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Alberto Herreros y la tarde de las maletas de Pau

HISTORIAS DEL EUROBASKET

Alberto Herreros y la tarde de las maletas de Pau

Alberto Herreros y la tarde de las maletas de Pau

El exjugador fue el máximo anotador del Eurobasket de 1999, en el que España fue plata. La Selección hizo literalmente las maletas, pero Francia les echó un cable.

Alberto Herreros fue el máximo anotador del Eurobasket de 1999 en Francia con una media de 19,2 puntos. Además, estuvo en el quinteto ideal del torneo junto a los italianos Myers, Meneghin (Andrea) y Fucka, y el yugoslavo Dejan Bodiroga. Caviar Herreros, como lo dejó bautizado para siempre el recordado Andrés Montes, era el centro de gravedad de una Selección sin demasiado talento pero con un corazón enorme que vivió una de las tardes más surrealistas que se recuerdan en un campeonato. Después de una fase previa muy irregular y con duras críticas de la prensa, España ganó su último partido de la segunda fase ante Israel (88-74) en Pau, pero para llegar a cuartos dependía de Yugoslavia y Francia. Uno de los dos tenía que ganar su partido. Los de Obradovic se dejaron ir ante Rusia (68-76) y los jugadores empezaron a hacer, literalmente, las maletas. El delegado de la selección, Manuel Padilla, empezó a organizar el viaje de vuelta y ni Lolo Sainz ni sus ayudantes, Javier Imbroda y Gustavo Aranzana, se preocuparon por el partido de Francia porque los anfitriones ya estaban clasificados. Pero Francia, que llegó a ir perdiendo por 19 puntos, remontó. La fiesta se alargó hasta altas horas de la madrugada en el hotel de concentración de Pau, puros incluidos…

España se clasificó para cuartos y Herreros jugó dos partidos memorables. El primero ante la Lituania de Sabonis y Jasikevicius, el día en que De Miguel secó al gigante lituano. Y luego,ante Francia. Jean Pierre de Vicenzi, seleccionador francés, confesó que se había alegrado de ganar aquel partido sólo por no soportar la cara que le pondría Lolo Sainz… España se lo devolvió a Francia con una estocada en París que llevó a la final a una generación con menos talento que la que ese mismo año fue campeona del mundo júnior. Pero cuyo corazón permitió hacer creer al deporte español que todo era posible.

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