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El reto de los Warriors: mirar de tú a tú a Lakers, Celtics y Bulls

El reto de los Warriors: mirar de tú a tú a Lakers, Celtics y Bulls

Curry habló sin tapujos del soñado three-peat, algo que sólo han logrado tres franquicias en la historia de la NBA. ¿Serán los Warriors la cuarta?

Los Golden State Warriors arrancan la temporada 2018-19 como los indiscutibles favoritos al título. Las voces contrarias a esta idea son mínimas, por no decir nulas. Y es que las razones del equipo californiano para partir en primera posición en la carrera por el anillo son muchas, más que las de ninguna otra franquicia de la liga. Parece evidente que es la plantilla y, especialmente, el quinteto con más talento de todos. A los cuatro all-star que ya estaban en plantilla se les ha unido DeMarcus Cousins. Hay que esperar para ver en qué forma vuelve el pívot, pero a poco que se parezca al Cousins anterior a la lesión, estaríamos hablando de uno de los mejores quintetos de la historia, sino el mejor.

Y no sólo en ataque, que es donde se suelen ir los ojos al hablar de los Warriors, sino también en defensa. La temporada pasada los rivales de los Warriors fueron los terceros con peor porcentaje de tiro junto a los de los Blazers (44,7% de acierto), y sólo superados por los de los Celtics (44%) y los Sixers (43,4%). También fue el sexto equipo en rebotes defensivos, el noveno en robos y el primero en tapones. Cuando los Warriors aprietan defienden como el que más. A esto habría que sumar la experiencia de un conjunto que ha llegado a las cuatro últimas finales de la NBA y que ha ganado tres. Son jugadores acostumbrados a vivir con el tipo de presión que te encuentras en los playoffs y que se ha llevado por delante a tantos proyectos que tenían trazas de ganadores.

¿Pero qué pasaría si finalmente consiguen revalidar el título? ¿Dónde habría que situar a este equipo en la historia del baloncesto americano? Pocos dudan en colocarles ya en el panteón de los mejores, hay quien se atreve a decir que en el primer puesto. Más allá de las opiniones, los datos lo dejan bien claro. Si los Warriors ganan, pasarían a engrosar un selectísimo club de sólo tres franquicias. Las únicas que a lo largo de la historia han sido capaces de levantar el trofeo de campeón al menos tres veces seguidas.

Minneapolis Lakers: la primera dinastía (1952-1954)

Antes de trasladarse a Los Angeles en los años 60, los Lakers ya sabían lo que era dominar el baloncesto estadounidense desde Minneapolis. En el 49 se llevaron el título de la BAA y al año siguiente fue el primer campeón de la recién creada NBA. Dos años después comenzaría un dominio de tres años, hasta 1954, en los que tumbaron en la final dos veces a los Knicks y una a los Syracuse Nationals. Comandados por el pívot George Mikan, y acompañado de otros Hall of Fame como Vern Mikkelsen, Jim Pollard, Slater Martin y Clyde Lovellette, los Lakers pondrían la primera muesca en una palabra que para la mayoría ha sido un sueño: three-peat.

Boston Celtics: el decenio inolvidable (1959-1966)

El equipo que tiene todos los récords y que parece imposible que alguien se los pueda quitar. En 1959 comenzó a forjarse una leyenda que aún perdura, la del mejor equipo de la historia del baloncesto, el que convirtió a la franquicia verde en lo que es hoy, el que ganó ocho anillos consecutivos. ¡Ocho! Que se dice pronto… El que derrotó en cinco de esos ocho años a los Lakers, naciendo así la máxima rivalidad del baloncesto americano. Dirigidos por Red Auberbach y encabezados por Bill Rusell (4 veces MVP de la NBA en ese periodo) ostentan la mayor racha de campeonatos consecutivos en cualquiera de las grandes ligas del deporte norteamericano.

Chicago Bulls: “Repeat the three-peat” (1991-1993/1996-1998)

Tuvieron que pasar más de 20 años y llegar un tal Michael Jordan (y un tal Phil Jackson) para volver a repetir la proeza. Quizá estos sean los más recordados de todos, por la magnitud de la Jordan y por el hecho de ser capaces de realizar la misma gesta dos veces en apenas ocho años. Los Bulls, que hasta entonces no habían logrado ningún título, entrarían en el siglo XXI con seis anillos gracias a lo que veía venirse desde que eligieron a Jordan en el draft de 1984. Un hombre llamado a marcar una época, que ya llegó a 1991 (año del primer título) como una de las estrellas más deslumbrantes de la liga, en el momento en el que la NBA lucía más que nunca: había sido Rookie del año, ganado su primer MVP y jugador con más puntos en cinco temporadas y con más robos en cuatro. Los Lakers de Magic, los Celtics de Bird y los Pistons de los Bad Boys habían aplazado lo inevitable. Con Scottie Pippen como gran escudero dominó la década de los 90. Se les escaparon los del 94 y el 95 porque el número 23 decidió retirarse del baloncesto esas dos temporadas. Si podrían haber igualado los ocho títulos de los Celtics es una fantasía que siempre quedará en el aire…

Los Angeles Lakers: retorno a la gloria (2000-2002)

En verano de 1996, con los Bulls volviendo a la cima de la liga e iniciando su segundo three-peat, los Lakers fichan a Saquille O’Neal, que llegaba libre de los Magic, y se llevan a un Kobe Bryant de 18 años en el traspaso de Divac a Charlotte. Tres años después llegaría Phil Jackson al banquillo. A partir de ahí, cinco años de dominio, con tres títulos entre el 2000 y el 2002, unas semifinales de Conferencia cayendo ante el Spurs en 2003 y muy lastrados durante todo el año por las lesiones de O’Neal y otra final perdida en 2004 ante los Pistons. Entre medias temporadas de récord, algún playoff rozando el pleno de victorias y también triunfos de infarto que tienen un lugar propio en el imaginario colectivo del aficionado a la NBA (el triple de Robert Horry en el cuarto partido de las finales de Conferencia de 2002 ante los Kings o el de Dereck Fisher en las semifinales de 2004 ante los Spurs). Y una relación de tira y afloja entre las dos estrellas que con el fracaso de las Finales de 2004 acabó por romperse. Saquille, con sus tres MVP’s de las Finales, se marchaba de Los Angeles junto a Phil Jackson y se ponía el punto final al último proyecto capaz de ganar tres títulos de una tacada.

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