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La sobrecarga de minutos, ¿un problema letal para los Rockets?

La sobrecarga de minutos, ¿un problema letal para los Rockets?

Erik Williams

USA TODAY Sports

D'Antoni ya se ha quejado de la falta de profundidad de su plantilla y sus estrellas acumulan una carga que puede ser clave en playoffs.

Los Suns son el peor equipo del Oeste (4-19) sin ninguna duda. Y según la clasificación, ahora mismo los que le siguen en la cola son Jazz, Rockets y Spurs. Inesperado, desde luego, y con grados de preocupación en lo que se refiere al objetivo mínimo de meterse en playoffs: en orden de mayor a menor riesgo Spurs, Jazz y unos Rockets para los que, eso sí, la situación es peliaguda porque su objetivo era el anillo. Ni más ni menos. Después de una temporada de 65 victorias y de llevar a siete partidos (y haber tenido un 3-2 a favor) a uno de los mejores equipos de siempre, no puede ser otro. Y después de dar un contrato de cuatro años y 160 millones a Chris Paul, que tendrá 37 cuando pueda acogerse a cobrar 44,2 millones en la 2021-22, los plazos lógicos hablan de esta temporada y, como máximo, la próxima. Esa es la ventana de oportunidad que maneja ahora mismo Daryl Morey.

Pero los Rockets están 11-12. La duodécima derrota no llegó la temporada pasada hasta el 15 de enero y en los primeros 23 partidos estaban 19-4. Su curso ha sido un sí pero no, o un no pero sí: de un inicio calamitoso a cinco victorias seguidas y de vuelta a la UCI con cuatro derrotas. Después, dos triunfos... y la pifia en Minnesota, donde solo anotaron 29 puntos en el segundo tiempo y 9 en el último cuarto, ambas cifras mínimas de una temporada en la que ya se han quedado en siete partidos por debajo de los 100 puntos.

Todavía peor, los Wolves enseñaron una fórmula que, al menos la pasada noche, funcionó a la perfección: un segundo defensor sobre James Harden para obligarle a no tener la pelota, un pívot hundido en el aro para no permitir alley oops y una invitación a que ganen con tiros de media distancia y triples de todos aquellos que no sean Harden. Los Rockets no supieron ganar así. Y siguen sin tener la estabilidad, no digamos la brillantez, que se esperaba de ellos. En poco más de un tercio de temporada ya han vivido la crisis con Carmelo Anthony, el regreso del gurú defensivo Jeff Bzdelik, la sanción a Chris Paul por la pelea en el Staples y varias lesiones que han impedido que se estabilice una rotación que Mike D’Antoni ha reconocido que es demasiado corta y en la que se espera caballería, especialmente en las alas y aunque sea de perfil bajo tras fallar un intento por Jimmy Butler que incluía cuatro primeras rondas.

Carga exagerada de minutos

Como consecuencia de estos problemas, del mal rendimiento del equipo y de la inclinación natural como entrenador de D’Antoni, los jugadores clave de los Rockets (y puede ser un problema grave en el tramo final –y decisivo- de la temporada) están jugando muchos minutos. Demasiado si se considera que James Harden suele acabar agotado los partidos de playoffs, también si se tiene en cuenta que en mayo cumplirán 34 años los ya veteranos PJ Tucker y Chris Paul. D’Antoni ha dicho que no le preocupa Harden, porque ya ha cargado con mucha responsabilidad y es algo a lo que sabe que puede responder, pero sí jugadores sin ese hábito como Capela o un Tucker en el que el técnico ve una relación clara entre mala puntería desde la línea de tres y cansancio. Algo muy peligroso de cara a los playoffs: solo hay que recordar como se les fundieron los plomos a los Rockets desde la línea de tres en el segundo tiempo del decisivo séptimo partido contra los Warriors.

Chris Paul tiene, lo dice su historial médico, serio riesgo de lesiones musculares en las eliminatorias, el momento de más exigencia de minutos y carga física. Harden acaba muchas veces cegado en malos finales de partido después de tandas imposibles en pista para un jugador de su nivel de responsabilidad ofensiva. Ahora mismo esto es lo que está jugando el núcleo duro de los Rockets:

James Harden 36,5 minutos, más que en las dos últimas temporadas. Tiene 29 años.

PJ Tucker 35,4, el tope de su carrera

Clint Capela 34,4, el tope de su carrera. Tiene 24 años.

Chris Paul 34,2, más que en las tres últimas temporadas

Eric Gordon 32,9, más que las tres últimas temporadas. Cumple 30 años en diciembre.

Solo Anthony Davis (37,5, en su propio laberinto en Nueva Orleans) juega más por noche que Harden. Tucker es décimo de la liga y, con Capela y Paul, los Rockets tienen a 4 de los 28 jugadores con más minutos de promedio en pista. A eso hay que unir que ninguno con más de 400 minutos totales se acerca al nivel de usage (porcentaje de la carga del juego de ataque de su equipo en sus minutos en pista) de Harden: 36,1%. Lo más cerca es el 31,8% de Kevin Durant. Por debajo de 32 están también Zach LaVine, Joel Embiid, Russell Westbrook y Giannis Antetokounmpo.

Parece inevitable que los Rockets vuelvan a jugar bien de forma estable y vuelvan a ganar muchos partidos. La cuestión ya cada vez más legítima es hasta qué punto les llegará para ser tan competitivos como la temporada pasada. Y pensando en ese objetivo, puede que esa carga de minutos, sabiendo como sabemos que D’Antoni siempre restringe mucho la rotación en playoffs, puede estar sembrando unos problemas de futuro mayores que otros asuntos que han copado más titulares en este muy irregular inicio de temporada de los texanos.

 

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