36 en el último parcial (y perdieron por 11), contra los Thunder un 18-29 (y cayeron por 7) y esta vez un 20-33 después de estar seis arriba en el inicio de un cuarto final otra vez ridículo, impresentable. Sin ataque, sin defensa, con unas rotaciones incomprensibles de Luke Walton y sin ninguna buena noticia de los jóvenes que tendrían que dar un paso adelante visto como está el panorama. Todo lo que se podía justificar por nivel del rival ante los Thunder debería ser una crítica mucho más feroz por la misma razón ante unos Knicks que se encontraron literalmente con el triunfo cuando parecían dispuestos a despedirse de él sin mayor problema. A falta de cuatro minutos los Lakers ganaban 109-108. Desde entonces, solo anotaron un triple para un 1/10 en tiros con tres pérdidas. Con 109-114 y 100 segundos por jugar, Lonzo ni siquiera fue capaz de sacar de banda ¡tras tiempo muerto! Después, con 112-114, el propio Lonzo dio un pase limpio a las manos de un rival. Acabó con 6 pérdidas por 2 asistencias, un dato que estropeó su 5/7 en triples para 17 puntos. Parece que el día que le sale una cosa, se le tuerce otra.

Pero todavía fue peor lo de Brandon Ingram, que dio el susto en el primer cuarto (se fue al vestuario con amago de lesión pero regresó en el segundo) y acabó con 21 puntos y 9 rebotes pero tiró por tierra cualquier buena sensación en esos últimos minutos terribles. Al final, 5 pérdidas y un 8/21 en tiros que volvió a demostrar que alguien se empeña en que insista en jugadas en las que no es productivo, o él mismo o Walton. Sería interesante saberlo. Caldwell-Pope (19 puntos) estuvo sentado en el banquillo cuando los Knicks ponían rumbo a la victoria y la defensa, excelente en el tercer cuarto, desapareció en un último en el que jugaron a sus anchas Kanter (16+15) y un Hezonja que surgió de la nada y anotó 10 puntos en esos ultimos 12 minutos en los que los Knicks lanzaron 20 tiros libres. Los árbitros castigaron los contactos con cierta disparidad y, en todo caso, la defensa de los Lakers evidenció sus lagunas con manos metidas a destiempo y demasiadas faltas en acciones de tiro. En total, 20-41 en tiros libres y 19 puntos más desde la línea para los Knicks justo el día en el que los Lakers, milagro, decidieron lanzar como un equipo profesional (15/20). Milagro sin premio, eso sí, por el 11/37 desde la línea de tres (1/9 Hart) y por las 16 pérdidas por 23 asistencias. Como si no fuera de por sí difícil ganar sin LeBron...

Lo más frustrante para los Lakers fue que habían consumado una remontada tremenda después de empezar 5-22, con los Knicks a triple limpio, y de firmar un 67-47 entre los cuartos segundo y tercero. El partido parecía en inercia claramente local hasta otro agujero negro en un último cuarto que empeoró los de partidos anteriores (triunfo ante los Kings al margen, el único sin LeBron). Que ya es decir. Lo que habían amasado con McGee y Zubac haciendo mucho daño en la zona, Ingram moviendo el ataque y Caldwell-Pope anotando, desapareció. Sin líderes, sin entrenador, sin plan, sin acierto y sin energía.

Los Knicks vieron la ocasión de darse un gustazo y la aprovecharon. De hecho, habrían ganado aunque no hubieran querido a la vista de esos últimos minutos de su rival. Bastaron los tiros libres, los rebotes de ataque (5 de Vonleh, 4 de Kanter...) y un desfile por el que primero pasaron Knox (14 puntos) y Hardaway (22), después Mudiay (15) y finalmente los citados Hezonja y Kanter. Así da gusto, pensarán, y así llegó su décima victoria de la temporada. Dejándose remontar por sus males de todo el curso pero aprovechando los regalos de reyes que finalmente les dejaron junto al árbol unos Lakers catastróficos. Desesperantes. Dijo un ejecutivo de otro equipo y de forma anónima después de la lesión de LeBron que si esta se alargaba durante al menos diez partidos, peligraban de verdad los playoffs para los angelinos. Es imposible quitarle la razón.