EUROLIGA | 15ª JORNADA

Datome evita el triunfo blanco

El Madrid vencía 57-63 y celebró el éxito antes de tiempo. Se pasó 2:40 sin anotar (8-0) y Datome dio la victoria al Fenerbahçe con un 2+1 a falta de seis segundos. Llull, expulsado.

El Madrid lo tenía ganado, si eso es posible en el baloncesto, y al verse seis arriba a falta de dos minutos se paró. Lo hizo mentalmente, jugó a aguantar el resultado, a retardar sus ataques y solo aceleró cuando el reloj de posesión le apretaba. Malas decisiones y malos tiros. Y lo que es peor, se descolocó en defensa en su ansia por evitar los triples locales. Cedió una catarata de rebotes bajo su aro que dieron esperanza a los de Obradovic.

Guduric clavó una de tres para el 60-63 a 1:44 y luego Vesely machacó el tercer rechace ofensivo seguido turco: 62-63, a 34 segundos de la bocina. Tavares había salido a puntear un tiro lejano y nadie cerró al checo. El Fenerbahçe nunca se rindió pese a estar derrotado. Supo lanzar la tortilla al aire, a la desesperada, y la volteó con una recepción impecable, la de Datome, imperial casi toda la noche. Logró cinco o seis canastas de genio, con la mano de un rival en la cara: primero la de Deck, luego la de Rudy y más tarde la de Taylor. Y en la jugada ganadora, la de Randolph, que le dio un palazo para frenar su penetración y aun así el italiano aguantó la estocada para embocarla en acrobático escorzo. Un 2+1 triunfal (65-63) cuando apenas restaban seis segundos y seis décimas (y dos personales visitantes por gastar). 8-0 de parcial en los últimos dos minutos. Faltaba Llull, expulsado en el minuto 29 tras añadir una técnica a una temprana antideportiva. Puso gesto feo, murmuró algo y lanzó el balón con un bote fuerte. Al vestuario. Tampoco estaba Sloukas, baja de última hora con fiebre.

Laso pidió un tiempo muerto para ordenar el ataque final y Campazzo buscó una penetración que hubiera forzado la prórroga tras dudar si asistir a un tirador. No pareció la mejor opción, como casi ninguna de las inmediatamente anteriores del Madrid. El base venía de otros dos errores previos en el lanzamiento, igual que Thompkins, que marró un triple algo alejado y un movimiento al poste con Guduric, en el que tenía ventaja pero no terminó de ejecutar bien. La más acertada de las últimas decisiones. El rechace se resolvió con lucha y la flecha de la alternancia de posesión dio la bola a los locales. Restaban 14 segundos… Era el turno de Datome (17 puntos con 7 de 10 en el tiro) para mantener invicto en casa al Fenerbahçe y darle más impulso en la clasificación: 14-1 de balance, el mejor con el actual formato al cierre de la primera vuelta. Líder con dos triunfos de ventaja tras una dulce reacción que aleja el recuerdo de la final de Belgrado.

Del minuto 11 al 38 el Madrid ganó 33-51

La Décima del Madrid retumbaría ahora de nuevo en la cabeza de los jugadores turcos si el equipo blanco hubiera encarado este viernes el desenlace de otra manera. Tampoco estuvo fino en el arranque (24-12 con Vesely colgándose tres veces del aro), pero en los 27 minutos restantes lo bordó (33-51 de parcial), de ahí el amargor final. La entrada de Tavares en el minuto 11 lo modificó todo: 8-20 hasta el descanso para empatar a 32. Muro atrás y cambio de tendencia en la batalla reboteadora, la que decidió a la postre. Y tres triples de Rudy para dar un empujoncito.

Ayón había penado frente a Vesely y volvió en la reanudación para cometer su segunda y tercera personal de manera exprés. Se le veía muy fuera de sitio, sin embargo Laso le aguantó en pista. El mexicano apretó los dientes y recuperó la compostura. Pasó de prescindible a fundamental, de nuevo pieza clave del engranaje. Ocho tantos entonces para combatir el acierto de Datome. Las continuaciones de Vesely se habían terminado mientras que Randolph le regalaba un segundo póster, ahora un mate a dos manos en la cara del checo.

Campazzo y Llull coincidieron en cancha en el tercer cuarto, así que cuando el menorquín se marchó expulsado al argentino le tocaba descansar. Laso no cambió los planes. Causeur, Carroll y Rudy, ningún base y tres a la vez durante más de cuatro minutos. La apuesta fue tan arriesgada como efectiva. Triple de Randolph, penetración de Causeur, alley-oop y palmeo de Tavares y cinco tantos de Boom Boom ponían por delante a los blancos. Rudy acertaba con su cuarto cañonazo y Campazzo ya había vuelto para anotar una gran canasta (57-63) antes del apagón general. Una derrota que no se quitarán de la cabeza en un par de días. Lo que tarda en llegar el siguiente desafío, el domingo en Liga ante el Baskonia.